
Espera que sople el viento a favor / Nicoletta Tomas
Entre el insomnio y el incordio pasé la noche de ayer frente al ordenador buscando quién sabe qué cantidad de tonterías, pero entre las idioteces que inundan la red se encuentran algunos destellos de brillantez que deben darse a conocer.
Buscaba alguna información sobre la obra de Ariel Dorfman La muerte y la doncella, no encontré mas que información sobre la película de Polanski y sí, está bien, eso ayuda, pero me da una rabia contenida comprobar que lo audiovisual vence a lo literario, y digo contenida porque esto que hago ahora de escribir aquí en vez de en un cuadernito moleskine es darle privilegio a la red antes que al libro; pero fuera de reflexiones bobas diré que el agrado nació al descubrir un cuadro de Nicoletta titulado, precisamente, "La muerte y la doncella".
No es que yo me las dé ahora de crítico de arte celebrando esta obra, más bien la sugiero como espectador que soy, porque me conmocionó especialmente ese cuadrito titulado "A todas las niñas valientes que salen a buscar lo que quieren" y que me recordó tanto a las Marías de mi vida, mi sobrina y mi novia, porque ellas son así, decididas y hermosas.
Me gustó esa deformación en el abrazo de los amantes, las miradas furtivas o intensas o desgastadas de las ventanas, me llamó la atención algunos de sus títulos porque de seguro que son referencias, precisamente "La muerte y la doncella", bien por el libro de Dorfman, la película de Polanski o el cuarteto de Schubert, quién sabe. Del mismo modo ese cuadro titulado "No te salves" recuerda el poema de Benedetti o ese otro de "Pájaros de barro" a la canción de Manolo García. No sé si será cierto lo que digo, pero es lo que me sugirió.
Ya he dicho que no pretendo hacer crítica de arte y menos cuando me suspendieron dibujo técnico por incapaz, reconozco mi inoperancia con ese instrumento diabólico que es el compás, ¿de verdad se pueden formar círculos con él? A mí nunca me salieron. Sugiero esta página porque me recordó mucho a Klimt y Schiele y para mí esos dos eran espeluznantes, en el buen sentido del realismo mágico.





