ser o no ser
Me gustaría ser una vulgar rata, gorda y oscura y meterme en mi casa. Y verme a mi mismo como hombre, borracho mirando en la tele un programa de locos que tocan y cantan el saxo en un bar de siquiatras, donde las camareras disfrazadas de manopla de baño sirven recetas de primero y exequias de segundo, adornado con hojitas de ayahuasca. El cocinero, un cirujano nacido en una astronomía de penas de muerte sin confirmar, finge el desamor de una ensalada de quistes, que sirve como acompáñamiento a un helado de atardeceres filipinos. Y que entre canción y canción el silencio sea un murmuro de tratamientos y citas infieles.
Siendo lo que no soy, una rata poco atractiva me subo a mi pierna para cambiar de canal y compartir la programación de subsidios. Reconozco que no me gusto como hombre, pero como tal tengo la capacidad de cambiar de canal y las ratas eso no lo pueden hacer.
Creo que llamaré a la camarera para que me arregle el tímpano, ya que el siquiatra es incapaz de devolverme la vista.
Comentario:
Una ratita que quiere bailar bajo el son de la flauta de Hamelin. O de un flautón. Abrazos, amici.





