Debo de estar haciéndome viejo o me pasa lo que dice Pepe Rubianes, que cuando él nació hubo mucho genio que se quedó con toda la materia gris y a él, como a mí, me han quedado cuatro neuronas que es que no dan de sí y además, como me beben las cuatro... en fin, que o una cosa o la otra o incluso las dos al tiempo, que me voy haciendo viejo y que mis cuatro neuronas no dan más de sí.
Lo digo porque, oye, últimamente estoy viendo un cine muy minimalista que a todo el mundo le encanta y que recibe premios hasta para el tiracables, que es un oficio tan digno como los demás en el cine pero del que nadie se acuerda.
Pues me pasa a mí que fui a ver Whisky y me pareció lenta con cojones, perdón por el ripio, pero es que se me calienta la boca y ya empiezo yo con las palabrotas, oye; pero es que la película era lenta, vamos que daban ganas de proyectarla con el cinexin que como es de unos 16 fotogramas por segundo, más o menos, pues iban a verse las imágenes muy cómicas como en el cine mudo, que en paz descanse, el pobre.
Luego me dicen, tienes que ver esta otra película argentina, Bombón, se llama, la historia de un perro dogo y bueno, otra de minimalismo, que yo no sabía que el director era el mismo de Historias mínimas, Carlos Sorín, yo digo el nombre del culpable por si hay alguna mente vieja y de pocas neuronas como la mía que prefiera no repetir experiencia; que si lo llego a saber iba a ir santa eulalia martir, aunque ella tampoco tenga la culpa del minimalismo.
Que yo respeto opiniones, como me gustaría que respetaran mis opiniones, pero que una cosa es lo contemplativo y otra cosa es el aburrimiento, que si a los personajes se les nota que se aburren mucho, a los espectadores ni te digo, pero bueno, oye, que esto es una opinión peregrina y muy mía, sólo eso.
Yo solo digo que uno de mis sueños era visitar la patagonia, desde que leí al melancólico de Ernesto Sabato (o Sábato, que ya no sé) y al genio loco de Onetti, y que la visión del minimalismo de Bombón me ha quitado toda la ilusión de un golpe, lo juro. En fin, me empieza a pasar como en la literatura, que viene a ser mejor releer que descubrir. ¿Qué carca, no?






