logotipo

img_google
la letra e
blog personal de Joaquín Blanes
Acerca de
La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Viaje a Portugal

Cabo de San Vicente



Nada que ver con el libro de Saramago, porque además él juega con ventaja. Nosotros sólo queríamos ir a algún lugar y aproveché el despiste de mi amor para endosarle un viajecito a Sagres.

Es que yo quería volver a Sagres, tiempo después de aquellos 17 años, del verano fugaz junto a Manuel y Alfonso. Aquel viaje fue especial por muchos motivos. Por el recuerdo imborrable de una cena con pan, tomate y salchichón al borde de los acantilados del Cabo de San Vicente, por la heroicidad de mis dos amigos en Fuzeta, primero el bueno de Alfonso atravesando a nado un mar negro y viscoso del que no quería volver, pero volvió; luego Manuel, recuerdo su valor al ir a ligar con una chica sin dientes y con un bigote que ya le gustaría a Iñigo.

Más Cabo de San Vicente



Este viaje ha sido diferente, más tranquilo, mucho más pausado, hemos ido a descansar y si el tiempo acompañaba, que no acompañó en absoluto a la playita.
Si alguien quiere aventurarse a Sagres por ser un lugar económico tendrá que ir en estas fechas porque a partir del 1 de abril sube el hospedaje una barbaridad. Si uno es un surfero o surfista de pro, Sagres le brindará unas olas preciosas, si como María y yo, la única tabla que conocemos es la de planchar, preferiríamos que no hubieran olas, pero las hubo.
Sagres es tranquilo en marzo, muy tranquilo, casi un pueblo fantasma, el hotel es viejo pero es razonable y está limpio, además tenía vistas al mar, cosa linda, que dirían mis amigos los mexicanos, además incluía el desayuno y uno puede cargarse de calorías para el día. El hotel se llama Hotel da Baleeira, los recepcionistas no son jóvenes pero sí muy agradables. Será porque alabaron mi portugués, ya ves tú lo políglota que llego a ser yo, si mi inglés lo aprendí en los intertítulos de las películas de cine mudo y mi francés es de las indicaciones que tienen las cajas de bombones suizos; así que mi portugués, aprendido de las canciones brasileñas tiene que ser un primor. Sin embargo dice mi amor que a mí me sueltan en cualquier sitio y comienzo a mutar, vamos que tengo algo de camaleón y en seguida me sale el bigote de rizos si voy a Turquía o la boina si voy al Ampurdá, cosas que me pasan, idiosincrasias.

Tomando un café en Pinoquio



Fuimos a Lagos y dimos un paseo viendo lo mucho que ha cambiado, para peor. Si ya cuando fuimos Alfonso, Manuel y yo aquello era una colonia británica con su happy hour y sus british pubs, pues ahora además, con la construcción monumental que han hecho aquello parece Benidorm, un encanto arquitectónico. Dice mi amor que soy demasiado negativo, pero es que yo me esperaba otra cosa y me encontré todo eso y unos mosquitos asesinos que me hicieron una asombrosa transfusión de sangre en poquísimo tiempo y muchas ronchas.
Sin duda me quedo con el último día, la praia de ingrina y la comida en la Bella Italia en Faro, que por 5, 10 euros te ponen un plato estupendo de, por ejemplo, un bife de atún con patatas guisadas, cebolla y tomate natural, que estaba muy bueno. Recomendamos a los que vayan que suban a la parte de arriba, es menos rosada y más tranquila.

Praia de Ingrina


Livraria de Faro



Poco más, si acaso la despedida, que al salir te dicen, en un inglés muy pulcro: see you soon. Vamos, lo que yo digo: Hasta la próxima.

 
Mi cuerpo que es muy listo


Parotiditis

Curioso lo mío, hoy me he levantado que parezco una pepona (véase foto supra) y es que mi cuerpo debe ser la leche de listo, porque es que el tío -mi cuerpo- lo pilla todo en un momento. Menos mal que lo que pilla son siempre chuminadillas que dan más por saco que otra cosa. Ahora me sale con una parotiditis, que dice la doctora que es una inflamación de la parótida que es donde tenemos las glándulas salivales y que nada, que tranquilo, que esto se pasa con ibuprofeno y paciencia, que el estado febril es lo normal y que coma cositas blandas, otra vez con los potitos y las papillas.

Lo malo de esta sintomatología es que el dolor proviene del deseo, sí sí, aunque parezca mentira, la cuestión es que la simple visión de la comida me produce dolor, o sea, que como mis glándulas salivales no pueden babear bien, porque están obturadas, pues que me recomienda que no piense en la comida y que no la mire. Lo que es el pecado, leches, ya decía yo que cuando intentaba comerme un filipino (chocolatina no un aborigen, se entiende) me dolía mucho.

 
Las noticias del día
Hace mucho tiempo que no compro el periódico sencillamente porque me aburre. Lo intento, de verdad que lo intento, de vez en vez darle una nueva oportunidad a los periódicos, pero se han vuelto tan partidistas, cada uno hacia su cuerda, que me desesperan. Ya sólo leo los titulares, así por encima y si me interesa alguna noticia, la busco y la leo, pero es raro que me interese alguna noticia. Así que veo los telediarios, pero como cada día vienen contando lo mismo, salvo excepciones de catástrofe o drama, hago lo mismo, veo los titulares y poco más.

Escucho (y veo) en Tele 5 sobre el informe que EE.UU. ha desarrollado sobre los costos humanos y económicos que supondrían 15 tipos de ataques terroristas. Yo me pregunto si es que soy idiota o que me lo expliquen mejor. ¿Qué función tiene, exactamente, dar a conocer esta noticia? ¿Esto no es dar ideas? Es un poco como decirle a un ladrón: "Mira, tú, no vengas durante el día que estoy en casa, vente este fin de semana que nos vamos de viaje y te dejo la puerta sin llave".

Debo ser imbécil, porque conocer esta noticia a mí no me soluciona nada, pero ideas disparatadas da muchas.

Luego está el tema del agua en Galicia, leches, con lo que llueve allí y resulta que "Galicia sólo regula un 26% del agua disponible", titular en La Voz de Galicia y yo me pregunto, ¿pero es que Paquito no inauguraba día sí día también un pantano? Con lo que él era y lo que Fraga ha sido. En fin. Fin.
 
Godspeed dice: alimenta a los amigos como a ti mismo!

Godspeed


Esta mañana regresé a Almería, pero no en tren sino en coche, y venía escuchando a esos locos canadienses que se llaman Godspeed You! Black Emperor, a esos mismos que escuché por primera vez entre las grises calles de un Galway escondido en los pubs los jueves -día de cobro- a partir de las 5 de la tarde. Allí los escuché por primera vez y me fascinaron por su originalidad, pero también por esa monocromía tan llena de tristeza que tiene su música, por esos títulos espeluznantes: "lift yr. skinny fists like antennas to heaven!" (Levanta tus delgadas muñecas como antenas al cielo!, algo así sería la traducción aunque en realidad no tiene nigún sentido intentar darle sentido a lo absurdo). Escuchar su música mientras se conduce es como estar viendo una película, los paisajes adquieren vida propia y forman parte de la mirada que uno extiende como yemas de ceniza (para emular a los godspeed). Viajar por Andalucía en coche es encontrarse con un enorme despliegue de postales y recuerdos. Recuerdos los que me trae esta música, recuerdos que regresan con una vitalidad de aliento. Pienso en mis amigos, en la putada que en realidad es volverse a hacer una foto de grupo casi diez años más tarde y verse ahí, golpeado por la realidad de que uno ya no es un chavalito con las carnes prietas y las ideas duras, ahora es todo lo contrario, las carnes blandas y las ideas prietas, muy prietas, casi inamovibles... qué pena y al mismo tiempo qué hermoso volverse a encontrar con los que uno viene conociendo desde que tiene 6 años. Abrazos para ellos, que siguen estando ahí cuando los necesito.

 
¡Está todo imposible!

Artículo de lujo


Llevo media vida escuchando esta frase, a modo de axioma mi madre y mi abuela la utilizan como una llamarada cada vez que vuelven del mercado. En una viñeta de Quino, Mafalda con una cara descompuesta dice que acompañó a su madre al mercado y que el monedero tenía diarrea. La frase: “¡Está todo imposible!” es un hecho desde hace años, sin olvidar que gracias al euro gran parte de las cosas subieron un 60%, donde un café eran 100 pesetas pasó a ser 1 euro (166 pesetas), a cambio, cuando queremos ir a Portugal o Francia o incluso Irlanda no necesitamos cambiar la moneda, eso está muy bien.

Pero vuelvo al mercado, porque acabo de volver de allí y me he encontrado la cuadratura del círculo. Cómo es posible que quieran que cuidemos nuestro colesterol y nuestras arterias y nuestros ataques cardiacos comiendo verdurita y fruta cuando una escarola me ha costado 1.99 (euros) mientras que 200 gramos de ternera, bien picadita, por favor, que es para hacerme unos tallarines; y 2 chorizos picantes me hayan costado 2.12 euros. Qué quieres que te diga, si el pimiento rojo está a 3.65 el kilo y las naranjas las compro por piezas y bueno, qué leches, ¿no vivo en Almería? ¿No es ésta la tierra de los invernaderos? Qué bonito mar de plástico se despliega junto al mar cierto del Mediterráneo.

En fin, que me voy a preparar unos tallarines con ingredientes comunes, pasta, ternera, sal (aunque ahora con las nevadas igual le suben el precio por escasez, quién sabe) con ingredientes que comienzan a ser de lujo: una cebollita, un chorrito de aceite de oliva, un pimiento rojo… es que está todo imposible.

 
Tan sólo piedras que respiran

Alcazaba



Recuerdo aquel viaje que hice con mi hermana a Atenas, hospedados en una pensión con más encanto por fuera que por dentro, donde nos aguardaban unas alborotadas chinches y alguna pulga haciendo sus gracietas. En aquel viaje subimos al Partenón e hicimos un buen puñado de fotos, pero siempre me sucede lo mismo, no consigo transmitir con las fotos la sensación que deja en mí visitar un monumento, la grandeza del Partenón no está únicamente en su historia, sino en el lugar donde se encuentra, arriba de una colina, lo que se llega a ver desde allí, el aire que anega los pulmones, las piedras que respiran en silencio.

Viene a cuento ese viaje porque esta mañana estuve dándome un paseo por la Alcazaba almeriense, un monumento que para los europeos comunitarios es gratuita la visita. Allí sentí de nuevo la atracción de las piedras antiguas, el sol bajando tibio hasta mi cráneo pelado, el viento que se crece en los árboles, el sonido del agua en los aljibes, la caricia del mar en los ojos al fondo del paisaje. Hice fotos, aquí dejo una, pero de nada sirve la imagen detenida de una piedra sobre papel o pixelada. Pienso en el placer que siempre me produce un día soleado en Itálica, un día entre semana, cuando puedo escaparme a lo alto de una colina que domina el paisaje de Itálica, enfrentando mis ojos a ese anfiteatro de piedras desdentadas que han vivido tanto tiempo con el pulso de otros hombres. Allí nació Adriano, ni que decir tiene que el comienzo de la novela de Yourcenar es para memorizar.

Esas suaves visitas en que a veces me entretengo son las que me hacen pensar lo que amo la vida.


 
Lo que más me gusta es tocarle las narices a los demás.


Ésta sería la frase predilecta del documentalista Montes-Bradley, quién si no puede hacer un documental titulado: “Harto de Borges” y otro llamado “Cortázar: Apuntes para un documental” del que no salió bien parado y además ahora publica el libro Cortázar sin barba, diciendo que es producto del azar (muy cortazariano esto último), no tiene desperdicio las declaraciones que hace para promocionar el libro aquí en España: Entrevista.
A mí me da que le gusta ser irreverente pero se le descubre en seguida la impostura, por un lado intenta dar una imagen más real de Cortázar hombre que otros biógrafos más cercanos al escritor argentino no dieron, pero también es verdad que acercarse a la figura de Cortázar sea con la intención que sea le iba a ayudar a vender el libro. Yo me confieso cortazariano, pero también creo tener criterio para deshacerme de esta mitomanía y disfrutar del libro que está escrito con una prosa fluida, de oraciones breves que ayudan al ritmo y un sentido del humo muy peculiar. Me sobran algunas digresiones que hace Montes-Bradley sobre el proceso de documentación que siguió, eso es más propio de un making of que de una biografía, pero en fin.
Intentar mostrarnos a un Cortázar que fantaseó algunos datos de su vida no me parece un pecado, al contrario, casi lo considero una virtud porque a veces contar anécdotas de nuestra propia vida hay que aderezarlas un tanto para hacerlas más sabrosas.
Es un buen libro y para los amantes de Cortázar es un disfrute, pero me parece que conjetura demasiadas cosas que en realidad no tienen una fuerte base de veracidad, a pesar de que se nota que Montes-Bradley se ha documentado bien.
 
Andalucía nevada


Algo tan increíble como insólito, por una vez me he alegrado de coger el tren y no como pensaba inicialmente el coche para venir , el Puerto de la Mora estaba cerrado al tráfico, también por Guadix. Hoy he comprobado las razones de esos cortes. Me sentía como un niño, los ojos llenándoseme de luz y de nieve. Hermoso, muy hermoso, me sobran las palabras. Dejo las imágenes.