más cosas que siguen pasando...
Se despierta en mi casa. No me arrepiento de haber pasado la noche con ella, lo hemos pasado muy bien, hemos jugado, nos hemos hinchado de comer y beber, y al final, hemos follado como locos.
Ella ahora duerme plácidamente, claro, ella no tiene que madrugar para trabajar, se levanta a la hora que le da la gana, vive como una reína. Me visto corriendo, antes de irme me gustaría poder explicarle todo lo que he sentido esta noche con ella, pero da lo mismo, tampoco iba a comprender nada. Ya me la imagino mirándome mientras le cuento lo bien que me siento con ella. Me preparo un desayuno ligero sin demasiadas pretensiones. Mientras voy mojando la madalena en el café oígo como se arrasca la cabeza, como esa es la señal de que se está despertando le pongo un poco de música, ella nunca pone la radio para escuchar música, sin embargo, sé que le gusta. Le praparo su desayuno favorito que devorará sin decir ni pio. Antes de marcharme paso por el cuarto para despedirme, le doy un beso y le digo que sé que no soy el único en su vida, que ya sé que los vecinos vendrán a verla y a suspirar su sexo pero no me importa, hay que saber compartir. Además las noches con ella son mías y eso es todo lo que necesito. Salgo de la habitación, cojo las llaves, la cartera, me miro por última vez en el espejo y le digo adiós en voz alta, ella me contesta suavemente. Cuando estoy apunto de desaparecer por la puerta ella se acerca moviendo la cola no sé si contenta por el desayuno que le preparé o por los vecinos que ya la huelen.
Ella ahora duerme plácidamente, claro, ella no tiene que madrugar para trabajar, se levanta a la hora que le da la gana, vive como una reína. Me visto corriendo, antes de irme me gustaría poder explicarle todo lo que he sentido esta noche con ella, pero da lo mismo, tampoco iba a comprender nada. Ya me la imagino mirándome mientras le cuento lo bien que me siento con ella. Me preparo un desayuno ligero sin demasiadas pretensiones. Mientras voy mojando la madalena en el café oígo como se arrasca la cabeza, como esa es la señal de que se está despertando le pongo un poco de música, ella nunca pone la radio para escuchar música, sin embargo, sé que le gusta. Le praparo su desayuno favorito que devorará sin decir ni pio. Antes de marcharme paso por el cuarto para despedirme, le doy un beso y le digo que sé que no soy el único en su vida, que ya sé que los vecinos vendrán a verla y a suspirar su sexo pero no me importa, hay que saber compartir. Además las noches con ella son mías y eso es todo lo que necesito. Salgo de la habitación, cojo las llaves, la cartera, me miro por última vez en el espejo y le digo adiós en voz alta, ella me contesta suavemente. Cuando estoy apunto de desaparecer por la puerta ella se acerca moviendo la cola no sé si contenta por el desayuno que le preparé o por los vecinos que ya la huelen.
Comentario:
¡Caray!¿Que es lo que tiene en casa? ¿Una mujer-pantera?
Muy sugerente.
G.
Muy sugerente.
G.





