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Actosdeamoryotros
La mejor mirada es aquella que no vemos, el mejor amor es aquel que no tenemos.
Acerca de
Estoy atrapado entre varios bombones y no hay remedio. Los médicos son claros: "lo tuyo es un atragamiento celular con restos de meteorito de algún antepasado". Sigo a la espera del tratamiento oportuno.
Sindicación
 
Historias de comisarías
Un extraño hombre de negocios que sólo veía tonos grises apareció en una comisaría explicando que un individuo pintado de rojo le había dicho que era negro, pero él no lo creyó. Un policía, algo más listo que sus compañeros le preguntó-¿Cómo sabes que te engañó si tu no distingues los colores?.
A lo que el extraño hombre de negocios contestó.- Por qué si fuera negro de verdad me hubiera engañado diciéndome que era blanco.
 
poster
Soy el poster de un tío famoso, es decir, guapo, joven y rico, como poster no puedo pedir más. Y encima, estoy en la habitación de una adolescente. No me considero un pervertido, y menos un pederastra, pero es que la niña me hace unas guarradas.
Qué bueno estás, me dice, y empieza a suspirar y a suspirar hasta qué, bueno, que os voy a contar. Lo que no entiendo es por qué no me mete mano, no lo entiendo, y eso que se lo digo, pero tía tócame, hazme lo que quieras, pero hazme algo. Nada de nada, me mira, me echa unos cuantos piropos, suspira y gime un ratito y adios muy buenas.
Para colmo me ha colocado un cristal delante. Para que no me ensucie, le dice a sus amigas. Sus amigas le dicen, está como un tren, nos lo tirábamos en un santiamén. ¡Pues a qué esperáis!. Machacarme el sexo que los posters tenemos una vida corta. Todo esfuerzo es inútil, se ponen todas a suspirar y a gemir, incluso se intercambian favores, no puedo más, me rindo.
Hasta su madre, una mujer madura entrada en carnes, pero muy bien puesta y proporcionada se me pone enfrente, sobre el escritorio de su hija, se espatarra y suspira y suspira hasta consumir mi alma.
Lo gordo pasó ayer noche, su padre, un reputado hombre de negocios, entró en la habitación de su hija, se bajó los pantalones, me miró con cara de marranete y venga, dale que te pego, yo alucinaba pepinos, entre suspiro y suspiro un chorro de secretos inconfesables chocó contra el cristal, qué asco, menos mal que se apresuró en limpiarlo con la lengua y centella.
En fin, será que soy el desahogo de la familia, el canalizador de sus frustraciones.
No vayan al sicólogo, mejor pónganse un poster en el cuarto de su hija/o. No me extraña que cada vez seamos menos los posters que sobrevivimos. Nos estamos extinguiendo.

 
La novela
Lo único que se puede hacer con una buena historia es contarla y no cambiar el final bajo ningún pretexto.
Hace pocos días conocí a un tipo.
Estaba en un bar bebiendo más de la cuenta, como de costumbre, cuando alguien se puso a mi lado y me dijo.
- Tú no eres el escritor ese famoso.
Lo miré un momento, viéndome a mi mismo, supongo que los borrachos hacemos la misma cara.
- Si soy escritor, pero no soy famoso.
El hombre asistió, se tambaleó un momento, de hecho casi se cae al suelo, pero pudo sujetarse al escote de un vaso de whisky.
Su cara me sonaba, no sé, me resultaba familiar, aunque creo que no lo había visto en vida.
-¿Sabes quien soy?. Me preguntó. No, le dije, no sé quien eres.
-¿Seguro?. Volvió a preguntar. Si seguro, bueno me resultas familiar, pero no consigo adivinar por qué, le dije.
- Soy el personaje principal de tu primera novela, ¿Te acuerdas de él?.
No estaba de humor para aguantar bromas, no hay tío más insoportable que un borracho haciéndose el gracioso.
- Me jodiste la vida, me convertiste en un neurótico, en un asesino sin escrúpulos. Sólo me quedaba un deseo, y era dar contigo.
Pues felicidades, le dije, ya diste conmigo, y ahora qué, usarás la magnum. Le hice un gesto al camarero, e inmediatamente éste me sirvió un buen trago.
- Te reservo otro tipo de sufrimiento.
Vomitó sobre el mostrador, un líquido amarillo que bien podía tratarse de bilis sustituyó el olor a tabaco. aquel hedor era insoportable.
Estás fastidiado, le dije, será mejor que te vayas a casa.
-Yo también he escrito un libro, y sabes de que trata, te lo diré. La mujer de un reputado escritor es asesinada. El escritor cuando llega a casa descubre el cadáver y......
Si muy interesante, muy original, le digo, anda vete a casa.
- Si será mejor que me vaya, nos veremos pronto escritor.

Al amanecer vuelvo al hogar, y qué extraño, la puerta está entreabierta. Alguien a entrado, subo coriendo a las habitaciones, no sin antes tropezar con todo, encontrándome a mi mujer degollada. Mi hija, en cambio, no está en su habitación, sobre su camita hay una nota que dice lo siguiente "si quieres a tu niña la encontrarás en tu primer libro, si quieres recuperarla ven a cambiar el final".
Y voy , claro que voy, he de evitar que cambie el final. La niña debe morir en manos de ése sádico.