Apócrifos
Curioso oficio el de aquel que se dedica a querer ser otro y para ello le inventa palabras que nunca escribiría su otro. Recuerdo que hace unos años circulaba por internet una carta (apócrifa, por supuesto) de García Márquez en la que, con un sentimentalismo de miel y melaza, hacía recuento de su vida y concluía diciendo no sé qué bobada sobre el chocolate. De esto hará unos cinco años y entonces al pobre (siempre metafóricamente hablando) de García Márquez su otro lo había deshauciado y lo invitaba a morirse cuanto antes.
Esa carta falsa me recordó otro poema apócrifo atribuido a Borges, que empezaba:
"Si pudiera vivir,
nuevamente mi vida.
En la próxima trataría
de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido
de hecho tomaría muy pocas cosas con serenidad.
Sería menos higiénico."
Si Borges hubiera estado vivo hubiese partido nueces con la cabeza de su apócrifo otro. En realidad era un poema de una profesora de una universidad estadounidense y María Kodama salió en defensa de un hombre que escribió poemas sublimes como
EVERNESS
Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.
Sigamos con los apócrifos. Algunos son tan ingeniosos que nadie los pone en duda. El supuesto poema de Borges o la carta falsa de García Márquez se delatan solas, pero otros... Qué me dicen de los epitafios, esas frases que desbrozan los sentidos. Esta mañana descubrí un par de esos epitafios apócrifos que no ponemos en duda porque hacen coincidir la personalidad del muerto con sus expresiones habituales.
El de Groucho Marx, por ejemplo, ese que dice: "Disculpe señora que no me levante". Es probable que lo dijera alguna vez o que quisiera ponerlo en su tumba como epitafio, pero lo cierto es que no existe como tal.
Algo parecido sucede con el de Alfred Hitchcock, ese que dice: "Esto es lo que les sucede a los niños malos". Está claro que no existe, teniendo en cuenta que a Hitchcock lo incineraron y luego esparcieron sus cenizas.
¿Qué cómo lo sé? Sencillo. Descubrí esta página donde puedes encontrar la tumba de gente famosa. Find a grave. Claro que quién me asegura a mí que esta página no es también apócrifa.
Esa carta falsa me recordó otro poema apócrifo atribuido a Borges, que empezaba:
"Si pudiera vivir,
nuevamente mi vida.
En la próxima trataría
de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido
de hecho tomaría muy pocas cosas con serenidad.
Sería menos higiénico."
Si Borges hubiera estado vivo hubiese partido nueces con la cabeza de su apócrifo otro. En realidad era un poema de una profesora de una universidad estadounidense y María Kodama salió en defensa de un hombre que escribió poemas sublimes como
EVERNESS
Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.
Sigamos con los apócrifos. Algunos son tan ingeniosos que nadie los pone en duda. El supuesto poema de Borges o la carta falsa de García Márquez se delatan solas, pero otros... Qué me dicen de los epitafios, esas frases que desbrozan los sentidos. Esta mañana descubrí un par de esos epitafios apócrifos que no ponemos en duda porque hacen coincidir la personalidad del muerto con sus expresiones habituales.
El de Groucho Marx, por ejemplo, ese que dice: "Disculpe señora que no me levante". Es probable que lo dijera alguna vez o que quisiera ponerlo en su tumba como epitafio, pero lo cierto es que no existe como tal.
Algo parecido sucede con el de Alfred Hitchcock, ese que dice: "Esto es lo que les sucede a los niños malos". Está claro que no existe, teniendo en cuenta que a Hitchcock lo incineraron y luego esparcieron sus cenizas.
¿Qué cómo lo sé? Sencillo. Descubrí esta página donde puedes encontrar la tumba de gente famosa. Find a grave. Claro que quién me asegura a mí que esta página no es también apócrifa.
Gravámenes
Es la costumbre. La política, cuando no sabe cómo resolver cuestiones esenciales para el ciudadano, se pone a divagar sobre entelequias. Realidades nacionales aparte. Llama la atención que toda solución pase por cargar de impuestos al fatuo ciudadano. Ahora Cristina Narbona propone un nuevo impuesto sobre el agua. ¿Por qué siempre se trata de punir y no de premiar al penado contribuyente? ¿Por qué no rebajar el pago a aquellos que gasten menos? ¿Por qué gravar y no desgravar? Dentro de nada echarán la culpa del efecto invernadero a los conductores que sufren colapsos de tráfico y no a la carencia de infraestructuras. Para evitar ese sentimiento de culpa que arrastrará a los conductores cuando sepan que la culpa del efecto invernadero es suya y que por culpa del efecto invernadero sube el euribor, propongo, para fomentar la lectura en esos tiempos de ocio que tienen cada mañana los conductores, se repartan ejemplares, en tapa dura, desde luego, de un cuento de Cortázar titulado: "La autopista del sur".
El triunfo de la mediocridad
Se tiende por costumbre a creer que si las mujeres gobernaran el mundo sería más pacífico, que un matriarcado resolvería cierta inhumanidad latente y gran parte de la atrofia muscular de este mundo. Sin embargo, estoy con mi cuñado cuando dice que si el mundo estuviera gobernado por mujeres éstas no tendrían la voluntad altruista de la madre Teresa de Calcuta, ni el temperamento dócil de Cenicienta; más bien tendrían la ternura de la Doncella de Nuremberg. Mujeres con una líbido más bien canija y una voluntad ferrea para cincelar el mundo a lo Sharon Stone en Instinto básico, picahielo en ristre y mordisco prieto. Mujeres con el dulce y petreo talante de Margaret Thatcher o la beligerante lindeza de Condolezza Rice.
Claro que visto con un objetivo gran angular, con la proporción de los objetos buenamente distorsionados, estoy de acuerdo con Mr. Belvedere cuando pone en solfa a los pretenciosos apocalípticos que dicen que esta sociedad posmoderna no tiene valores. Of course que los tiene, my dear, tiene los valores de la mediocridad. Valores en los que el Cachuli, convertido en uno de los Soprano (deberían darle un cameo), pasa a ser la persona más popular de este país donde, otrora fueran Currito Jiménez o Rinconete y Cortadillo. ¿A qué echar de menos tiempos pasados? Valores que ensalzan el baturrillo de huesos de Paris Hilton como icono artístico y donde la politoxicomanía de un Pete Doherty o una Kate Moss es vista con boca risueña, como quien ríe gracietas a un mico de culo pelado.
Pongámoslos a todos a gobernar, se admiten propuestas para ocupar carteras ministeriales. Yo propongo a Paris Hilton en sustitución de la ministra Carmen Cabrera Calvo-Sotelo, que no se da a destacar nada en absoluto en el Ministerio de Educación. Paris Hilton tendría más gancho, especialmente después de que se conociera que no terminó ni Secundaria. Sería un gancho perfecto para participar en El primero de la clase y si gana la beca de 48.000 euros, que los done a la obra social de Corporación Dermoestética, así todos contentos.
Esto es lo cierto, lo demás es ficción, no se lo crean.

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Claro que visto con un objetivo gran angular, con la proporción de los objetos buenamente distorsionados, estoy de acuerdo con Mr. Belvedere cuando pone en solfa a los pretenciosos apocalípticos que dicen que esta sociedad posmoderna no tiene valores. Of course que los tiene, my dear, tiene los valores de la mediocridad. Valores en los que el Cachuli, convertido en uno de los Soprano (deberían darle un cameo), pasa a ser la persona más popular de este país donde, otrora fueran Currito Jiménez o Rinconete y Cortadillo. ¿A qué echar de menos tiempos pasados? Valores que ensalzan el baturrillo de huesos de Paris Hilton como icono artístico y donde la politoxicomanía de un Pete Doherty o una Kate Moss es vista con boca risueña, como quien ríe gracietas a un mico de culo pelado.
Pongámoslos a todos a gobernar, se admiten propuestas para ocupar carteras ministeriales. Yo propongo a Paris Hilton en sustitución de la ministra Carmen Cabrera Calvo-Sotelo, que no se da a destacar nada en absoluto en el Ministerio de Educación. Paris Hilton tendría más gancho, especialmente después de que se conociera que no terminó ni Secundaria. Sería un gancho perfecto para participar en El primero de la clase y si gana la beca de 48.000 euros, que los done a la obra social de Corporación Dermoestética, así todos contentos.
Esto es lo cierto, lo demás es ficción, no se lo crean.
Sufragio universal
Ahora que está pronta la conmemoración del 75 aniversario (septuagésimo quinto, si me quieren erudito) de la aprobación del voto femenino en neustro país, un 2 de octubre de 1931.
Y nos movemos en una continua conspiración judeomasónica o intergaláctica, quién sabe, por lo que dice determinada prensa que se ha lanzado, además, a publicar esquelas en las que hablan que tal señor fue "vilmente asesinado por las ordas (sic.) marxistas".
El poder del voto se ha desprestigiado tanto que casi nadie vota siguiendo unos principios ideológicos, sino persiguiendo la "utilidad" del voto o buscando castigar a tal o cual partido. Lo próximo es que tengan en cuenta el descontento de los que votan en blanco, que es el modo que tenemos algunos de criticar los intereses creados de este sistema, y le den más publicidad a los votos en blanco, comenzando por Catalunya.
Y nos movemos en una continua conspiración judeomasónica o intergaláctica, quién sabe, por lo que dice determinada prensa que se ha lanzado, además, a publicar esquelas en las que hablan que tal señor fue "vilmente asesinado por las ordas (sic.) marxistas".
El poder del voto se ha desprestigiado tanto que casi nadie vota siguiendo unos principios ideológicos, sino persiguiendo la "utilidad" del voto o buscando castigar a tal o cual partido. Lo próximo es que tengan en cuenta el descontento de los que votan en blanco, que es el modo que tenemos algunos de criticar los intereses creados de este sistema, y le den más publicidad a los votos en blanco, comenzando por Catalunya.
Corruptible
Fabián Bielinsky narra en la película "Nueve reinas" la historia de un tipo ladino, Marcos (Ricardo Darín), que es capaz de vender a su hermana por unos pesos.
Hay una secuencia, en el baño de un hotel, en la que Marcos le explica a Juan (Gastón Pauls), individuo timorato y pusilánime, que en este mundo no faltan chaperos, lo que faltan son ofertas. Dejaba claro que todos tenemos un precio y más aún en un mundo que se balancea al ritmo del Dow Jones, el Ibex 35 y el Nikkei japonés.
Ayer, cuando veía la noticia de la salida de prisión de Marisol Yagüe, avejentada, e Isabel García Marcos, exultante; comenzaron mis dudas sobre quién era el pelele de la operación Malaya. Algo inquietante se movió en mi interior, como en un cuento de Lovecraft, cuando la señora García Marcos declaraba que los 360.000 euros en efectivo que la señora guardaba en su casa, no sé si en una talega para el pan o en un coqueto calcetín Ruiz de la Prada, eran ahorros. Que llevaba desde los 25 años trabajando, que tenía dos másters y más cosas.
Pobre de mí, que llevo desde los 19 trabajando, que tengo sólo un máster que me costó sudarlo y que vivo de prestado en casa de mi hermana hasta que encuentre un alquiler de precio razonable; pobre de mí que nunca veré tamaña cantidad de dinero ni expuesto en un problema de aritmética, ni escrito en un cheque. ¿Dónde está la trampa? Me pregunto. ¿Por qué una sale derrotada de la cárcel y la otra sale como si viniera de un balneario? ¿Tendrán algo que ver las visitas conyugales? Como estaba recién casada...
Cuando veo estos dislates de nuestro mundo político, en seguida pienso en dos cosas:
1. En la cara abotargada de José Blanco y en su voz de ornitorrinco. Claro que después de que el Gran Wyoming lo comparara con "otra persona inteligente" como Milhouse Van Houten, ahora no puedo despegar esa similitud de mis neuronas.
2. En el magnífico cuento de Mark Twain, "El hombre que corrompió a una ciudad" y en la ironía mordaz del mejor Twain sobre la honorabilidad de nuestros incorruptibles vecinos.
Sálvese quien pueda, y quien tenga en un zulito de escayola bolsas de basura llena de billetes de 500 euros. Con este paisaje político y social, luego se quejan las encuestas de que España sea el cuarto país por la cola en el fracaso escolar (30% de nuestros alumnos que esperan, como recoge el amigo Fritanga en su blog, no tener que trabajar como sus padres de ocho a tres).
Hubo un tiempo en el que quise ser ciclista, pero entonces los ciclistas como José Luis Laguía o Álvaro Pino, tenían estudios y en el tiempo de descanso se les veía leyendo un libro. Además nadie hablaba de corticoides o dopping, esa palabra surgió cuando los intereses económicos comenzaron a ser importantes.
Hay una secuencia, en el baño de un hotel, en la que Marcos le explica a Juan (Gastón Pauls), individuo timorato y pusilánime, que en este mundo no faltan chaperos, lo que faltan son ofertas. Dejaba claro que todos tenemos un precio y más aún en un mundo que se balancea al ritmo del Dow Jones, el Ibex 35 y el Nikkei japonés.
Ayer, cuando veía la noticia de la salida de prisión de Marisol Yagüe, avejentada, e Isabel García Marcos, exultante; comenzaron mis dudas sobre quién era el pelele de la operación Malaya. Algo inquietante se movió en mi interior, como en un cuento de Lovecraft, cuando la señora García Marcos declaraba que los 360.000 euros en efectivo que la señora guardaba en su casa, no sé si en una talega para el pan o en un coqueto calcetín Ruiz de la Prada, eran ahorros. Que llevaba desde los 25 años trabajando, que tenía dos másters y más cosas.
Pobre de mí, que llevo desde los 19 trabajando, que tengo sólo un máster que me costó sudarlo y que vivo de prestado en casa de mi hermana hasta que encuentre un alquiler de precio razonable; pobre de mí que nunca veré tamaña cantidad de dinero ni expuesto en un problema de aritmética, ni escrito en un cheque. ¿Dónde está la trampa? Me pregunto. ¿Por qué una sale derrotada de la cárcel y la otra sale como si viniera de un balneario? ¿Tendrán algo que ver las visitas conyugales? Como estaba recién casada...
Cuando veo estos dislates de nuestro mundo político, en seguida pienso en dos cosas:
1. En la cara abotargada de José Blanco y en su voz de ornitorrinco. Claro que después de que el Gran Wyoming lo comparara con "otra persona inteligente" como Milhouse Van Houten, ahora no puedo despegar esa similitud de mis neuronas.


2. En el magnífico cuento de Mark Twain, "El hombre que corrompió a una ciudad" y en la ironía mordaz del mejor Twain sobre la honorabilidad de nuestros incorruptibles vecinos.
Sálvese quien pueda, y quien tenga en un zulito de escayola bolsas de basura llena de billetes de 500 euros. Con este paisaje político y social, luego se quejan las encuestas de que España sea el cuarto país por la cola en el fracaso escolar (30% de nuestros alumnos que esperan, como recoge el amigo Fritanga en su blog, no tener que trabajar como sus padres de ocho a tres).
Hubo un tiempo en el que quise ser ciclista, pero entonces los ciclistas como José Luis Laguía o Álvaro Pino, tenían estudios y en el tiempo de descanso se les veía leyendo un libro. Además nadie hablaba de corticoides o dopping, esa palabra surgió cuando los intereses económicos comenzaron a ser importantes.