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jartoDto
Acerca de
Todos los días tengo tiempo para pensar que cada minuto de esta vida encuentro razones para gritar que estoy ¡jartoDto!!!!!!!!
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Sindicación
 
La primera vez. Capítulo II
Saliendo ya de la estación, el recuerdo había sido completamente olvidado y una especie de nostalgia infantil había regresado de pronto a su mente...

...Al llegar a casa él esperaba sentado en uno de los sofás del salón, sujetando el mando a distancia con desdén y mirando hacia la pantalla del televisor sin ver nada:

- Hola cariño, ¿Qué tal todo? – Preguntó sin apartar la vista del televisor.
- Bien, algo cansada, pero bien. – Contestó ella pasándose la mano por el vientre como buscándose algo dentro.


Sin esperar respuesta de su marido, Ángela decidió sin más dilación soltar las maletas y darse una ducha.

Mientras un agua excesivamente caliente caía inundándolo todo, la mano de Ángela seguía recorriendo su vientre y masajeando los alrededores de su ombligo. Por los mismos lugares por donde pocas horas antes y en una playa casi desierta, una mano cálida e insaciable recorría, buscaba y encontraba calor. Sin importarla si él escuchaba, Ángela decidió seguir explorando el resto de su cuerpo. Bajó sutilmente hacia a su sexo y comenzó a realizar caricias que le resultaron familiares, caricias igual de femeninas pero que ella no recordaba haberse hecho nunca. Un primer instante de placer le hizo encorvarse obligando a su espalda a reposar en la mampara de la ducha. Mientras con una mano continuaba buscando suavemente, con la otra quiso saborear algo, otro recuerdo olvidado y que quería recuperar, otros dedos que no eran esos recorrieron no hacía mucho sus labios, su boca, su lengua...

...De repente, la puerta del baño se entreabrió...
 
La primera vez
Hacía el tren su entraba en la estación en hora puntual y por tanto en hora habitual, las nueve de la mañana y por el andén cuatro. Se abrían las puertas de forma sincronizada y de la misma forma y con la misma sincronía bajaban las azafatas y auxiliares. Siempre con orden militar situándose a ambos lados de las puertas, sonreían todos con manos entrelazadas por detrás de sus uniformados cuerpos a cada uno de los pasajeros que dependiendo de quién y por qué, devolvían la sonrisa o escondían la mirada sin intención de devolverla.

El último en apearse fue el recuerdo; ella subía las escaleras sin sospechar que el recuerdo se había rezagado, y sin entender por qué, por cada peldaño pisado de aquellas interminables escaleras, la mujer iba olvidando aquel cuerpo desnudo, aquellos labios desnudos, aquel corazón desnudo, aquella primera experiencia con otra mujer.

Lo que más le desagradó fue olvidar el contacto con aquel cuerpo, en la playa, encima del suyo, intentando encajar idénticas formas y curvas y sin lograrlo, entendiendo la dificultad y diferencia de amar a alguien del mismo sexo, pero esa lección también la olvidó y tendría que repetirla para volver a recordarla.

Así lo haría a partir de aquel día...
 
Hola, he vuelto...
No sé qué es peor...las verdades a medias o las medias verdades. No estoy seguro de por qué casi siempre empiezo mis escritos con un “No”, con un “Siempre”, con un “Nunca”...son verdades absolutas, no son medias verdades ni verdades a medias...

Hubo un filósofo español, (sí, no era ni griego ni romano), que aseguró que “nada de lo que se dijera en estado de embriaguez podía ser considerado como falso o inventado, pues es el propio estado el que impide al sujeto ebrio inventar y falsear”...si esto es así, debo entender que ella no me mintió, no falseó ni inventó...si esto es así, hoy me duele más que nunca recordar la noche del sábado pasado.

Hola, he vuelto...

P.D.: Muchas gracias Myrna y Amaranta...
 
Adiós...
Chic@s, dejo el blog, (no es un cambio, es un cierre), me ha encantado compartir con vosotros este tiempo. Espero que a tod@s os vaya bien en el futuro. Abrazos y besos para todos.
 
¿Quién?, ¿Por qué?
Es fascinante la vida, y no precisamente por ser buena o mala, no para una mente decorada con tonalidades oscuras y grises como lo es la mía. No eliges estar, pero te traen, y lo peor de todo es que te tienes que reír.

En el origen de los tiempos, al principio de todo, instantes después del BIG BANG, (si es que alguna vez lo hubo), nada ni nadie pensaba que la vida se iría a convertir en lo que ahora conocemos y sufrimos. Me pregunto constantemente si los dinosaurios y demás animales de la época pensaron por un instante en lo que sucedería millones de años después...o si Noé junto con su arca y sus animales en fila de a dos se le pasaría por la imaginación en algún instante en lo que años después esto se convertiría...o si Mozart entre corchea y corchea intuyó lo que ahora enfrente de nosotros tenemos...o si Bill Gates pudo siquiera dibujar en su compleja y brillante mente un escenario como el que ahora me asola...

...quién cojones y con qué propósito inventó la tuna!...
 
El universo sobre mí...
He conocido a Ararat y su ironía inversa, ironía que si uno no tuviera ojos avizores, varios quiero decir, te clavaría junto con su audaz doble sentido en el centro geométrico de tu cerebro, sin que te des cuenta…y es un gran tío. Las despechadas musicales y no musicales, despechadas de tanta mentira y falsedad cibernética que parece hacernos olvidar que también en la realidad tangible del día a día existe, la mentira digo. Mientras Gilda y su media sonrisa y melena andan peleándose con el guante, quitándoselo, ella tan Divina que se sabe que es, me ha ido amenizando las mañanas de oficina vacía y café de máquina por ser siempre la más madrugadora junto con el que firma la presente.

Luego está Lostie, que se pierde en Madrid y vuela y vuela y no para de volar, es algo increíble, nos trae textos extranjeros de periódicos igual de extranjeros, que no huelen a papel, huelen a queroseno y a paciencia quemada en algún que otro aeropuerto internacional o no. Hay quien también está jarta, o hasta las tetas como ella dice, quien tiene nombre casi de tango, quien fue soltera y cada vez lo es menos. Y hay más, muchos más y muchas más que sin estar enlazados pertenecen ya a mi pequeño universo real. Por que a pesar de ser pequeño, mi universo existe, es el que vosotros componéis desde hace casi un mes, y vendrán más, y están los que son pero que no he nombrado aquí, y sin embargo también están en el universo, como diría Eva Amaral, “…quiero sentir el universo sobre mí…”. Un recuerdo especial que no quiero yo que genere sobredosis de celos a nadie, este recuerdo especial es para la flor que más lejos y por más tiempo navega. Desde costas manchadas del negro y líquido elemento que a todos nos tiene absorbidos el cerebro y el dinero. Es mujer y oficial de uno de los tres ejércitos que yo siempre digo y grito que jamás debieron existir, pero que ella sí exista, que ella sí quiero que esté.
 
El día que te perdí
Camino bajo la lluvia sin esperar nada a cambio. Nada le pido a la lluvia y nada le pido a nadie. Observo la tristeza que rodea a todo el que no entiende que yo soy yo. Que estoy por que no lo pedí y así me trajeron, quizás nunca debió pasar, pero pasó. Igualmente pasa que si no quisiera haber estado nada podría haber hecho, y lo peor y más horrible de todo, tengo que agradecerlo. Sólo fui puro y limpio cuando tenía medio cuerpo fuera y medio cuerpo dentro de ELLA, a partir de ahí y desde ese momento estoy rodeado por ellos, que sois todos vosotros. No quiero irme pero tampoco quiero quedarme más. Sólo y solo, como siempre repito, como siempre os digo y os prometí que haría siempre. La soledad es el envoltorio que me tapa del ruido atroz y maleducado de la soberbia. Este ruido tan metálico y helado como su mirada el día que marchó, el día que prometió no volver y cumplió, agradezco en el alma que cumpliese con su palabra. Camino bajo la lluvia sin esperar nada a cambio, y nada sé que tengo.
 
Error
Creo que no debería haber publicado el artículo anterior de "La psicóloga", mi intención no era alardear de nada, estoy seguro que l@s que entráis en este blog tenéis experiencias más enriquecedoras que mis historias con moscas y mis encuentros con mi psicóloga. Ararat, siento parecer vacilón, y al contrario de lo que pudieras pensar, no voy a justificarme, siento aún así que lo pienses. Como podréis ver he eliminado el artículo de "La psicóloga", no quiero más polémicas.

P.D.: Por cierto Ararat, yo nunca miento.
 
El misticismo de la mosca cojonera; "Sentencia de lucidez"
Estaba yo este puente de mayo disfrutando de mi retiro espiritual y físico...Estaba yo observando lo de sí que puede dar la naturaleza y lo de poco que puede dar mi cerebro cuando se "gripa", cuando una mosca de esas que todos llamamos "cojonera" se posó sobre mi rodilla...que asco, que aspecto tan desagradable, fijaros bien, mirar atentamente una mosca, su existencia, su morfología, todo en ella es patético...

Pues en esas andaba yo cuando de aquellas dos alitas de aquella repugnante mosca salió mi "sentencia de lucidez", sí, ya, no lo entendeis, pues nada, os lo explico:

"Sentencia de lucidez":

Cuando después de casi una botella de whisky y algo más, llegas a la meta que estabas buscando por ser meta, no por ser esa precisamente, (en realidad no buscas nada, solamente buscas un final para tanto pensar y tanto arrugar y destruir neuronas), en ese momento puedes parar todo lo que estés haciando y cambar de rumbo. Por ejemplo este puente, viendo las alitas de la mosca inmunda que seguía posada sobre mi rodilla, tuve la necesidad de ir en busca de mi padre, sí, así como suena, mi padre...

Dejé el alojamiento en el que mi yo patético y oscuro había dormitado, fumado y bebido, y me marché en busca de mi "unicornio azul", (como diría Silvio)...

...Viajé, andé, llamé, busqué y pensé por el camino: Lo que le diría, lo que haríamos en los dos días que restaban, los perdones que nos regalaríamos, comprensión, oportunidades, el pasado, el futuro, su presente, mi pasado, sus planes, mi pasado nuevamente...y en esas andaba yo, muy contento y nervioso, (al contrario de lo que yo suelo ser)...cuando pasó lo que tenía que pasar; el muy cabrón se había ido de vacaciones con la novia...


...volví a mi refugio, (¡Gracias Rosa! por reservarme la cabaña y tu calor), busqué a la mosca cojonera que me había apartado del camino, compré otra botella de whisky, y seguí buscando el camino que me llevase a la "Sentencia de lucidez".