logotipo

img_google
la letra e
blog personal de Joaquín Blanes
Acerca de
La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Gravámenes
Es la costumbre. La política, cuando no sabe cómo resolver cuestiones esenciales para el ciudadano, se pone a divagar sobre entelequias. Realidades nacionales aparte. Llama la atención que toda solución pase por cargar de impuestos al fatuo ciudadano. Ahora Cristina Narbona propone un nuevo impuesto sobre el agua. ¿Por qué siempre se trata de punir y no de premiar al penado contribuyente? ¿Por qué no rebajar el pago a aquellos que gasten menos? ¿Por qué gravar y no desgravar? Dentro de nada echarán la culpa del efecto invernadero a los conductores que sufren colapsos de tráfico y no a la carencia de infraestructuras. Para evitar ese sentimiento de culpa que arrastrará a los conductores cuando sepan que la culpa del efecto invernadero es suya y que por culpa del efecto invernadero sube el euribor, propongo, para fomentar la lectura en esos tiempos de ocio que tienen cada mañana los conductores, se repartan ejemplares, en tapa dura, desde luego, de un cuento de Cortázar titulado: "La autopista del sur".
 
El triunfo de la mediocridad
Se tiende por costumbre a creer que si las mujeres gobernaran el mundo sería más pacífico, que un matriarcado resolvería cierta inhumanidad latente y gran parte de la atrofia muscular de este mundo. Sin embargo, estoy con mi cuñado cuando dice que si el mundo estuviera gobernado por mujeres éstas no tendrían la voluntad altruista de la madre Teresa de Calcuta, ni el temperamento dócil de Cenicienta; más bien tendrían la ternura de la Doncella de Nuremberg. Mujeres con una líbido más bien canija y una voluntad ferrea para cincelar el mundo a lo Sharon Stone en Instinto básico, picahielo en ristre y mordisco prieto. Mujeres con el dulce y petreo talante de Margaret Thatcher o la beligerante lindeza de Condolezza Rice.


>



Claro que visto con un objetivo gran angular, con la proporción de los objetos buenamente distorsionados, estoy de acuerdo con Mr. Belvedere cuando pone en solfa a los pretenciosos apocalípticos que dicen que esta sociedad posmoderna no tiene valores. Of course que los tiene, my dear, tiene los valores de la mediocridad. Valores en los que el Cachuli, convertido en uno de los Soprano (deberían darle un cameo), pasa a ser la persona más popular de este país donde, otrora fueran Currito Jiménez o Rinconete y Cortadillo. ¿A qué echar de menos tiempos pasados? Valores que ensalzan el baturrillo de huesos de Paris Hilton como icono artístico y donde la politoxicomanía de un Pete Doherty o una Kate Moss es vista con boca risueña, como quien ríe gracietas a un mico de culo pelado.
Pongámoslos a todos a gobernar, se admiten propuestas para ocupar carteras ministeriales. Yo propongo a Paris Hilton en sustitución de la ministra Carmen Cabrera Calvo-Sotelo, que no se da a destacar nada en absoluto en el Ministerio de Educación. Paris Hilton tendría más gancho, especialmente después de que se conociera que no terminó ni Secundaria. Sería un gancho perfecto para participar en El primero de la clase y si gana la beca de 48.000 euros, que los done a la obra social de Corporación Dermoestética, así todos contentos.

Esto es lo cierto, lo demás es ficción, no se lo crean.