
Somos todos muy "guays". España es la caña, macho, la dulce progresía del gobierno quiere mejorar la enseñanza pública (dentro de nada "enseñanza púbica" haciendo un homenaje al loco de Cabrera Infante); pero ahora que vivo para, por y de la educación me doy cuenta de algunas cuestiones nada peregrinas.
En mi centro la culpa es siempre del alumno, haga lo que haga esta infancia no tiene remedio, los niños son revoltosos y bueno, quién no lo fue cuando niño, porque yo tengo algunas anécdotas que preferiría mantener enterradas. Y si la culpa no es del niño, sin duda, debe de ser del padre, más del padre que de la madre, aunque también la madre es un poco pilinguis (usando vocabulario de mi abuela) y se trae lo suyo.
La verdad es que la culpa es de todos, comenzando por mío yo mismo myself, que a veces malcrío a mis alumnos. Estoy convencido de que al sistema no le interesa una educación de calidad porque entonces habría mucho cerebro suelto y los políticos podrían llegar a pensar adecuadamente y eso sí que no. Al sistema le interesa que haya carne de taller y de peluquerías (soy un poco bruto, lo sé, pero me gusta la sinceridad) porque si la gente piensa la manipulación no puede ser, ni por asomo, la misma.
Segundo: los padres "modernos" de hoy en día carecen del concepto "profesor" o "maestro" y desarrollan un extraño sentido de "instituto= guardería", pero eso sí, nada de pasarse con mi niño o mi niña que sale mi vena cavernícola y me presento con mi primo a partirle las piernas al profesor que cogió del brazo a la niña para sentarla porque no le hacía ni puñetero caso (esto es verídico y pasó hará 3 semanas en mi guardería).
Tercero: los profesores de la E.S.O., joder, en mi vida he visto yo mayor absentismo laboral, ni cuando trabajaba en Chernobil (una gracia mala, lo siento). Cada lunes tengo una guardia, pues que yo recuerde, desde que comencé el curso hasta la fecha he tenido una guardia tranquila unas tres o cuatro veces, el resto he hecho mi papel de niñera y he tenido que contener a los niñosde la E.S.O. para que no armaran jaleo. La directiva del centro no me deja llevarlos a ninguna parte, no pueden bajar al patio a jugar a algún deporte,, simplemente tienen que quedarse en clase sin armar jaleo. Difícil, lo prometo.
Yo he preguntado que por qué no se programan actividades para cuando los niños estén sin profesor, como una proyección de cine o un documental, sesiones de juegos reunidos, deportes variados, acaso no es mejor tenerlos entretenidos que no aburridos, pero a mi centro eso le trae al pairo, lo que le importa es que la Administración le conceda ahora la categoría de centro bilingüe, ¿por qué? ¿Por la calidad en la enseñanza? Qué inocente que soy. No, simplemente porque supone más ingresos al centro, importa un bledo o una orza que los niños sean bilingües o no.
Pero volviendo a lo de escribir... que cuesta lo suyo si no te dedicas precisamente a eso, a escribir y a mí me pasa que tengo miles de pájaros que pillar en pleno vuelo durante el día que cuando llego a casa lo último que hago es intentar actualizar el blog, porque estoy en uno de esos periodos de dedos abandonados y cerebro disecado, nada grave, en cuanto llegue el verano, si la desidia no me afloja el cerebelo.
Además, luego está esa duda existencial sobre qué coño escribo, sobre la mosca belice, sobre la última película que no he podido ir a ver, sobre la medición exacta del pírolo de Fernando Alonso (para esto ya se encarga Tele5 de la sobredosis), sobre qué demonios escribo si en este momento uno piensa que no tiene nada que decir.
Eso me pregunto estos días.





