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la letra e
blog personal de Joaquín Blanes
Acerca de
La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
La casualidad nos hizo pasar un buen rato

Héctor Malamud


Nosotros queríamos ver teatro, pero yo ni sabía que en esta ciudad andaba el Tricicle, me enteré tarde luego sin remedio: agotadas las entradas (es que las pobres trabajan lo suyo, qué remedio, complejo vitamínico les daba yo). Nos quedaba La Imperdible o Sala O teatro, pero los espectáculos que nos ofrecían no tenían buena pinta, la verdad. Yo soy un fanático del teatro, he trabajado para Namú Teatro cuando vivía en Granada, David Mamet (sin dobleces) y su libro Three uses of the knife, me parecen una referencia ineludible para aquellos que deseen adentrarse en el teatro, pero el teatro alternativo a veces me da un miedo que ni las comedietas de Esteso y Pajares (inolvidables, claro).
Al final la casualidad nos llevó a dar con un cartel y con un tipo llamado Héctor Malamud, un actor argentino que presentaba en la sala Sol el espectáculo Tango clip, allá fuimos, y la verdad es que estuvo muy bien, el hombre tiene tablas y hace el payaso muy bien en escena, lo digo sin ánimo de ofender, porque su teatro ronda más la comicidad del clown que la del stand up comedy (cuántos Seinfield han salido del agujero en poco tiempo, demonios). La única pega al espectáculo es que fue demasiado breve y en esta ocasión de nada vale el dicho de lo bueno si breve... y una leche, porque cuando más caliente estaba el público (en su sentido más decoroso) de pronto ¡plas! se acabó el espectáculo, aplausos, más aplausos, hala a la calle, vamos vamos...

Curioso que depués busco al Malamud (vaya apellido) en el google y me aparece información sobre este señor argentino (digo yo lo que haría el google en Saber y ganar, una animalada). Pues el Malamud aparece en la última película de Aristarain (Roma
) y en otras tantas, o sea, que el individuo debe de ser bien conocido en su país, pero como ese país se está yendo al carajo, pues el hombre se va de gira por lugares insospechados, qué remedio... y qué triste la realidad argentina, a los hechos me remito: Nueve reinas, Lugares comunes, etc.

 
A ver si doy pena
Es lo que dice mi amor, que no es que la gente no lea lo que escribo, que si no responden es porque no hay nada que responder ante tanta tontería, eso dice; bueno, eso digo yo que dice, porque ella no lo dice, pero cuando le comento que nadie deja un mísero comentario en "la letra e" ella me mira con esas cejas grandes interrogándome, como diciendo: "Tú o eres idiota o te faltan vitaminas". Yo sé que me quiere, como sé que si alguien lee mis bobadas no pensará que son tonterías, aunque tampoco las tomará en serio. Yo lo que lanzo es un mensaje de náufrago, un S.O.S. pidiendo que me quieran, eso pido, así, públicamente. Ya sé que soy mal cibernauta y actualizo tarde y mal mi página, pero leches, tampoco es para que os calléis todos a la vez.
 
Se aproximan los Oscars



A veces pienso (no es doloroso, os lo aseguro), que lo de los premios cinematográficos están mal ideados, que debería tener otros objetivos más allá de los que tienen. Digo esto porque en realidad creo y deseo que los premios de cine deben ayudar a fomentar determinadas películas que no tienen la misma distribución, porque el director/a está empezando, bien porque las salas de exhibición persiguen otros intereses.
Es verdad que lo ideal es hacer dos tipos de premios, uno para adular a los consagrados y otro para fomentar a los que buscan hacerse un hueco. Pero esto conlleva un problema evidente, si se dividen no tienen el mismo glamur (glamour, para los más exigentes), porque no es lo mismo ir a ver una peli de Clint Eastwood que una de Santi Amodeo.
En realidad el mayor error es el nuestro, que intentamos emular y copiar el modelo americano, porque lo que tendrían que hacer los premios Goya es precisamente ayudar a que películas como Astronautas, El factor Pilgrim o Carlos contra el mundo, por poner unos ejemplos del sur tengan mayor proyección. Darle un premio a Amenábar o Almodóvar es bueno porque reconoce su trabajo, pero estos directores no tienen la necesidad de esos premios, salvo por cuestiones de ego, para distribuir su película. Si más de estos premios fueran a parar a otras películas seguramente tuvieran mayor promoción y apuesto algo a que más público.
Pero como dije al principio es que a veces pienso, como no me duele... pero tampoco es para tomárselo como un desvario. Saludos

 
Los trenes invisibles



A los pobres usuarios de ese invento revolucionario y aerodinámico (basta mirar la foto supra) llamado TRD, nos está pasando lo del cuento de "El traje nuevo del emperador" o lo de "El retablo de las maravillas", que desde que llegué a Almería en noviembre nos están diciendo que van a cambiar los trenes por unos nuevos, mucho mejores, dónde va a ir a parar la prosperidad. Trenes hasta con cafetería, qué maravilla. Claro que estamos ya a mediados de febrero, que los de RENFE ya han puesto esas mágicas lanzaderas entre Sevilla a Córdoba con su segunda clase, su primera clase, su clase club, su clase premier y su doble-premier clase, con su cafetería para un trayecto desproporcionado de máximo una hora. Por el contrario un trayecto tan corto y sencillo entre Sevilla y Almería pues como que no necesita cafetería, de momento, para qué, son únicamente 5 horas y 45 minutos, eso los días en que no tienen problemas los trenes y llegan con media hora de retraso, para redondear horarios o bien nos meten en autobuses para terminar el trayecto... Igual soy medio bobo y soy incapaz de ver el traje nuevo del emperador, el retablo de las maravillas o los trenes invisibles que tiene RENFE.

 
La revolución del minimalismo cinematográfico



Bombón / Whisky


Debo de estar haciéndome viejo o me pasa lo que dice Pepe Rubianes, que cuando él nació hubo mucho genio que se quedó con toda la materia gris y a él, como a mí, me han quedado cuatro neuronas que es que no dan de sí y además, como me beben las cuatro... en fin, que o una cosa o la otra o incluso las dos al tiempo, que me voy haciendo viejo y que mis cuatro neuronas no dan más de sí.
Lo digo porque, oye, últimamente estoy viendo un cine muy minimalista que a todo el mundo le encanta y que recibe premios hasta para el tiracables, que es un oficio tan digno como los demás en el cine pero del que nadie se acuerda.
Pues me pasa a mí que fui a ver Whisky y me pareció lenta con cojones, perdón por el ripio, pero es que se me calienta la boca y ya empiezo yo con las palabrotas, oye; pero es que la película era lenta, vamos que daban ganas de proyectarla con el cinexin que como es de unos 16 fotogramas por segundo, más o menos, pues iban a verse las imágenes muy cómicas como en el cine mudo, que en paz descanse, el pobre.
Luego me dicen, tienes que ver esta otra película argentina, Bombón, se llama, la historia de un perro dogo y bueno, otra de minimalismo, que yo no sabía que el director era el mismo de Historias mínimas, Carlos Sorín, yo digo el nombre del culpable por si hay alguna mente vieja y de pocas neuronas como la mía que prefiera no repetir experiencia; que si lo llego a saber iba a ir santa eulalia martir, aunque ella tampoco tenga la culpa del minimalismo.
Que yo respeto opiniones, como me gustaría que respetaran mis opiniones, pero que una cosa es lo contemplativo y otra cosa es el aburrimiento, que si a los personajes se les nota que se aburren mucho, a los espectadores ni te digo, pero bueno, oye, que esto es una opinión peregrina y muy mía, sólo eso.
Yo solo digo que uno de mis sueños era visitar la patagonia, desde que leí al melancólico de Ernesto Sabato (o Sábato, que ya no sé) y al genio loco de Onetti, y que la visión del minimalismo de Bombón me ha quitado toda la ilusión de un golpe, lo juro. En fin, me empieza a pasar como en la literatura, que viene a ser mejor releer que descubrir. ¿Qué carca, no?