La grandeza de lo pequeño.
UNA FRASE:
El hombre no lo puede todo, pero armado de un coraje esperanzado, lo puede casi todo, es pequeñamente omnipotente. "José Luis Martín Descalzo".
UN "CHISTE":
Con solo seguir un simple consejo que leí ayer en un artículo, finalmente he encontrado la paz interior. Decía así: "El camino para conseguir la paz interior reside en finalizar las cosas que has empezado". Tras meditar unos momentos llegué a la conclusión de que tenía toda la razón, así que miré a mi alrededor y observé cuántas cosas había empezado a lo largo de mi vida pero había dejado o estaban sin terminar, de manera que hoy me he puesto a la tarea y he terminado la botella de whisky, la de vino tinto, una de orujo de hierbas, los 6 tarros de medio litro de helado de chocolate belga y nueces, una caja de preservativos, la china de hachís, y un culín de sidra.
No te puedes hacer idea de lo bien que me siento...
Ahora es tu turno: pasa este consejo a aquellos que tú creas que necesitan paz interior y tener un día cojonudo.
UNA HISTORIA. (ARREGLANDO EL MUNDO):
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para reducirlos, por lo que pasaba días y días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierta mañana su hijo de 4 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar, aunque el niño no le hizo el menor caso.
Viendo entonces que era imposible que se marchase, el padre pensó en algo que pudiese darle, con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo: ¡justo lo que precisaba!
Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos, y junto con un rollo de cinta adhesiva, se lo entregó a su hijo diciendo:
-Hijo, como se que te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie.
De esa forma calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
-Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que a su tierna edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño, pero para su sorpresa el mapa estaba completo: todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
-Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, -le comento-. ¿Cómo lograste armarlo?
-Es verdad, papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Por tanto, CUANDO CONSEGUÍ ARREGLAR AL HOMBRE, DI VUELTA A LA HOJA Y VI QUE HABÍA ARREGLADO EL MUNDO...
UN COMENTARIO PERSONAL:
Me ha ocurrido en varias ocasiones: me pongo a jugar al mus con unos amigos, y enseguida, desde el comienzo, compruebo que la pareja contraria hace gala de una suerte que va más allá de toda lógica. Es en esos momentos cuando alguien hace un comentario que ya se ha convertido poco menos que en axioma:
-Esto no es como empieza, sino como termina...
...y es que en bastantes de esas ocasiones, lo que en efecto tiene un inicio pésimo para algunos, al final da la vuelta y los iniciales perdedores terminan ganando.
El otro día sucedió algo similar, solo que en esa ocasión se me ocurrió añadir:
-Si, pero lo que habéis dicho es aplicable a todos los aspectos de la vida: uno puede nacer en un palacio y acabar en la guillotina, o venir al mundo en un establo y terminar siendo "el profeta de una nueva religión"...
Todo esto viene a colación a que desde hace algún tiempo vengo meditando respecto a la forma tan radical en que ha cambiado mi forma de ver la vida cotidiana desde mi época de adolescencia hasta el momento presente.
Antaño yo soñaba que algún día haría una magna obra que poco menos "cambiaría el curso de la historia", una obra (bien en el terreno de lo artístico, bien en el de lo científico) que permitiría que cuando llegase la hora de darle la mano a "la inevitable" para ir con ella a donde quiera que tenga por misión conducirnos, el mundo que dejase atrás contuviese algo más de paz, belleza, bienestar, seguridad, o nivel de conocimientos, que cuando hice mi entrada en él.
¿El resultado de mis ensoñaciones?... Que en aquella época vivía constantemente apesadumbrado (por no decir abatido o desesperado) al no ser capaz de hacer no ya ninguna obra de la grandeza esperada, sino ni siquiera de tamaño mediano o ni a veces pequeño, amen de que cuando hacía algo el resultado final siempre me parecía de lo más insignificante y mediocre.
Por fortuna hoy he aprendido bastantes cosas, y entre ellas una de las principales es que lo grandioso no es necesariamente una cuestión de tamaño. He aprendido que grandioso puede ser una obra desproporcionada, (como la Gran Pirámide de Keops), pero también algo desproporcionado puede no tener nada de grandioso, (como un descomunal vertedero de escombros o basura); o que grandioso puede ser algo minúsculo, (como una gema perfecta tallada con el mayor esmero o habilidad), y en la misma medida algo minúsculo puede tener de todo excepto grandeza, siendo por el contrario causa de destrucción de por ejemplo toda una especie, (como un virus o bacteria mortal).
Pero lo más importante es que a nivel personal me he dado cuenta de que grandioso no es necesariamente hacer algo destacable ante los ojos de los demás para que merced a ello acabe reflejado nuestro nombre en las páginas de los libros o los periódicos o nuestra imagen en la pantalla de la televisión, sino cumplir día a día con "nuestras pequeñas tareas" de la manera más impecable, metódica y perfecta posibles, en parte porque a veces los actos más diminutos en apariencia pueden llegar a alcanzar una trascendencia de un calibre como ni en nuestros mayores sueños pudimos elucubrar, (tal cual ha demostrado la Física por medio de la llamada "Teoría del Caos"), y en parte porque es haciendo así las cosas cuando se obtienen las mayores satisfacciones internas amen de como mejor se ayuda a los que de verdad importan: las personas que nos rodean, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo o estudio, nuestros vecinos, nuestros simples conocidos...
Vamos, que es tal cual expresó de una manera mucho más sencilla pero al mismo tiempo también más contundente Ardengo Soffici: "el héroe antiguo era el que afrontaba la muerte; el héroe moderno es el que acepta la vida".
Tolerancia, siempre; permisividad, nunca.
UNA FRASE:
Perdonando demasiado a quienes cometen faltas, se hace injusticia a quienes no las cometen. "Baldassare Castiglione".
UNOS CHISTECILLOS:
El juez le pregunta a la mujer:
-Dígame. ¿Cuál es el motivo por el que quiere divorciarse de su esposo?
-Mi marido me trata como si fuera un perro.
-¿La maltrata, le pega?
-No: ¡que quiere que le sea fiel!
El juez se dirige a la gitana:
-De modo, señora, que fue a usted a la que hirieron en la refriega...
La gitana, entre asustada y escandalizada, responde:
-No, no, señor juez, no es verdad, fue entre "la refriega" y el ombligo...
-A ver cuénteme su versión de los hechos -dice el juez-.
-Verá, estaba yo en la cocina con el cuchillo de cortar jamón. En esto que entra mi mujer, tropieza, cae sobre el cuchillo, y se lo clava en el pecho.
-Ya, prosiga.
-Bueno: pues así hasta quince veces.
UNA "HISTORIA". (DIFERENCIAS ENTRE EL TRABAJO Y LA CARCEL):
Aunque en principio te pueda parecer que no hay ninguna diferencia entre el trabajo y una cárcel, si se mira con un poco de detalle veremos que existen unas cuantas:
En la prisión te pasas la mayor parte del tiempo en una celda de 3 x 2.5 mts.
En el trabajo te pasas la mayor parte del tiempo en un cubículo de 1.5 x 2 mts.
En la prisión la celda tiene una ventana pequeña al exterior y ventilación natural.
En el trabajo los cubículos no tienen ventanas al exterior, y la ventilación, o no existe, o es artificial e inadecuada.
En la prisión te dan tres comidas al día.
En el trabajo tienes 45 minutos para salir a comer y encima pagas por ello.
En la cárcel nadie te molesta porque fumes.
En el trabajo, si fumas, antes te declaraban inadaptado social, y ahora ya ni puedes: te expedientan por hacerlo.
En la prisión la pena se acorta por buen comportamiento.
En el trabajo si te comportas bien te premian con más trabajo.
En la prisión el guardia te abre y cierra las puertas a tu paso.
En el trabajo tienes que ir abriendo y cerrando puertas con una tarjeta de seguridad o corres el riesgo de quedar encerrado.
En la prisión nadie te molesta porque veas TV o leas un libro.
En el trabajo si te descubren viendo TV o leyendo un libro te echan.
En la prisión tienes tu propio water.
En el trabajo tienes que compartirlo con cualquiera.
En la prisión permiten que tu familia y amigos te visiten.
En el trabajo ni siquiera puedes hablar por teléfono con ellos.
En la prisión tus gastos los pagan los contribuyentes y nadie te obliga a trabajar.
En el trabajo tienes que pagar todos los gastos por ir a trabajar y además se quedan con una parte de tu sueldo en forma de impuestos con los que pagan los gastos de los encarcelados.
En la prisión pasas el tiempo mirando a través de las barras esperando salir.
En el trabajo te pasas horas esperando salir para terminar en una barra.
En la prisión entre los carceleros hay algunos sádicos, aunque las leyes no les dejan actuar como tales.
En el trabajo los llaman gerentes y hacen y deshacen a su antojo.
CONCLUSIÓN: ¿No te parece lógico que cada vez haya más delincuentes?...
UN COMENTARIO PERSONAL:
Uno de mis amigos tiene una curiosa teoría: afirma que los delincuentes no son tontos, por lo que consecuentemente muchos de ellos antes de lanzarse a desempeñar "las labores típicas de su oficio" realizan previamente "una especie de estudio para ver en que lugar les trae más a cuenta hacerlo".
¿La conclusión a la que presuntamente llegarían?... Pues que si se dedicasen a cometer fechorías en países donde los derechos humanos o no existen, o no son en absoluto respetados, (tipo China, Thailandia, Turquía, Egipto o Colombia, por citar diversos ejemplos de diversas latitudes), lo más probable es que como dice el refrán "les salga el tiro por la culata", de manera que una vez más se ven avocados a enfrentarse a una nueva disyuntiva: ¿por qué arriesgarse a hacerlo en esas zonas cuando es muchísimo más práctico, más cómodo, y sobre todo más seguro marcharse a hacerlo a otros lugares, como España verbigracia, ya que aquí si no les pillan in-fraganti pueden vivir a cuerpo de rey con los botines obtenidos, y si lo hacen tienen todas las garantías de que nunca van a ser maltratados, amen de que aun estando entre rejas pueden tenerlo casi todo, y que el único inconveniente que conllevaría es que les va a tocar pasar una temporada (que siempre será menor de la marcada por la ley) privados de libertad?...
¿El resultado final?... Que ciertas áreas geográficas (España mismamente, tal cual se ha apuntado) no son solo vistas como el paraíso ideal por colectivos como los turistas, los jubilados de países con elevado poder adquisitivo, o los amantes del nuestro rico patrimonio artístico, sino de igual modo por los delincuentes de toda raza y condición, esencialmente porque por estas latitudes la impunidad de que gozan empieza a rozar lo surrealista.
Partiendo de lo anterior, que cada cual saque sus conclusiones...
Por cierto, aprovechando que en esta ocasión he optado por comentar ten peliagudo asunto (del que soy el primero en reconocer que es tan delicado como espinoso), me gustaría lanzar una pregunta a aquellos que ya sea a nivel personal, ya colectivo, hacen heroicos esfuerzos (en muchos casos cargados de buenas intenciones, en otros muchos repletos de ingenuidad) por intentar ayudar a "esas pobres víctimas de la sociedad que son los delincuentes", unos "indefensos seres que con total seguridad son como son a su pesar porque han sido maltratados de mil y una formas y de la manera más cruel en su infancia"; me gustaría preguntarles (repito) que qué tenemos que hacer las "gentes de bien" (las niñas y niños violados, las mujeres y los hombres maltratados o asesinados, las personas trabajadoras que mantienen la sociedad con sus impuestos y a quienes se les priva de la noche a la mañana del fruto de sus esfuerzos por medio del robo, la estafa o la coacción) para que podamos pura y sencillamente vivir sin temor a las actuaciones de "esos pobres marginados a los que esta cruel e inhumana sociedad no les ofrece otra opción que delinquir", y por ende sin el riesgo continuo y constante de que nos agredan, nos asalten, o en definitiva nos despojen de lo más valioso y que por derecho nos corresponde porque nos lo hemos ganado a pulso: la tranquilidad de nuestro espíritu, la paz de nuestra mente, o la confianza de que no van a invadir nuestras casas o profanar de una u otra manera nuestros cuerpos o los de quienes nos rodean...





