un recuerdo...
EL ÁNGEL SUPERVIVIENTE
Acordáos.
La nieve traía gotas de lacre, de plomo derretido
y disimulos de niña que ha dado muerte a un cisne.
Una mano enguantada, la dispersión de la luz y el lento asesinato.
La derrota del cielo, un amigo.
Acordáos de aquel día, acordáos
y no olvidéis que la sorpresa paralizó el pulso y el color de los astros.
En el frío, murieron dos fantasmas.
Por un ave, tres anillos de oro
fueron hallados y enterrados en la escarcha.
La última voz del hombre ensangrentó el viento.
Todos los ángeles perdieron la vida.
Menos uno, herido, alicortado.
Rafael Alberti
Acordáos.
La nieve traía gotas de lacre, de plomo derretido
y disimulos de niña que ha dado muerte a un cisne.
Una mano enguantada, la dispersión de la luz y el lento asesinato.
La derrota del cielo, un amigo.
Acordáos de aquel día, acordáos
y no olvidéis que la sorpresa paralizó el pulso y el color de los astros.
En el frío, murieron dos fantasmas.
Por un ave, tres anillos de oro
fueron hallados y enterrados en la escarcha.
La última voz del hombre ensangrentó el viento.
Todos los ángeles perdieron la vida.
Menos uno, herido, alicortado.
Rafael Alberti
Comentario:
REYERTA
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
ÁNGELES NEGROS TRAÍAN
PAÑUELOS Y AGUA DE NIEVE.
ÁNGELES CON GRANDES ALAS
DE NAVAJAS DE ALBACETE.
Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente,
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego
carretera de la muerte.
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda concación de serpiente.
- Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ÁNGELES NEGROS VOLABAN
POR EL AIRE DEL PONIENTE.
ÁNGELES DE LARGAS TRENZAS
Y CORAZONCES DE ACEITE.
Federico García Lorca
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
ÁNGELES NEGROS TRAÍAN
PAÑUELOS Y AGUA DE NIEVE.
ÁNGELES CON GRANDES ALAS
DE NAVAJAS DE ALBACETE.
Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente,
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego
carretera de la muerte.
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda concación de serpiente.
- Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ÁNGELES NEGROS VOLABAN
POR EL AIRE DEL PONIENTE.
ÁNGELES DE LARGAS TRENZAS
Y CORAZONCES DE ACEITE.
Federico García Lorca
Comentario:
Hay sólo un Ángel al que cortaron las alas, un Ángel roto, herido, desterrado, bajado de los cielos, caído... El Ángel Negro.
Comentario:
Hay esperanza la hay...
Buenas noches ;)
Buenas noches ;)





