Blogs.ya.com Quitar publicidad
Dejándome caer dentro de ti
Permaneces eterno en mi memoria. Mi cuerpo mantiene tu huella imborrable.
Acerca de
La reina, sola. ¿Qué sentido tiene un tablero de ajedrez con una única pieza?
Sindicación
 
Hola, un especial agradecimiento y hasta siempre
Aquí estoy, resurgiendo de mis cenizas como el ave fenix. Reencontrándome.
Y en esta difícil remontada de vover a la vida tengo mucho que agradecer a quienes han estado cerca, dándome su apoyo y su calor. Tirando fuerte hacia arriba cuando yo sólo quería morirme, desaparecer, esfumarme como el humo. Gracias a mis padres y gracias a mi Baby. Gracias también a los que dejasteis en vuestros comentarios a mis post palabras de aliento. Gracias a todos.
Y un especial gracias a una gran mujer, enfermera ella, de la que sólo conozco su físico por una foto en su blog: El patio de mi casa. Omito decir su nombre porque su firma en los post ya dice mucho; un inmenso patio de puertas abiertas en donde se respira aire puro, se siente el calor del sol, se alegra el alma con los colores que lo adornan y su moradora encuentra siempre las palabras y los silencios oportunos. Mil gracias por tu discrección, aunque a través de tus correos y en tus post siempre encontré tu mensaje. Gracias porque las pérdidas que tú también has sufrido no te han amargado el corazón, al contrario, creo que eso es lo que te hace ser como eres: dulce, tierna, fuerte... creo que la luz, tu luz, siempre dejará a la muerte vencida... ya que tanto te gusta Miguel Hernández. Y así es. Gracias por tu interés tan desinteresado, no he podido encontrar mejor psicólogo, mejor ayuda profesional y personal ajena a mi familia. Gracias. Hago la firme promesa de que algún día me pasaré por ese centro de salud a darte un abrazo, sin ninguna duda.
Retomo mi vida, no donde la dejé, porque eso es imposible. Retomo mi vida desde hoy, mirando hacia adelante, sintiendo el corazón abrigado por el recuerdo, el dulce recuerdo de un hombre al que amé como a mi propia vida. De un hombre al que amaré siempre. Ahora toca seguir viviendo.
Abandono este blog, y lo dejo precisamente para poder empezar otro nuevo, en donde no haya tanta desesperación, en donde no haya oscuridad, en donde la reina no esté nunca más en jaque.
No dejaré de escribir, porque como dice una amiga mía, enfermera ella: la escritura es el desahogo del alma y no te olvides de escribir con tinta indeleble... Así lo hare, con tinta indeleble, para que el alma pueda seguir respirando cada vez que se desahogue.
Un beso a todos y hasta siempre.

Etiquetas:   
 
Herida de muerte
Estoy tomando Paroxetina, y lexatin, y alprazolam y no sé cuánta mierda más que me tiene flotando en el vacío, cuya pretensión no sé si es ayudarme a sobrevivir o que me olvide de que vivo.
Mi cuerpo no estaba acostumbrado a tomar mierda de ningún tipo, como mucho un par de cubatas de ron con limón y algún cigarrillo en los fines de semana. Nunca necesité de ninguna droga para vivir en esta gran ciudad, tan alienante, tan indiferente a sus moradores, tan cruel y tan hostil. Tenía trabajo, tenía amigas, tenía familia y le tenía a él. Tenía el mundo a mis pies. Ahora necesito toda esta mierda para sobrevivir en mi cueva, de la que no estoy dispuesta a salir. Sólo saldré si a la salida me espera él.
No trabajo desde hace semanas, en mi parte de baja pone depresión. No, no es depresión... Carmen, tú lo sabes, ¿verdad?, no es depresión... Resulta raro que alguien a quien no conozco me aliente en la distancia, desde su experiencia como profesional y sobre todo como ser humano que también ha sufrido pérdidas irreparables, pero ella es así, un Patio lleno de luz. No tengo palabras para agradecer tus palabras, mi querida y anónima enfermera.
Gracias también a los que en algún momento entrabais por aquí, cuando este era un blog apasionado, lleno de expectativas, cuando todo prometía... Ahora se ahoga en la desesperación, en el llanto por un anhelo imposible, en el desgarro de un sueño roto y de una vida que ya no tendré.
A veces su rostro se desvanece, se desdibuja en mi pensamiento arrebatado por los fármacos. Pero no dejo de oír su voz, susurrando mi nombre desde donde quiera que esté... desde donde quiera que esté... está, está aquí dentro, dentro de mis tripas, dentro de mi cerebro, dentro de mi alma deshecha por su ausencia... dentro, dentro, dentro... como siempre. Nadie podrá arrebatármelo, nadie.
Y ahora necesito dormir... necesito descansar... necesito...

 
Bajo la lluvia
He regresado de un largo paseo por calles con caras que van y vienen, con prisas, siempre con prisas, bajo sus paraguas que se esquivan otros a otros para no chocarse, que a veces ni esquivan, simplemente arrementen sin importarles si la barilla te ha sacado un ojo. He salido sola, una vez más. No quiero ver a nadie. No he quedado con nadie. He vagado bajo la lluvia, sin paraguas, algunos me miraban, pensando seguramente que dónde iría esa loca con la que estaba cayendo.
Loca sí, loca. Como Juana la Loca.
Ayer me llamó P, ¿te acuerdas de P, Manuel? sí, esa que decía que eras su fantasía erótica, esa que te devoraba con la mirada, esa que habría querido devorarte de otra manera, esa que me hacía sacar mis uñas de gata celosa... qué tontas somos las mujeres, qué poco dignas cuando perdemos el culo por un tío... No deja de llamarme...Viki, ¿cómo estás?. Tomamos un café, mi niña, y salimos por ahí al cine o donde tú quieras. Invento excusas, absurdas, increíbles, que se nota que son excusas.
Hace meses que no voy a casa de mis padres, hace meses que sé nada de nadie, ni quiero saber. Mi madre amenaza con venir a verme... Vamos, Victoria, (ya sabes, ella siempre me llama por entero), era un hombre al que sólo conocías desde hacía nada, hija, tienes que reaccionar, que la vida sigue y tienes veinticuatro años...
Un hombre al que sólo conocía desde hacía nada, un hombre al que no me quedó rincón por descubrir, por explorar, por lamer, por amar... un cuerpo que deseé como no había deseado nunca a nadie, una mente maravillosa, unos ojos que me tragaban, unas manos que se hundían y buceaban por mis entrañas, un cuerpo que buceó veces y veces por mi vientre, abriéndose paso entre mis piernas, al que me abría y dejaba entrar en mí una y otra vez, gimiendo, sudando, a veces suave, despacio, a veces como caballos desbocados, como si el tiempo se acabara en ese preciso instante, como si nada ni nadie existiera fuera de esa cama, de esa ducha, de ese coche, de esa mesa de salón, de esa escalera de caracol... aún tengo una marca de un rasguño en la espalda, que no dejó de besar durante largo tiempo, pidiendo perdón... Perdón por haberme follado con tanta fuerza, de una manera tan brutal que no se dió cuenta de que estaba herida hasta que nos desbordamos los dos, como locos, como animales... Me siguen ardiendo las entrañas... sigo maldiciendo aquel día, sigo deseando irme contigo, pero me falta valor, Manuel, me falta valor.
Aquí estoy, empapada de agua de lluvia, tiritando de frío, queriendo morirme contigo. Dime cómo lo hago... ¡dime! Maldita sea, di.
Etiquetas:    
 
Por ti
Este blog se creó por ti. Por él.
No sé quiénes son los que lo leen. Buena gente, seguro.
Lo leía él.
Te gusta provocarme ¿eh?. Me decía.
Me gusta verlo escrito. Me gusta ver mi nombre escrito por ti. Me decía.
Todo era deseo. Al principio. Todo era instinto, al princio. ¿Y quién no podía sentirse atraída por él?. Quién no podía sentirse atraída por ti, mi dulce Manuel. Bello. Dulce. Bello. Un hombre de veintisiete años. Un hombre.
No nos juramos amor eterno. Amor, mi amor. No hacía falta.
A veces creo que voy a volverme loca. Me puede tu ausencia. Me mata. Muero de dolor.
Tu ausencia , Manuel, tu ausencia.
Te quiero, te querré siempre y no sé como ahogar lo que siento. No sé seguir. No puedo.
Ya no hay nada que decir. No hay nada que contar. No me corren hormigas por la tripa cuando te veo llegar. No se me alegra el alma con un mensaje de movil. No me deshago al oír tu voz. No tiemblo entre tus brazos. No muerdo tu boca de fuego. Ahora me quema otro fuego.Te has desvanecido como el humo. Te has ido entre la fría bruma. Yo permanezco eternamente en esa sala de hospital. Eternamente.
Eternamente.
Etiquetas:   
 
Espérame en el cielo
Lo sé, sé que hay que seguir viviendo. La vida sigue, pero yo ahora no la vivo, me arrastro por ella, como un reptil.

¿Cuántas semanas hace que te fuiste? ¿Tres? ¿Cuatro? ni lo sé, sé que hace siglos, una eternidad. Puta carretera, puta distracción, o qué fue Manuel. No volviste a hablar para contármelo, ni tan si quiera sé si me oías cuando te hablaba en aquélla diáfana sala de la UCI, donde sólo se oía el respirador y el lento pitido de un aparato que controlaba tus latidos, ese latido que sólo a mí me pertenecía. Profanado por tubos y máquinas. Destrozado por dentro, intacto por fuera. No me dejaban ni poner la mano encima de tu pecho, ese que subía y bajaba a ritmo de un respirador artificial. Parecias dormir... dormir. Mi rey en jaque mate, tu reina en jaque mate.

El rey ha muerto,
¡Dios salve a la reina!
Pero la reina no quiere vivir
la reina languidece
cae desde su torre de marfíl
la reina se ahoga en el recuerdo
la reina no desea ocupar el trono vacío
la reina deja que el peón gane la partida
ese disfrazado de negro
que portaba una guadaña
al rey puso en jaque mate
y la reina se descubre ante él
bajando sus armas
se da por vencida
No quiere reino sin rey.
El rey ha muerto,
que nadie ose decir
Dios salve a la reina.


Me oirías, ¿verdad? >te quiero... te necesito... no me dejes ahora... no me dejes sola. Sola. Sola. Sola.

Nunca llegaste a la cita, me quedé esperándote hasta que sonó el teléfono y desde entonces me quedé esperándote.

Hace una eternidad y no hay noche que no sienta tus dedos recorrer mi cuerpo, que no sienta el calor de tu aliento sobre mi nuca, que no te huela entre las sábanas, que no sienta tus brazos rodeándome mientras duermo, mientras duermes. No hay momento del día que no sienta tu ausencia.
No hay noche que no te sienta dentro, que no sienta un calor en las entrañas que ahora me obliga a levantarme y vomitar porque no te tengo, porque no te oigo gemir mientras te lamo, mientras te trago a besos, porque no te oigo decir yo también te quiero, te deseo y mi pierdes con tu endiablado cuerpo...

Maldita sea, una y mil veces maldita sea.

Espérame en el cielo, Manuel, espérame en el cielo. Allí seguiremos, te lo prometo.
 
Gotas de agua
Me desnudo despacio, sin hacer alardes de Kim Basinger en Nueve semanas y media. Me observas atentamente, mientras te terminas ese cigarrillo que empezamos a medias. Me gusta que me mires, que veas como voy desnudándome delante de tí mientras tú permaneces vestido, sentado a un metro, callado, sólo mirando, mirando y sonriendo. Esa sonrisa que me alegra el alma, esa sonrisa de esos labios que no me cansaría de besar nunca, esos labios que beso cientos de veces...Me meto despacio en la ducha, ahora dándote la espalda y te invito a entrar, a compartir este espacio, a mojarte conmigo, a mojarnos, a empaparnos en fluidos...de la boca, de las entrañas, de la ducha...que nos ahoguen de calor, que nos refresquen, que nos deslicen, que nos sellen...El agua empapa mi pelo, mis hombros, mis pechos, mi vientre...busca el cauce entre mis piernas y baja hasta el suelo.
Cierro los ojos para sentir más, para imaginar más, mientras entras tú, vestido, dejándote empapar entero...tu camisa, tu pantalón que ahora vuelvo a desabrochar, una vez más, liberando tu sexo que en unos instantes volveré a hacer prisionaro, prisionero de mis entrañas...Dentro, dentro, dentro...cientos de veces dentro. Te beso, me besas, me comes, me recorres bajo el agua, entre mis piernas. Se mezclan los gemidos con el ruido de la ducha, con la música del salón, con las babas, con el agua. Me tiras del pelo hacia atrás y me pides que te mire a los ojos, que los abra, que me abra...Se te escapa un te quiero, cabrona, te quiero y te deseo como no he deseado a nadie. No pares, Manuel, no pares ahora.
Me embistes como loco entre miles de gotas de agua...desnudos...empapados...exhaustos. Yo también te quiero, sin tabues, sin límites... adoro tu cuerpo empapado, mojado en mí.

 
te dije que iría
Dime Manuel, ¿qué te pareció?. Sé que aunque no dejas comentario me lees, claro que me lees. Como me leiste hace unas horas. No dejaste de devorar ni un solo centímetro de piel. Me gusta verte perdiendo los papeles, saliéndote de tus casillas, volviéndote animal...sí, animal.

Si supieran muchas de tu oficina lo que escondes, ¿o tal vez lo saben?. Me gusta cuando te tengo entre las piernas y no dejas de repetir que te vuelvo loco..." tu cuerpo me vuelve loco, tu cuerpazo, no dejaría de follarte una y otra vez ".
Me gusta, me erotiza, me hace sentirme como un volcán. Hoy no dejo de recrear la escena en mi memoria: tú, sentado en los asientos de atrás, con los pantalones en los tobillos y yo, sentada entre tus piernas, con la falda subida hasta la cintura, buscándo como ramera tu polla erecta, ardiente...mientras te como la boca una y otra vez, te bebo, te sorbo...Mis manos, a tientas, desnudan tu pecho, desabrochando, uno a uno, los botones de tu camisa, descubriendo la mesata que voy a recorrer con mi lengua hasta bajar a tus entrañas, para comertelas vivas, para oirte supirar y pedirme más, más...y me lo pides, claro que me lo pides y yo no me canso de lamer y de cabalgar.
¡Cómo aguantas, cabrón, cómo aguantas!. Tú sí que lo sabes hacer, esperarte, disfrutarme y enloquecerme hasta estallar de placer...¡mierda de coche y su estrechez!, prefiero mi cama o la tuya o la mesa de tu salón, pero hoy no pudo ser. Es la tercera vez en el coche y una de tantas en las que nos dejamos caer, arder en el fuego del deseo, esperando ver amanecer.

Así te recuerdo y lo escribo, como ves, en la hora del café. Me estoy derritiendo por dentro.

Adoro tu cuerpo, Manuel, adoro tu cuerpo y todo lo que se esconde en él.
Etiquetas:     
 
Deseo
Anoche soñé que estábamos en una pista de baile, con mucha gente a nuestro alrededor que ignoraba nuestra presencia. Yo llevaba ese vestido vaquero que te gusta, ese que te da tanto morbo y te excita. Me lo dices cada vez que me lo pongo, porque esa cremallera que empieza entre mis pechos y termina entre mis nalgas, dices que va pidiendo a gritos el ser desabrochada.

Estamos frente a frente, mis ojos te desnudan y tus ojos me desnudan. Mi boca se humedece y busca tus labios, ¡esos labios!, a los que rozo y lugo muerdo y me muerdes, y me tragas y siento tu lengua, ávida por mi cuello...La gente parece no vernos. Me coges del brazo y casi me arrastras y no sé ni cómo, caemos en una cama inmensa, blanca, que parece que flota en el aire.
Empiezo a desnudarte con prisa, deseo ver tu polla erecta, dura, firme. Y tu cuerpo, ese cuerpo que me enloquece, que me lo sabe hacer.
No quiero que me hagas el amor, quiero que me folles con fuerza, sentir que me partes en dos. Te recorro con la mano, con la boca, para que goces, para que te mueras de placer, para que revientes dentro de mi con fuerza, una y otra vez.
Y así lo haces, desabrochando esa cremallera y hundiendo tus manos en mis entrañas, recorriendo con tu lengua mis pechos, mi ombligo, mi vientre, mi sexo que quema como lava de volcán y se retuerce contigo dentro, al compas acelerado de tus nalgas sobre las mias, ahora por detrás, con fuerza, con rabia...¡asi se folla, cabrón!, así, hasta que me dejes exhausta, hasta que te quedes sin aliento.
Empapados en fluidos de gelatina y de sudor, caemos rendidos, juntos y abrazados.

Ha sonado el despertador y en mi movil encuentro un mensaje tuyo, a las 3 de la madrugada...¿qué hacías despierto a esas horas?. ¿No habrás soñado lo mismo que yo?. El mensaje dice que me quieres ver...Eso no lo dudes, Manuel, no lo dudes. Esta noche nos veremos.
Etiquetas:     
 
Pasando de largo
Es sábado y la noche promete diversión. No hemos vuelto a hablar desde aquél café, no hemos vuelto a encontrar miradas, ni roces, pero el deseo sigue ahí, el de tenerte...quiero repetir.
Risas, bromas, intranscendencias al oído...es imposible conversar con normalidad en estos sitios, la música es ensordecedora y retumba en el estómago...yo personalmente prefiero sitios más tranquilos, pero esos hay quien dice que cortan el punto.
Te veo llegar, atraviesas el local con dos de tus amigos, con los que he hablado en alguna ocasión, y tres chicas más que no conozco. Desaparezco del mundo de los mios, ahora me gustaría estar en ese otro tuyo. Me has visto, me has sonreido y me has hecho un giño, estás guapísimo, eres un tipo muy atractivo, no sé si te lo han dicho antes, pero tú eres de las que las tienes que ir apartando. Te saludo con la mano y te devuelvo la sonrisa...Pasas de largo. Jaime llama mi atención, esta tarde me recogió en la puerta de casa, quedamos con el resto de la peña en un pub de la zona. Me cuenta al oido la última parida que acaban de soltar y por la que todos se rien menos yo, que sigo en tu mundo, no te pierdo de vista...

Hace unos días no había más mundo que apenas dos metros cuadrados y sábanas revueltas, una isla desierta con dos supervivientes comiéndose a besos...tus besos, Manuel, tus besos, sin más alimento que tu cuerpo, que me saciaba una y otra vez el hambre de la carne.

Hoy son dos mundos separados, hoy pareces buscar otra isla desierta, hoy es otro día para ti, pero sigue siendo el de hace unos atrás para mi.

Son las tres de la mañana y decido irme, la noche ha dado lo que tenía que dar. Quiero ir a dormir, quiero ir a mi isla desierta, ahora yo sola, rememorando tu presencia, inventando tu cuerpo con mis manos, imaginándote una vez más, dentro, removiendo mis entrañas con pasión y con fuego, ese que hoy hago arder yo sola y que se desvanece entre convulsiones y gemidos, recordándote...
Etiquetas:    
 
Alimentando el deseo
- ¿Dígame?
- Soy yo...¿quedamos para un café?
- Bajo en diez minutos...
Cojo mi bolso y me disculpo con mis compañeras habituales del descanso matinal... estoy deseando verte..estoy deseando tenerte cerca de nuevo. No te imaginas cómo despiertas mis instintos. Ultimamente sólo vivo para el sexo..tu sexo. Bajo a prisa por las escaleras, el ascensor se demora y me puede la impaciencia.

- Hola.
Dos besos al aire...¡Vamos, Manuel!, hace veinticuatro horas tu lengua no me dejaba respirar.
- ¿Con leche?
- No, cortado...
Saber ese tipo de intimidades, cómo me gusta el café, es cuestión de tiempo y de muchas confidencias entre revolcón y revolcón...en esa cama en la que estuviste hace unas horas, que ahora y siempre ha sido sólo mi cama... No pretendo que sepas cómo tomo el café...¿o tal vez sí?...¡ Joder, Manuel, cómo me gustaría estar dentro, tenerte dentro! , creo que ya te tengo sin pretenderlo...soy así de gilipollas, qué le voy a hacer. Después de todo, para dos tias que sólo quieren follar sin compromiso, el resto necesitamos que nos tengan dentro....que sepas cómo me gusta el café y cuántos azucarillos le pongo.

- Quiero repetirlo..
- ¿El café?...
- No te hagas la tonta, sabes muy bien qué...quiero volver a verte.
- Sabes donde encontrarme, y siempre hay tiempo para una copa con un buen amigo...
Esto terminará jodiéndome la vida, lo sé, al menos durante unas horas, unos días, unos meses...pero me apetece dar rienda suelta, me alimenta, me ayuda a seguir viviendo..aferrarme a la vida por el deseo del cuerpo. Ahora no tengo otra cosa y tengo que seguir viviendo...
Etiquetas: