Deseo
Anoche soñé que estábamos en una pista de baile, con mucha gente a nuestro alrededor que ignoraba nuestra presencia. Yo llevaba ese vestido vaquero que te gusta, ese que te da tanto morbo y te excita. Me lo dices cada vez que me lo pongo, porque esa cremallera que empieza entre mis pechos y termina entre mis nalgas, dices que va pidiendo a gritos el ser desabrochada.
Estamos frente a frente, mis ojos te desnudan y tus ojos me desnudan. Mi boca se humedece y busca tus labios, ¡esos labios!, a los que rozo y lugo muerdo y me muerdes, y me tragas y siento tu lengua, ávida por mi cuello...La gente parece no vernos. Me coges del brazo y casi me arrastras y no sé ni cómo, caemos en una cama inmensa, blanca, que parece que flota en el aire.
Empiezo a desnudarte con prisa, deseo ver tu polla erecta, dura, firme. Y tu cuerpo, ese cuerpo que me enloquece, que me lo sabe hacer.
No quiero que me hagas el amor, quiero que me folles con fuerza, sentir que me partes en dos. Te recorro con la mano, con la boca, para que goces, para que te mueras de placer, para que revientes dentro de mi con fuerza, una y otra vez.
Y así lo haces, desabrochando esa cremallera y hundiendo tus manos en mis entrañas, recorriendo con tu lengua mis pechos, mi ombligo, mi vientre, mi sexo que quema como lava de volcán y se retuerce contigo dentro, al compas acelerado de tus nalgas sobre las mias, ahora por detrás, con fuerza, con rabia...¡asi se folla, cabrón!, así, hasta que me dejes exhausta, hasta que te quedes sin aliento.
Empapados en fluidos de gelatina y de sudor, caemos rendidos, juntos y abrazados.
Ha sonado el despertador y en mi movil encuentro un mensaje tuyo, a las 3 de la madrugada...¿qué hacías despierto a esas horas?. ¿No habrás soñado lo mismo que yo?. El mensaje dice que me quieres ver...Eso no lo dudes, Manuel, no lo dudes. Esta noche nos veremos.
Estamos frente a frente, mis ojos te desnudan y tus ojos me desnudan. Mi boca se humedece y busca tus labios, ¡esos labios!, a los que rozo y lugo muerdo y me muerdes, y me tragas y siento tu lengua, ávida por mi cuello...La gente parece no vernos. Me coges del brazo y casi me arrastras y no sé ni cómo, caemos en una cama inmensa, blanca, que parece que flota en el aire.
Empiezo a desnudarte con prisa, deseo ver tu polla erecta, dura, firme. Y tu cuerpo, ese cuerpo que me enloquece, que me lo sabe hacer.
No quiero que me hagas el amor, quiero que me folles con fuerza, sentir que me partes en dos. Te recorro con la mano, con la boca, para que goces, para que te mueras de placer, para que revientes dentro de mi con fuerza, una y otra vez.
Y así lo haces, desabrochando esa cremallera y hundiendo tus manos en mis entrañas, recorriendo con tu lengua mis pechos, mi ombligo, mi vientre, mi sexo que quema como lava de volcán y se retuerce contigo dentro, al compas acelerado de tus nalgas sobre las mias, ahora por detrás, con fuerza, con rabia...¡asi se folla, cabrón!, así, hasta que me dejes exhausta, hasta que te quedes sin aliento.
Empapados en fluidos de gelatina y de sudor, caemos rendidos, juntos y abrazados.
Ha sonado el despertador y en mi movil encuentro un mensaje tuyo, a las 3 de la madrugada...¿qué hacías despierto a esas horas?. ¿No habrás soñado lo mismo que yo?. El mensaje dice que me quieres ver...Eso no lo dudes, Manuel, no lo dudes. Esta noche nos veremos.
Comentario:
Maldito despertador...





