El banco de mi parque...
Dejarme que os cuente algo sobre mi vida.
Tengo un problema que cíclicamente se repite y que hace que mi vida no sea completa. Cada día paseo por el mismo parque, recorro incansable los mismos caminos y observo con detenimiento y esperanza los bancos de una placita recóndita de, se podría decir así, mi parque. Un día, creyendo que los que conociese en mi paseo serían similares a los que tantas veces había visto, encontré el que ha marcado mi vida.
Andaba por entonces descartando los bancos conocidos, de los que quedaban la verdad es que este no era el más bonito, pero ahora que ha pasado el tiempo puedo asegurar que era el mejor banco en el que jamás me he sentado.
Siempre me ocurre lo mismo, cuando llego a un banco nuevo deseo que no tenga dueño, en mi haber y sin ánimo de parecer presuntuoso, debo decir que antes de sentarme espero el tiempo necesario hasta estar seguro de que realmente el dueño no anda cerca, después, y si el banco quiere, me siento.
Recuerdo ese momento, cada músculo de mi cuerpo se fue acoplando a sus formas sin mediar ningún movimiento adicional de aproximación o recolocación casi siempre necesarios en estos casos. Al principio charlábamos sin concedernos ninguna confianza, pero poco a poco fuimos teniendo la necesidad de ahondar más y más en la vida del otro, sus inicios como árbol, alguno de sus ascendentes que aún residían en la amazonía, y otros muchos temas que sin ser el banco de mi vida creo que jamás me hubiera contado. Yo le dejé entrar en mi vida sin más dilación, le guié por los caminos que cruzan mis miedos y mis fracasos, permití con gusto que utilizara cualquier espacio de mi corazón para situarse y esperar a que yo me sentase siempre que quisiera. Aún con todo esto, no pudo resistirse a la maldición que me acompaña y en una de mis ausencias fue ocupado por otra persona que no era yo.
Tras posteriores reflexiones, entendí que yo nunca había sido dueño de su madera, otro que vino antes sería el poseedor de aquel confortable reposo eterno que fue el banco de mi vida.
Sigo solo, paseo por el mismo parque todos los días buscando un banco que no tenga dueño, pero tengo un problema que se repite cíclicamente y que hace que mi vida no sea completa.
Tengo un problema que cíclicamente se repite y que hace que mi vida no sea completa. Cada día paseo por el mismo parque, recorro incansable los mismos caminos y observo con detenimiento y esperanza los bancos de una placita recóndita de, se podría decir así, mi parque. Un día, creyendo que los que conociese en mi paseo serían similares a los que tantas veces había visto, encontré el que ha marcado mi vida.
Andaba por entonces descartando los bancos conocidos, de los que quedaban la verdad es que este no era el más bonito, pero ahora que ha pasado el tiempo puedo asegurar que era el mejor banco en el que jamás me he sentado.
Siempre me ocurre lo mismo, cuando llego a un banco nuevo deseo que no tenga dueño, en mi haber y sin ánimo de parecer presuntuoso, debo decir que antes de sentarme espero el tiempo necesario hasta estar seguro de que realmente el dueño no anda cerca, después, y si el banco quiere, me siento.
Recuerdo ese momento, cada músculo de mi cuerpo se fue acoplando a sus formas sin mediar ningún movimiento adicional de aproximación o recolocación casi siempre necesarios en estos casos. Al principio charlábamos sin concedernos ninguna confianza, pero poco a poco fuimos teniendo la necesidad de ahondar más y más en la vida del otro, sus inicios como árbol, alguno de sus ascendentes que aún residían en la amazonía, y otros muchos temas que sin ser el banco de mi vida creo que jamás me hubiera contado. Yo le dejé entrar en mi vida sin más dilación, le guié por los caminos que cruzan mis miedos y mis fracasos, permití con gusto que utilizara cualquier espacio de mi corazón para situarse y esperar a que yo me sentase siempre que quisiera. Aún con todo esto, no pudo resistirse a la maldición que me acompaña y en una de mis ausencias fue ocupado por otra persona que no era yo.
Tras posteriores reflexiones, entendí que yo nunca había sido dueño de su madera, otro que vino antes sería el poseedor de aquel confortable reposo eterno que fue el banco de mi vida.
Sigo solo, paseo por el mismo parque todos los días buscando un banco que no tenga dueño, pero tengo un problema que se repite cíclicamente y que hace que mi vida no sea completa.
Comentario:
Myrna: Te entiendo, pero es que ese banco era tan confortable...parecía tan...mío...que duele...en fin, este fin de semana iré a por dos o tres sillas de las que me recomienda Ararat...aunque siempre que voy a por sillas, acabo solo y de pie...por eso estoy jarto, jartoDto. :)
Comentario:
hola mi jartito... yo pienso que uno nunca es dueño de ninguna cosa material... yo digo mis zapatos pero cuando menos lo pienso me lo roban y ya es de otros.. y asi con cada cosa, lo que sucede es que a veces..pocas.. supongamos el banco...llega para quedarse eternamente aunque eso no significa que sea tuyo, simplemente querrá compartir parte de lo tuyo y parte de lo suyo, osea, el banco te presta un lugar para poder tu compartir con el tus pensamientos y sentimientos. Ala ya me hice pelotilla con todo esto. Pues nada chico, lo que dice Ararat..una silla de tijera y a tomar por saco! besitos.
:-)
:-)
Comentario:
Myrna: El banco está en el parque de otro...
Comentario:
hola mi jartito... ala es la tercera vez que empiezo..pues como no se que decirte de todo lo que me viene, pues mejor no te digo naaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Dile a ese banco que la proxima vez lo arrancas y te lo llevas a casa.
besos
besos
Comentario:
Ararat: No encontré la silla, sigo buscando en mi parque.
Lostie: Creo que nunca encontraré mi banco, perdón, ya lo encontré, pero tenía dueño.
Lostie: Creo que nunca encontraré mi banco, perdón, ya lo encontré, pero tenía dueño.
Comentario:
Aysss, la verdad es que es un problemón ese del parque.
Pero todo se pasa.
Y algún día encontrarás un banco nuevo, en ese o en otro parque, que te hará preguntarte dónde habías estado metido hasta entonces, y cómo es que podías vivir sin ese banco de ese parque.
Lo que tenga que ser, será.
Y qué cursi me he puesto con esto del parque y de los bancos, ojjjj.
Besos
Pero todo se pasa.
Y algún día encontrarás un banco nuevo, en ese o en otro parque, que te hará preguntarte dónde habías estado metido hasta entonces, y cómo es que podías vivir sin ese banco de ese parque.
Lo que tenga que ser, será.
Y qué cursi me he puesto con esto del parque y de los bancos, ojjjj.
Besos
Comentario:
mu güeno!!!, ya te diré, voy esta tarde...
Comentario:
Amigo, ¡tengo la solución a tu problema! ¡¡la silla de tijera!! plegable, portátil y exclusiva, sólo tú serás el dueño y señor de la silla.
No te lo pienses más, acércate al carrefour más cercano y adquiere una de estas flamantes sillas, disponibles en varios colores y tamaños.
No te lo pienses más, acércate al carrefour más cercano y adquiere una de estas flamantes sillas, disponibles en varios colores y tamaños.





