Un súper y 3 cajas
Acaba de asomarse Montse a mi cuarto para decirme que ha llamado mi padre. Que no va a venir hasta las 9 o así. Eso me da un poco más de tiempo para arreglar mi cuarto. ¡Qué pereza, cristo! Tengo el buró lleno de cosas. ¡Anda…! Mira, las fotos de la excursión a Navalonguilla. ¡Qué sitio! Valdemorillo, mi pueblo, no está mal. Reconozco que cuando, hace tres años, mi padre nos dijo que nos íbamos de Madrid, me deprimió un poco. Con lo que me cuesta a mí hacer amigos, iban a separarme de mis viejos amigos del cole… ¡buff… qué mal rollo! En Valdemorillo, nos dijo mi padre muy en plan padre, no hay franquicias. Como si eso fuera una ventaja. Pero es verdad. Nada de McDonald’s, ni Don Algodón, ni Pans & Company… ¡si no hay ni Telepizza! Pero hay… calle. Mi padre me deja estar en la calle. Bueno, pero iba a contaros algo de la excursión a Navalonguilla. Eso sí que es un sitio dejado de la mano de dios. Es genial, hombre, el pueblo debe de tener unos 50 habitantes, de los cuales, al menos, 20, son perros. Así que cuando fuimos los 25 de mi clase, imagínate. Un acontecimiento. Vas a salir a la calle y no puedes porque en la puerta de la casa hay una vaca rumiando que se lo toma con calma. ¡Qué pachorra la de las vacas! El pueblo sólo tiene una tienda, que no es lo que todos entendemos por tienda. Es una habitación interior de una casa, sin escaparate ni nada, ni mostrador, ni siquiera. Entras y pasas por el comedor de la casa, saludas a la familia que está tranquilamente viendo la tele, o haciendo ganchillo o punto de cruz o algo de eso, y dices, nada, que venía a por unas cosillas. Pasa, pasa, te dice la señora, y espérame en el sofá, hijo, que me termino el nescafé y te atiendo en seguida. Y te ves allí, sentado, en el cuarto de estar de una casita de pueblo, esperando para comprarle a la señora una pepsi mientras ves las fotos de la familia y esas cosas; otra cosa chocante: tienes que llevarte tú las bolsas, porque no tiene bolsas la señora de la tienda-casa. Valdemorillo no llega a ese extremo. No hay McDonald’s, es verdad, pero las tiendas tienen su escaparate, su mostrador y su caja registradora. ¡Si hay hasta un súper con 3 cajas! Es cierto que jamás he visto las tres funcionando al mismo tiempo, pero ahí están, para tranquilidad de las aves urbanitas y consumistas como yo.
Comentario:
que poco te prodigas en la escrituras. deberías escribir más. Me gusta mas, sin embargo el relato con los problemas de pareja por el cine, que aquellos que se refieren a tus problemas con el famoso 'buró' (has pensado en pasarte por ikea y comprarte otro?)
Comentario:
Me gusta como escribes y lo bien que expresas lo que pasa por tu cabecita :). El cambio de pueblo a ciudad es brutal ¿eh? pero y lo tranquilo que puedes pasear por las calles...





