3. Sobre los caminos del Señor, tan difíciles de escrutar
Domingo, 18 de junio de 2006; 10:39h (Escuchando: Los Aviones No Pueden Volar, Amaral)
Hoy quiero remontarme a los años de mi prehistoria, en los que yo era un niño albaceteño sin amigos y sin vida propia más allá de Harry Potter. Entonces yo estaba en 1º de ESO. Aquel año fue, al menos, deprimente. Por aquel entonces, mi mejor amigo se llamaba Pepe, y mi clase era una experiencia surrealista puesta allí por los mejores científicos del mundo para estudiar la mente de los niños. Desde dos ignorantes que decían ser nazis y sentirse orgullosos de dibujar la cruz gamada en su libreta hasta un tipo muy raro con herpes eternos en la boca.
Mi grupito (todo el mundo sabe lo que es un grupito, como bien dice Leslie Anzt en el capítulo 1x24, Éxodo Parte 2, de Perdidos) éramos cuatro chicos que nadie habría dicho que acabarían juntos durante un curso.
Iván, el friki. El solo acto de abrir su boca conllevaba varias carcajadas nuestras. Tenía el don de la gracia. Te soltaba un monólogo sobre los dibujos de “antes” y los de “ahora” (las comillas vienen a expresar el tiempo que ha pasado, que no es ni mucho ni poco) y te tirabas por los suelos, y él tan pancho. Por otra parte, estaba el autista… es triste que no recuerde su nombre. Se le iba la cabeza y te quedabas muerto de miedo, pero generalmente no hablaba mucho.
Estos dos han acabado (creo, por lo que he visto yendo a la feria anualmente) separados. Iván… creo que viste ropa de El niño, etc. No sé si escuchará música de ese tipo. El otro, el autista… lo vi en Mercadona un día, comprando para casa de mi padre. Seguía igual de autista, pero con una ceja aún más unida sobre la nariz. Parecía una visera.
Por otra parte, estábamos Pepe y yo. Pepe, medio metro él, es (o era) una persona que se gana tu cariño a base de sacarte de quicio. De repente, te da un golpe con los dedos en la oreja, y te la deja completamente roja. Y se ríe, y se ríe, y se ríe… y tú no sabes si reírte, llorar, o pegarle un puñetazo. Pero acabas riéndote porque te hacen gracia sus carcajadas. Y entonces vas a golpes en la oreja por minuto. Al final te cansas. No haberte reído.
Pepe ha acabado siendo un mafias. Quizá ahora golpee sin reírse después.
Yo… ya sabéis cómo soy, y ya sabéis cómo he acabado.
Domingo, 18 de junio de 2006; 11:24h (Escuchando: Billy, James Blunt)
Hoy quiero remontarme a los años de mi prehistoria, en los que yo era un niño albaceteño sin amigos y sin vida propia más allá de Harry Potter. Entonces yo estaba en 1º de ESO. Aquel año fue, al menos, deprimente. Por aquel entonces, mi mejor amigo se llamaba Pepe, y mi clase era una experiencia surrealista puesta allí por los mejores científicos del mundo para estudiar la mente de los niños. Desde dos ignorantes que decían ser nazis y sentirse orgullosos de dibujar la cruz gamada en su libreta hasta un tipo muy raro con herpes eternos en la boca.
Mi grupito (todo el mundo sabe lo que es un grupito, como bien dice Leslie Anzt en el capítulo 1x24, Éxodo Parte 2, de Perdidos) éramos cuatro chicos que nadie habría dicho que acabarían juntos durante un curso.
Iván, el friki. El solo acto de abrir su boca conllevaba varias carcajadas nuestras. Tenía el don de la gracia. Te soltaba un monólogo sobre los dibujos de “antes” y los de “ahora” (las comillas vienen a expresar el tiempo que ha pasado, que no es ni mucho ni poco) y te tirabas por los suelos, y él tan pancho. Por otra parte, estaba el autista… es triste que no recuerde su nombre. Se le iba la cabeza y te quedabas muerto de miedo, pero generalmente no hablaba mucho.
Estos dos han acabado (creo, por lo que he visto yendo a la feria anualmente) separados. Iván… creo que viste ropa de El niño, etc. No sé si escuchará música de ese tipo. El otro, el autista… lo vi en Mercadona un día, comprando para casa de mi padre. Seguía igual de autista, pero con una ceja aún más unida sobre la nariz. Parecía una visera.
Por otra parte, estábamos Pepe y yo. Pepe, medio metro él, es (o era) una persona que se gana tu cariño a base de sacarte de quicio. De repente, te da un golpe con los dedos en la oreja, y te la deja completamente roja. Y se ríe, y se ríe, y se ríe… y tú no sabes si reírte, llorar, o pegarle un puñetazo. Pero acabas riéndote porque te hacen gracia sus carcajadas. Y entonces vas a golpes en la oreja por minuto. Al final te cansas. No haberte reído.
Pepe ha acabado siendo un mafias. Quizá ahora golpee sin reírse después.
Yo… ya sabéis cómo soy, y ya sabéis cómo he acabado.
Domingo, 18 de junio de 2006; 11:24h (Escuchando: Billy, James Blunt)
Comentario:
Aish. que habrá sido de toda la gente de clase??? A veces se siente la curiosidad de saberlo.... otros mejor haberlos perdido de vista! jejeje
Besotes!
Besotes!
Comentario:
jajajajajajaajajajaja....
Ultimamente estás con el sentido del humor desarrollado eh?
jajajajaja...
Sigue así, Un besazo!
Ultimamente estás con el sentido del humor desarrollado eh?
jajajajaja...
Sigue así, Un besazo!





