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Ser, o no ser, esa es la cuestión.
Entre lo políticamente incorrecto, y la sensibilidad más exquisita, puede caber casi todo.
Acerca de

El espacio que separa lo políticamente incorrecto de la sensibilidad más exquisita es tan inmenso, que estoy convencido de que nadie conseguirá llenarlo nunca, aunque si me das algo de tiempo trataré de colocar en él algunas cosillas que hagan cualquier cosa excepto aburrirte, ya que pienso que tu tiempo es lo más valioso de que dispones, y no soy quién para apropiarme de una parte de él... y por tanto mucho menos desperdiciarlo.


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Recogemos lo que sembramos.


UNA FRASE:

Solo hay dos cosas infinitas: el universo, y la estupidez humana, aunque de la primera no estoy seguro del todo. "Albert Einstein".

UN CHISTE:

En un congreso de genética se reunen los mayores especialistas en la materia. En primer lugar interviene un inglés:
-Tras muchos años de arduo trabajo, hemos logrado cruzar una vaca con un elefante. Al resultado lo hemos llamado Vacafante, y es un bicho de 800 kg. de peso y que da unos 300 litros de leche diarios, por lo que creemos que mandando unos 50 al tercer mundo podemos solucionar el hambre de la zona.
A continuación sube al estrado el americano, que aunque sorprendido, replica:
-Pues nosotros hemos logrado cruzar un cerdo ibérico con un camello. Lo hemos llamado Cerdomedario, y es un bicho con unos jamones ibéricos de 3 metros de longitud. Los lomos salen buenísimos, y los salchichones superiores. Además no consume agua, sale muy barato de mantener, y aguanta perfectamente cualquier clima, por lo que creemos que es un serio competidor para la chacinería española.
Finalmente, un español, (de Lepe para más señas), sin inmutarse, responde:
-Pues en mi pueblo, un grupo de paisanos y yo hemos logrado cruzar luciérnagas con ladillas. Realmente no sabemos para qué sirven, pero eso sí, ¡¡¡tenemos los cojones que parecen Las Vegas!!!

UNA HISTORIA. (MRS. THOMPSON):

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su aula de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira.
Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos, y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba demasiado con otros niños, su ropa estaba muy descuidada, y constantemente necesitaba darse un buen baño.
Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó un momento en que Mrs. Thompson disfrutaba marcando los trabajos de Teddy con una pluma roja haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, una de sus obligaciones consistía en revisar el historial de cada niño. Sin embargo, ella dejó el expediente de Teddy para el final, y cuando por fin lo leyó, se llevó una gran sorpresa.
La profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales... Es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy dificil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto. Ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma, algo que la llevó a sentirse peor cuando sus alumnos le trajeron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos lazos de colores y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto, con un papel amarillento que había tomado de una bolsa. A Mrs. Thompson le dio pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes.
Por supuesto, cuando lo hizo, algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido. No obstante, ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.
Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
-Mrs.Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora...
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños prioritariamente aritmética, o a leer y a escribir con mayor corrección. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy.
Conforme comenzó a trabajar con él, vio que su cerebro empezaba a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido. Al final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase, y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.
Un año después, encontró una nota debajo de su puerta: era de Teddy diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Seis años más tarde, por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy: ahora escribía contándole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Cuatro años después recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. El le reiteró a Mrs. Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.
Cuatro años más tarde recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco: la carta estaba firmada por Theodore F. Stoddard, MD.
La historia no termina aquí: existe una carta más que leer. Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años, y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio. Por supuesto Mrs. Thompson aceptó, y adivinen...
Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído:
-Gracias Mrs. Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia.
Mrs. Thompson, con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo:
-Teddy, te equivocas: tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí...

UN COMENTARIO PERSONAL:

No me cabe la menor duda: la clave para resolver casi todos los grandes problemas de la humanidad reside en la educación. Si ésta falla, falla todo lo demás.
Es evidente que a lo largo de la historia, en aras de la formación de las personas, se han cometido innumerables excesos y errores, y si por fortuna el viejo dicho de "la letra con sangre entra" parece formar parte de esa misma historia, de igual modo y seguramente por efecto de la que podríamos denominar como "ley del péndulo", (brevemente, que cuando algo se lleva a un extremo y el mecanismo que lo mantiene en esa posición se suelta, "ese algo" se va al extremo contrario), pienso que hemos pasado de dejar a los maestros y profesores toda la responsabilidad del "crecimiento interior" de los que están aprendiendo y sin cuestionar ninguna de sus actuaciones, a prácticamente "amordazarles" del modo más férreo sin dejarles el espacio necesario para hacer su trabajo de la forma adecuada (e incluso muchas veces "ayudando" en tamaño despropósito los propios componentes principales de la familia a través de ejemplos que en muchos casos son cualquier cosa excepto ejemplares); hemos pasado de hablar de manera recurrente (por no decir única) de los derechos que tenemos, a olvidar por sistema que para gozar de éstos se han de asumir un buen número de obligaciones; hemos pasado de una equilibrada y justa tolerancia, (madre de todos los bienes), a la más funesta y en ocasiones casi criminal permisividad, (madrastra de todos los males)... y así nos va.
Vamos, que en este punto creo que la pregunta sale sola: ¿es que los seres humanos somos tan "irracionales" o "extremistas" por naturaleza (por no decir que andamos tan faltos de inteligencia) que salvo en contadísimas ocasiones y mayormente por casualidad estamos incapacitados para encontrar el punto medio correcto?...
Por cierto, con "educar" no me refiero tan solo a los niños: cualquier persona y a cualquier edad ha de seguir educándose (entiéndase "formándose") sin cesar, pues en un mundo que va siempre hacia delante, el que no avanza como mínimo al ritmo de su entorno, retrocede.
 
 
Comentario:
Muchos Thedys, pocas Mrs. Thompson.
 
Comentario:
Muchos son los que necesitan (o necesitamos)un Teddy que les abra los ojos. Lástima que muchos nunca tengan un Teddy en su vida.
Saludis.
 
Comentario:
A mi no me parece que el ser humano sea tan extremista e irracional sino que siempre buscamos el punto medio y, este, parece que juegue al escondite con nosotros.
 
Comentario:
Siempre me sorprendes. Es un placer leerte.
Saludos
 
Comentario:
joer tio, con la historia de la profesora se me han soltado las lagrimas, sera posibleeeeeeeee en medio del curro ains
 
Comentario:
Una de cal y una de arena !!!
Así me recibés? primero un chiste para despejar la mente , seguido de una historia que me deja el corazón sucio y el alma drenada .

Simplemente Genial ....

ahí vá mi cita.

Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
 
Comentario:
Enseñar...
para mucha gente sigue siendo más fácil imponer que explicar, golpear que abrazar, enfurecer contra sonreír, prejuzgar que conocer.Nuestra formación como personas no debería terminar nunca. Todos los días vamos a clase... sólo que a veces pienso que demasiadas personas hacen novillos...
 
Comentario:
Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Un poco bucólico, el cuento, pero no exento de verdad, razón y emoción. ¡Felicidades!
 
Comentario:
Y quien sabe si verdaderamente existe el infinito, pero si existe seguro q es como dice Einstein q lo unico infinito es el universo y la estupidez humana jejejej
DEW MUAK
 
Comentario:
Ahora que he encontrado tu blog pasaré a leerte por que me haces sonreir.
 
Comentario:
:)
No