un viernes especial
Como de costumbre, salí de casa a primera hora de la mañana. Con las legañas aún jugando alrededor de mis pupilas, me detuve en el único semáforo peatonal del trayecto. Fue entonces cuando sentí unos golpecitos en la espalda, me giré, un chico joven, más o menos como yo, me miraba con una cara poco expresiva, le preguntó si quería alguna cosa, eres un cabrón, me dijo, me has destrozado la vida, concluyó. El semáforo se puso verde, él cruzó antes que yo. No lo había visto en mi vida, decidí seguirlo, y eso hice, durante diez minutos lo espié hasta que entró en un lujoso edificio de oficinas, que curioso pensé, yo trabajaba justo en el edificio de enfrente.
Llegué un cuarto de hora tarde al trabajo, mi jefe, como era de esperar se preocupó por mi salud, que sea la última vez que llegas tarde en un día tan importante me dijo, asistí y le dije que se fuera a la mierda, se lo dije en voz baja por supuesto.
El día de las presentaciones era normalmente el viernes, los publicistas nos reuníamos con los clientes para mostrarles los resultados de nuestras ideas. Cuando entré en la sala de reuniones, mis compañeros estaban exponiendo la memoria creativa del proyecto. Al acabar lo primero que hicieron fue preguntarme que me pasó, les expliqué lo sucedido, se lo tomaron a cachondeo, llegando a la conclusión de que se trataba de un perturbado, yo no lo tenía tan claro, aquel tipo bien vestido, elegante, no sé, no digo que un tío bien arreglado con pinta de ejecutivo no pueda ser un loco o un borracho, pero éste no lo era, estoy seguro de que me conocía, de que sabía a quien insultaba.
Eran casi las cinco cuando volví verlo, esta vez salía del despacho del jefe y se perdió tras el ascensor. La secretaria del jefe vino a verme para decirme que el jefe me esperaba en su despacho, ánimo, me dijo, está como una moto ten cuidado, le di las gracias, esta información me sirvió para prepararme mentalmente de la tormenta que me iba a caer encima.
Llamé a su puerta, puedo pasar, le pregunté, si pasa y toma asiento, respondió, sabes que te tengo aprecio, continuó, y que valoro tu trabajo como el mejor del grupo, pero lo que no puede ser es que llegues tarde el día más importante de la empresa, hubo un ligero silencio, estoy seguro de que ese no es el motivo, le dije seguro de mis sopechas, ¿ah no?, me preguntó irónicamente, pues acaba de salir de aquí el cliente, el que toma las decisiones, no han aceptado el proyecto, y no por que no sea bueno, si no por qué el responsable creativo ha llegado quince minutos tarde y eso no es serio.
Estuve apunto de explicarle lo sucedido en el semáforo, pero desistí, presenté mi dimisión y lo mandé a la mierda, esta vez en voz alta para que se enterara todo el mundo.
LLegué a casa atontado, excitado, deseando explicarle lo sucedido a mi pareja, y así lo hice, ella se quedó pensativa, me pidió una vez más que describiera al tipo que me insultó y que me hizo perder el trabajo. Cenamos si decir ni pio, que te pasa le pregunté, no te preocupes es sólo un trabajo, ya encontraré otra cosa, no, no es eso me respondió, es otra cosa. Me miró muy misteriosa, estaba nerviosa, se lavantaba y se sentaba continuamente. Que te pasa mujer, le pregunté, verás, me dijo, tengo algo que contarte y no me interrumpas ¿vale?. Estoy saliendo con pablo, que es como se llama el tipo que te insultó y que por su culpa perdiste tu trabajo, !no, no digas nada, déjame acabar¡. Inicié las dos relaciones casi a la vez, no lo pude evitar, os quiero a los dos y he sido incapaz de decir la verdad, tenía miedo de, de.....pero hace dos días pablo se enteró y discutimos.
No supe que decir, ella se puso a llorar, no estaba enfadado con ella, no podía estarlo por qué sabía que era una putada lo que le estaba sucediendo, querer a dos personas a la vez debe ser muy excitante, pero muy complicado en éste mundo lleno de normas morales que no hacen otra cosa que inhibirnos.
La miré, sonreí, la besé, nos abrazamos. Debes decidir, le dije, y cuando lo hayas hecho avísame, te estaré esperando.
No supe que más decirle.
Llegué un cuarto de hora tarde al trabajo, mi jefe, como era de esperar se preocupó por mi salud, que sea la última vez que llegas tarde en un día tan importante me dijo, asistí y le dije que se fuera a la mierda, se lo dije en voz baja por supuesto.
El día de las presentaciones era normalmente el viernes, los publicistas nos reuníamos con los clientes para mostrarles los resultados de nuestras ideas. Cuando entré en la sala de reuniones, mis compañeros estaban exponiendo la memoria creativa del proyecto. Al acabar lo primero que hicieron fue preguntarme que me pasó, les expliqué lo sucedido, se lo tomaron a cachondeo, llegando a la conclusión de que se trataba de un perturbado, yo no lo tenía tan claro, aquel tipo bien vestido, elegante, no sé, no digo que un tío bien arreglado con pinta de ejecutivo no pueda ser un loco o un borracho, pero éste no lo era, estoy seguro de que me conocía, de que sabía a quien insultaba.
Eran casi las cinco cuando volví verlo, esta vez salía del despacho del jefe y se perdió tras el ascensor. La secretaria del jefe vino a verme para decirme que el jefe me esperaba en su despacho, ánimo, me dijo, está como una moto ten cuidado, le di las gracias, esta información me sirvió para prepararme mentalmente de la tormenta que me iba a caer encima.
Llamé a su puerta, puedo pasar, le pregunté, si pasa y toma asiento, respondió, sabes que te tengo aprecio, continuó, y que valoro tu trabajo como el mejor del grupo, pero lo que no puede ser es que llegues tarde el día más importante de la empresa, hubo un ligero silencio, estoy seguro de que ese no es el motivo, le dije seguro de mis sopechas, ¿ah no?, me preguntó irónicamente, pues acaba de salir de aquí el cliente, el que toma las decisiones, no han aceptado el proyecto, y no por que no sea bueno, si no por qué el responsable creativo ha llegado quince minutos tarde y eso no es serio.
Estuve apunto de explicarle lo sucedido en el semáforo, pero desistí, presenté mi dimisión y lo mandé a la mierda, esta vez en voz alta para que se enterara todo el mundo.
LLegué a casa atontado, excitado, deseando explicarle lo sucedido a mi pareja, y así lo hice, ella se quedó pensativa, me pidió una vez más que describiera al tipo que me insultó y que me hizo perder el trabajo. Cenamos si decir ni pio, que te pasa le pregunté, no te preocupes es sólo un trabajo, ya encontraré otra cosa, no, no es eso me respondió, es otra cosa. Me miró muy misteriosa, estaba nerviosa, se lavantaba y se sentaba continuamente. Que te pasa mujer, le pregunté, verás, me dijo, tengo algo que contarte y no me interrumpas ¿vale?. Estoy saliendo con pablo, que es como se llama el tipo que te insultó y que por su culpa perdiste tu trabajo, !no, no digas nada, déjame acabar¡. Inicié las dos relaciones casi a la vez, no lo pude evitar, os quiero a los dos y he sido incapaz de decir la verdad, tenía miedo de, de.....pero hace dos días pablo se enteró y discutimos.
No supe que decir, ella se puso a llorar, no estaba enfadado con ella, no podía estarlo por qué sabía que era una putada lo que le estaba sucediendo, querer a dos personas a la vez debe ser muy excitante, pero muy complicado en éste mundo lleno de normas morales que no hacen otra cosa que inhibirnos.
La miré, sonreí, la besé, nos abrazamos. Debes decidir, le dije, y cuando lo hayas hecho avísame, te estaré esperando.
No supe que más decirle.
Comentario:
es fácil amar a dos personas a la vez, es difícil eleguir.
un beso
un beso
Comentario:
podrias escribir algo mas largo y publicarlo, me gusta tu estiloç
ac
ac
Comentario:
Espero que te elija.
Comentario:
Dos relaciones, eres realmente promiscuo... Mira que yo no creía que eras tan... tan... tan... amoroso. Eso mismo: amoroso. Saluti.





