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¿Diario?, no creo
Un montón de paranoias y, en general, mi vida (Javy)
Acerca de
Yo soy... ¿yo? No sé, supongo que no voy a gustarle a nadie por mi aspecto, ni busco eso... estoy aquí para desahogarme... y vosotros para... ¿leer? Tampoco lo sé. Me gusta cantar (y escuchar música, se presupone), escribir (venga... y leer también ¬¬), ver películas (y me gusta pensar que algún día llegaré a hacerlas)...
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Gordo
La furia dentro de mí. Nace en el corazón, y con cada latido sale disparada al extremo más lejano de mi cuerpo, pasando por todas y cada una de mis partes. Es la furia que me veo en los ojos, la que siento que me mata, la que me haría matar.

El asco, que me hace llorar. Asco por esa horrible ondulación, por no hablar de todas las demás, asco por esa imagen, en el espejo, asco por el botijo de mi reflejo.

Llorar es lo único que me apetece. Porque me siento lejos de los demás, asqueado y deprimido, sumido en el más profundo agujero que me impide subir donde están ellos, por mucho que algunos me tiendan la mano.

Es una locura, sentir que estoy encerrado en una jaula antisocial, una maldición. Maldito el molde, maldito el relleno.

Soy un monstruo, alejado de cualquier canon dictado por ellos. Un ente material deforme, algo insoportable a la vista.

Arcadas, eso es lo que provoco. Arcadas y pena. Aunque otros lo que sienten es diversión. Gordo, ¿qué estás mirando? Por la calle no puedo ni girar la cabeza. Soy inferior, infrahumano.

Me levanto, me miro al espejo y siento ganas de romperlo, ¡de romperme a mí mismo! ¿No pueden comprarse otro mejor? Yo soy un producto defectuoso.

Y probarme cinco sudaderas y dar vueltas frente al espejo, llorar, tirarlo todo por el suelo. Pereza, odio, envidia, desesperación, auto-convicción, frustración. Tanto que siento de una que necesito tumbarme de nuevo y escribir esto. A la mierda la responsabilidad. Que se jodan las obligaciones.

Lo peor de todo es cuando me asomo a un escaparate y pienso yo quiero esos pantalones, me gustaría esa camiseta… Luego mi mente lleva a cabo el proceso de la imaginación. Y pienso qué asco. La ropa perfecta, en mí, se convierte en un intento de agradar y agradarme, un intento frustrado por mi cuerpo. La ropa perfecta es en mí un disfraz de bufón.

No, lo peor de todo no es eso. Lo más patético es escribir esto cuando la mitad del día estoy pensando en mi salida, en la solución. Reinventándome, ja ja ja. Me siento más gordo y patético que nunca.