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Jaime no sabe de qué hablar
Cachitos de vida de un chico de 13 años. Se lee al revés. empezó el 27-1-05
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Hola a todos. Jaime no es mi nombre, pero como si lo fuera. Escríbeme si ves que te pasan cosas parecidas a las mías.
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Una excursión, mi vida salvada y el Porky
En Navalonguilla lo pasamos de primera. Fue al final del curso pasado, tres días, tres en el paraíso. En esta foto estoy con Miki, el mismo día en que me salvó la vida. Suena tremendo, ¿eh?, pero es verdad, me salvó la vida. Resulta que fuimos a un riachuelo, en una zona rocosa llena de pozas. La Garganta de los Caballeros, creo que se llamaba. Los profes nos habían advertido de que si no teníamos calzado adecuado, no nos metiéramos en el agua, pues las rocas eran como una pista de patinaje. Yo, en mi línea, no les hice ni caso. Y tuve que arrepentirme.
En primer lugar, el agua estaba fría, helada. De verdad, metías la puntita del pie y se te cortaba la circulación, la respiración y las ganas de bañarte. Pero hace falta algo más que agua fría para convencerme a mí de que no me bañe. Así que me metí, con mucho cuidado, muy despacio, en el agua hasta la cintura. Miki se metió conmigo. Y también Adri y Sonia. Formábamos una imagen muy graciosa, todos con los brazos levantados, como si estuviésemos bailando una especie de jota desordenada. Nos llevó un tiempo, pero acabamos todos metiendo la cabeza en el agua helada. No recuerdo nada más. Sólo que me despertaron los ronquidos de mi padre en el Hospital Provincial de Ávila; estaba sentado a mi lado, en un sillón de esos de hospital, con las gafas sobre la nariz y el Motor 16 en sus piernas. Frito.
Me contaron mis amigos que, de repente, no se me veía en el agua y que en el sitio donde debía de estar, el agua estaba toda roja. Por lo visto, resbalé y me golpeé la cabeza con una roca; me contaron que Adri y Sonia se pusieron muy nerviosos y que Miki, mi amigo Miki, fue el único que mantuvo la calma y se zambulló como un valiente para sacarme del agua.
La foto es de ése mismo día, pero por la mañana. Estamos recogiendo de manos del Porky el trofeo de rastreo que acababan de darnos. Debíamos seguir el rastro y encontrar al Porky, el profe de matemáticas, un tipo aficionado a estas cosas de aire libre, que se había escondido hábilmente y había ido dejando por el camino pistas. Miki y yo le encontramos. Para ser sinceros, el premio nos lo dio el Porky por no dejarlo desierto porque, en realidad, nos encontró él a nosotros. Miki y yo dábamos vueltas despistados tratando de encontrar el camino de vuelta al campamento base, pensando que nos quedábamos sin comida. Nos habíamos perdido. La verdad es que no le estábamos buscando, sino que íbamos a nuestra bola, imaginando cómo sería que una niña te dejara meterle mano y discutiendo sobre cuál de nuestras compañeras de clase tenía las tetas más bonitas. En esas estábamos cuando, de improviso, surgió la triste figura del Porky. El Porky, claro, por eso le llamamos así, tiene una nariz de porreta aplastada, es gordito y siempre lleva la misma chaqueta de mezclilla (mezclilla de manchas de grasas diversas) y los mismos pantalones de franela, éstos más curiosos, porque los invariables dos o tres lamparones que los adornan van cambiando cada semana de lugar. El Porky, todo un personaje.
- ¡A-JA… Me habéis encontrado! – nos gritó feliz, saliendo de la nada.
A Miki no le hizo ninguna gracia.
- ¡Coño, don Luis! – dijo Miki- vaya susto que nos ha dado…
El Porky, que en clase era un tío de lo más aburrido, resultó un hombrecillo de lo más agradable. Yo creo que al final de curso me aprobó por lo bien que lo pasamos ese día. Resulta que estaba más que aburrido de esperar a que le encontraran; porque, a pesar de lo que él llamaba “señales evidentes”, nadie se había siquiera acercado a su territorio. La verdad es que a todo el mundo le fastidió muchísimo tener que ir a la búsqueda del Porky en un día tan alegre como aquel. Es como si para celebrar el día del padre o algo así, te hacen recoger tu habitación. Y además, lo del rastreo, porque las Señales Evidentes eran, al loro: ramas partidas, los restos de una minúscula hoguera, cáscaras de pipas, sí, no había dejado la monda de una naranja, o de un plátano, que es una cosa que se ve, sino unas cuantas cáscaras de pipas Facundo, ni siquiera de las grandes, o de las saladas, sino de pipillas normales y corrientes. Bueno, pues el Porky esperaba que viéramos esas señales y que nos condujeran a su escondrijo. Un iluso, el tío. Bueno, pues empezamos a hablar con él de esto y de aquello y Miki y yo, que somos dos infelices, le acabamos confesando que le habíamos encontrado de pura potra. Le hizo tanta gracia nuestra franqueza que nos dijo:
- Bueno chavales, no me he gastado 30 euros en un precioso trofeo para que nadie se lo lleve. Hacemos una cosa: yo os acompaño para que apuntéis las señales que habéis seguido para rastrearme y vosotros me hacéis un buen examen final. Nadie tiene porqué enterarse, ¿no? – y en ese momento nos pareció genial el trato. Él entregaría su Trofeo al Rastreador Más Despierto y Audaz 2003 y evitaría el bochorno de reconocer que a nadie le importaba un pito su trofeo y su rastreo y, encima, nos presionaba para que chapáramos un poquillo. ¿No está mal, eh?
Pobre Porky. Ni por esas consiguió que yo preparara como se debe todo un examen final de mates. Pero aprobé. No digo que me regalara el aprobado, pero una manilla sí que me echó. Buen profe, el Porky. Un hombre divertido, supongo, si te lo encuentras en medio del campo, o por ahí, tomando unas pepsis.
En clase, créeme, un pelmazo. Un auténtico pelmazo.
 
 
Comentario:
hey! llegué a tu blog buscando "navalonguilla" porque hace muy poquito estuve allà, ya que es el pueblo de mis abuelos. Yo soy argentina. La verdad que divino, en mi blog tengo una foto por si querés chusmear.... Tenés fotos de Navalonguilla? Beso! suerte que estás bien hombre! qué golpe!
 
Comentario:
hey! llegué a tu blog buscando "navalonguilla" porque hace muy poquito estuve allà, ya que es el pueblo de mis abuelos. Yo soy argentina. La verdad que divino, en mi blog tengo una foto por si querés chusmear.... Tenés fotos de Navalonguilla? Beso! suerte que estás bien hombre! qué golpe!
 
Comentario:
No sobre quién las tiene más grandes, sino más bonitas.
Me imagino que da igual,¿no? es igual de patético.
Gracias por leerme. Voy a ver tu blog.
Un beso!
 
Comentario:
Un post completito, si señor.

Yo nunca he estado a punto de morir... lo mas cerca podría ser la vez que me desmayé en el metro, pero nada comparado!

Y curiosa la anécdota del Porki. Me has hecho sonreír.

¿En serio los chicos hablais sobre quien tiene las tetas mas grandes? yo pensaba que eso era solo un tabú :P

Espero leerte pronto.

:)
No