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Actosdeamoryotros
La mejor mirada es aquella que no vemos, el mejor amor es aquel que no tenemos.
Acerca de
Estoy atrapado entre varios bombones y no hay remedio. Los médicos son claros: "lo tuyo es un atragamiento celular con restos de meteorito de algún antepasado". Sigo a la espera del tratamiento oportuno.
Sindicación
 
últimos días

El médico me ha dicho que me quedan unos cincuenta años de vida. He quedado aterrorizado, estupefacto, sinceramente, me faltó el aire. Esa misma noche he bebido más de la cuenta, despertándome en casa de una mujer francesa, qué domina el francés con un desparpajo sublime. Me confiesa, mientras me chupa la conciencia colectiva que es nifómana y que le excita especialmente la constitución americana . Eso es terrible le digo, y le confieso que me quedan cincuenta años de vida, me pongo a llorar como un niño, y ella me consuela.
Tres días después, nos levantamos de la cama y salimos a comer, invita su marido, que nos espera en la entrada del restaurante. Es un tipo simpático, en los postres me pregunta si quiero hacerlo también con él, al principio dudo, tampoco tengo nada que perder, me estoy muriendo, así sabré que es hacerlo con un tío. Volvemos al dúplex de antes, nos metemos en la cama, ella, en cambio, se sienta en una silla y se queda mirando, abre las piernas, se remanga la lengua, se suelta el pelo, le digo que joder, que con una tía francesa ahí sentada tocándose el big ban apenas puedo concentrarme, entonces ella no se lo piensa dos veces y se mete con nosotros, diciéndonos que su número favorito es el tres. Su marido empieza a recitarle la constitución americana en voz alta y ella gime, gime como una bestia desesperada. Más, dice, quiero más.
Por la cuenta que me trae, recojo los trastos y me voy.
Deambulo sin un rumbo fijo, a estribor un bar de colores jamaicanos me convence. Entro y pido una aspirina con alcohol. Y Otra vez borracho, como de costumbre, me desahogo con el camarero, le digo que me muero, que me quedan cincuenta años, el camarero me pone la mano al hombro, lo siento mucho, me dice, que enfermedad tienes, me pregunta, ostia! pues ahora que lo dices no lo sé, reflexiono sorprendido, no te preocupes dice el camarero, a mi también deben quedarme unos cincuenta años, anda, invita la casa.
 
la batalla

Libro una batalla contra el perfume de las flechas, dibujando desamores sobre los escudos semienterrados, con los demonios haciendo cola para rematar a los besos moribundos.
Las espadas intercambian cromos de poemas cursis, mientras los soldados escriben estrategias para enamorar al enemigo, y cuando éste cae en la trampa de la seducción, es atravesado por una lanza, forjada en el útero de algún abismo.
Y si la felicidad de la batalla resulta que es ficticia, siendo un vago rumor de cuentos infantiles, corremos despavoridos entregándonos al primer impostor que nos prometa artículos amorosos, y así, una y otra vez, hasta darnos cuenta que la vida es un puñado de resúmenes de dependencias adquiridas.
He perdido tantas batallas, que la guerra es una caricatura en papel de corazones. Y como no lo puedo evitar, seguiré equivando flechas, aún a sabiendas, que el perfume de alguna de ellas me atrapará, y yo, muerto de felicidad, caeré en el engaño.
 
Pinto
Pinto caducidades, pinto áticos en la espalda de una modelo, cuento mentiras al pincel para que se convierta en un ladrón de lienzos. El café se debate entre la vida y la muerte. La actitud cromática de la tela se convierte en un aduanero que registra los bolsillos de mis vías respiratorias, el óleo canalla se insinúa, se quita la blusa, me muerde la vesícula, se remanga la falda, la cuelga en una percha cosida en la inmadurez. El óleo con las piernas más largas del mundo y su tanga rompen a llorar, el caballete tiembla, sabe lo que se le viene encima, se sujeta al amanecer, me sujeto al pincel, me ata los dedos, me domina. El óleo y el pincel se mezclan, se abrazan, se acarician, se excitan los calvarios de la creación, se persiguen por la tela, arriba y abajo, una y otra vez hasta correrse en azules, en rojos, en verdes, en lilas, amarillos, en blancos, en negros, en yo qué sé qué más, más el óleo agotado se duerme bajo el pincel, se seca, se evapora.
El pincel se pega una ducha, de agua fría, en una bañera, que antes era un depósito de mieles, y entonces, el óleo despierta y se fuga al fondo formando una ligera brisa de colores.
La modelo duerme, es muy pronto para despertarse y muy tarde para dormirse, mi pincel se hincha, su óleo se da la vuelta, se abre en rojo pálido. la tapo, le hago nudos en el pelo, rondonea, abre un ojo, abre el otro, cierra los dos, cierro la ventana, el lienzo huele a sexo, la modelo huele a pintura, me ducho en una bañera que antes era un depósito de mermeladas policromáticas. me enjuago el aliento de presentes imperfectos, le pongo la falda al óleo, la blusa, el tanga, los besos, tampoco le niego unos pelitos de pincel para que juegue y lo guardo hasta mañana.
 
Cuento húmedo
Una mascarilla de barro se ha rebelado. Se queja y está harta de pasarse la vida eliminando arrugas y de escuchar cotilleos absurdos. Lo que ella desea es formar parte de un charco en un camino sombrío. Necesita relacionarse con otros barros, aprender a sobrevivir un verano de sequía, aunque sabe de sobras, que si se seca es sólo cuestión de tiempo, por qué en otoño volverá a bañarse estrenando su bikini Speedo. y así fue que una noche de tormenta y aire fresco huyó de la sala de estética, buscó un camino estrecho en la sombra de las montañas, alquiló una burbuja en el barrio de moda de un charco, deshizo las maletas, se presentó a sus vecinos, se fue a un buen restaurante a comer raíces, y acabó en el cine viendo su película preferida, "Cantando bajo la lluvia". Ya de madrugada, vuelve a su nuevo hogar, se pone el pijama y sueña con el otoño que está a punto de llegar.
 
Círculos

Me robó el corazón
pero no importa
me alejó de la noche
pero no importa
me hizo olvidar la literatura
pero no importa
me hizo el amor con dulzura
pero no importa
me acarició los malos momentos
pero no importa
me sacó de la bebida
pero no importa
me apartó del mono diario
pero no importa
me presentó a su madre
pero no importa
me consiguió un buen trabajo
pero no importa
me enseñó el mundo
pero no importa
me dejó
pero si importa
me emborraché
pero si importa
me piqué las venas
pero si importa
volví a escribir
pero si importa
me dejé atropellar
pero si importa
me vino a buscar
pero no importa
me cuidó
pero no importa
me mimó
pero no importa
me dijo que estaba enferma
pero no importa
la cuidé día y noche
pero no importa
la amé día y noche
pero no importa
me pidió evitar sufrimiento
pero no importa
me pidió que la ayudara a morir
pero no importa
la ayudé a morir
pero no importa
le prometí que nunca más caería en la miseria
pero no importa
se murió
pero si importa
y cumplí su promesa
pero si importa
a medias
pero si importa
nunca pude dejar de escribir
escribir
escribir
pero si importa.



 
Cosas
Asomado a un archivo de coloquios, destornillo las palabras con aroma de ángel, a estribor una multinacional de cafés fríos se monta una juerga con los discursos de un sueño, mientras, no lejos de aquí, un eczema irrita el marcapasos de un matón de acontecimientos pendientes.
Enrojecido por las tortas de un locaI de cucarachas, intento tranquilizarme tomándome un iceberg junto a un trompetista, custodiado por un visado de sermones, aguanto su boca sobre un guión porno escandinavo. Para mi, lo más cercano al porno son las almorranas que me causan un intenso picor diario. Hace tiempo que dejé de hacer footing por las inmobiliarias de carretera, hace tiempo que dejaron de interesarme los especuladores de terrenos femeninos.
Ahora me limito a escribir un sombrero por madrugada y a vender seguros retocados ligeramente con polvos de talco.
Ahora me limito a entrenar a un equipo de somníferos y a tejer festivales de eruptos sintéticos.
Ahora me limito a lubricar el cielo con poesía sarcástica, y hasta ayer, me limité al oficio de socorrista en una ventana de suicidas, lo dejé por qué eran ellos los que me salvaban diariamente.

 
Acto de amor
Imagínate
que tangos fuímos
entre tacones callejeros
con tu falda estrecha, oscura
en mi beso rojo

que tangos aquellos
agarrado a tus dedos
con pegamento de barrio
y nuestros tobillos
dando traspies
en un coloquio de lluvias

que tangos reconocen
una fotografía
de sugerencia bohemia
un mensajero de botones
que coso en aquella plaza de óleos extasiados

que tangos seremos
si las noches se caldean en escenografías opuestas
si tus senos inventan coreografía en otros bailarines
si la sustituta danza el tobillo con la media rota
Imagínate.
 
La familia
El abuelo es un pervertido, el muy guarro se dedica a espiar a los jovencitos que entran en el seminario, mi madre me dice que lo deje en paz que con sus ochenta años poca cosa más puede hacer. Claro, mi madre ignora que a veces el muy jodio saca la picha por la ventana e intenta masturbarse, el tío una vez tuvo los huevos de pedirme que se la pusiera bien tiesa, se lo expliqué a mamá, pero como de costumbre le acabó dando la razón al abuelo, debes entenderlo, me decía mi mamá, el abuelo de joven era muy macho, muy viril y ahora ya lo ves medio impotente , tampoco hay nada de malo en echarle una manita. Mi mamá es peor que él, estoy seguro que le hace más pajas al abuelo que a papá.
Pobre papá se mata a trabajar todo el puto el día, llega reventado, con pocas ganas de bromas, cena sin apenas decir nada, se sienta en su sillón y se pone a ver la tele hasta las tantas de la noche, eso de ser matón ya no debe ser lo que era, vaya vida de mierda, en cambio, mi mamá si que se lo monta bien, se pasa el día cotilleando con las vecinas, que si fulanito ha dejado a la mujer, que si a fulanito lo han pillado en el puti-club traficando con michelines, y cuando no es con las vecinas es con la tía Matilde que tiene una peluquería de perros aquí al lado, junto al seminario. Mi mamá de tanto en tanto la ayuda a lavar los perritos, dice que se relaja, sobre todo con los pastores alemanes, nunca entendí que tienen los pastores alemanes que no tengan los demás perros.
El abuelo cuando no está en casa también está en la peluquería con matilde, me cuenta Matilde, que no sé si creérmelo por que es la tía más mentirosa y bruja del barrio, que el abuelo está depilado de cuello a pies y que cuando matilde le saca los pelos de los huevos al tío cabrón se le pone durísima, esto último no me lo contó matilde, solo faltaría, me lo contó su ayudanta, la juanita, una chiquilla que roza la mayoría de edad, y que en sus horas libres se está sacando la carrera en el burdel de la prima Carmen, vaya una tambíen, la muy mamona está riquísima con el negocio pero no suelta un duro para la familia, está enrollada con un chulo, creo que lo llaman el tuerto, parece que tuvo sus más y sus menos con un negraco de cojones, que la historia de amor acabó muy mal, tan mal que el negro le destrozó la cara a ostias y así quedó, eso si, el tío no tiene ningún complejo, va con su chupa negra arriba y abajo bien chulito controlando a las empleadas .
Ahora , si Matilde no me engañó, comparte negocios con Serapio, el hermano del abuelo, tienen entre manos un asunto de importación y exportación, importan y exportan rusas y tailandesas, un buen negocio según mi tía en el que también tiene algo que ver la prima Carmen y mi hermano Pedro que acaba de salir de la cárcel.
Nunca creí que Pedro fuera un violador, es un tío simpatiquísimo, adora a las mujeres, vale que tiene sus manías y es algo apasionado y celoso con sus novias pero eso no le hace a uno un violador.
Mi hermana Elena también lo quiere con locura, aún recuerdo como si fuese ayer el día del veredicto, hace unos diez años, mi hermana se puso tan histérica al oír la sentencia que le clavó un cuchillo de cocina a la fiscal, una guarra de cuidado que no hace otra cosa que meter a los tíos en el trullo, creo que le tiene manía a los tíos. Yo entonces era muy pequeñita pero me acuerdo perfectamente de la escena, ojalá se la hubiera cargado.
Elena es muy independiente, se ha montado su propio negocio y le va tan bien que tiene un pisito de la hostia en el centro, es puta, pero eso si, todo legal, tiene una sociedad limitada con dos socias más, muy cultas las tías, las conocí hace poco y tienen un montón de carreras. Elena tiene su seguridad social y no trabaja más de cinco horas al día, un chollo de cojones, ya me ha dicho que cuando quiera tengo un puesto en la empresa. Le estoy muy agradecida por la oferta pero es que yo lo que quiero es estudiar, le explico a Elena que quiero ir a la universidad a estudiar ingeniería aeronáutica pero que papá y mamá se oponen, dicen que no pueden dejar que su hijita pierda el tiempo estudiando, que en su familia nadie a pasado del egebé y que es indignante, que como puedo ser capaz de humillarlos de esta manera, Elena me dice que no me preocupe ya se acostumbrarán y que haga una horitas con ella para poder pagarme los estudios y no depender de nadie, la verdad, es que no suena nada mal.
 
Acto de amor
Si yo fuera un rancho, me llamaría tierra de nadie.
Rita Hayworth en Gilda


Conduciendo sin rumbo
por carreteras secundarias
donde la soledad marchita el arcén
de repente sin más
Paso por tu vida
me haces aparcar en tu parking
donde abundan los coches
y yo
que soy
estúpidamente egoísta
quiero ser el único coche aparcado en él

por qué si lo soy
prometo
esnifar las líneas blancas cada día
con mi pincel de novio exagerado
prometo
montar un bar donde puedas alimentarte
de carajillos amorosos
prometo
dejar el aparcamiento abierto
cada vez que me vaya de viaje
prometo
cubrirlo cada invierno con sábanas calientes
prometo
construir una salida de emergencia
para que cuando
esté borracho de escorpiones
puedas salir corriendo
prometo
asfaltarlo todos los días
para que huela a café recién hecho
prometo
cambiar el autobianchi a menudo
para que no te canses
que aunque el coche sea muy pequeñito
el motor es muy grande
y su interior
está decorado con argumentos románticos
prometo
destinar mi cuenta corriente
a comprar una pala
para desenterrar el coche de buitres
prometo
no irme al parking de al lado
por mucho que me jure el mejor aparcamiento

prometo
que cuando te canses de mi por qué te cansarás
desapareceré sin más montándote un drama
pillaré mi autobianchi
y a toda pastilla me comeré la barrera de salida
en fin
que prometo no pagarte los desperfectos
no te preocupes
algún Mercedes te prometerá repararar los daños
pero hasta que ese día llegue
prometo estar aquí contigo.