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blog personal de Joaquín Blanes
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La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Los recuerdos no la nostalgia



No es bueno vivir ni con nostalgia ni en la nostalgia. La noche del jueves fui entusiasmado al concierto que daban Pedro Guerra e Hilario Camacho en el Maestro Padilla. 21 euros la entrada, que no es barato, lo que sucede es que estamos acostumbrándonos poco a poco a los euros, pero al cambio son 3486 pts, que la verdad para el tiempo de las pesetas era un pingüe capital. No fue el dinero el que me produjo un extraño dolor, sino descubrir que algunos se han anquilosado tristemente en un pasado demasiado alejado.
Salió primero Pedro Guerra, que está de gira con su música en los bolsillos y bueno, los que hayan visto a Pedro Guerra en concierto sabrán de lo que hablo y los que no hayan tenido ocasión de verlo recurran a su primer disco "Golosinas" porque es el mejor ejemplo. A mí me encantó, la verdad. Tocó un buen puñado de canciones como El marido de la peluquera, Raíz, Contamíname (con la que suele cerrar) y algunas de su último disco. Además tiene mucha gracia entre canción y canción, parece un tipo de los del club de la comedia.
Luego salió Hilario Camacho y se me vino el alma al suelo. Me entristeció verlo como una pequeña marioneta, con esos movimientos toscos que me recordaron al Augusto Algueró de 625 líneas (muchos no recordarán este programa, yo lo recuerdo muy muy vagamente). Fue una pena, le di una segunda oportunidad, se la merecía, pero en la segunda canción no pude con un extraño sentimiento de vergüenza ajena y me salí de la sala. Lo siento, pero me quedo con el Hilario Camacho de los discos de vinilo que todavía conservo, de la reivindicación de "Como todos los días" y de un concierto que le vi cuando tenía yo 18 añitos y que me pareció una joya, me quedo con los recuerdos no con la nostalgia.
No