Suplementos culturales
Honestamente, me cuesta mucho confesar que los sábados, lo primero que hago, después de levantarme, porque de otro modo sería complicada la translación de partículas en plan la mosca de Cronenberg, es ir a comprar el periódico, concretamente el ABC -y aquí es donde reside mi dilema-, ya me gustaría comprar otro diario, pero sinceramente, en estos momentos es el que tiene mejor suplemento cultural, sin duda. ¿Qué ha pasado con los otros? El cultural anda en horas bajas, a veces se atreve con algún inédito y parece animarse, pero en seguida regresa a su estado natural: la inconstancia. Del otro, del Babelia, mejor no hablamos.
Definitivamente me quedo con el ABCD, aunque haya columnistas, no ya de la vieja escuela franquista, sino de la viejísima escuela. Lo primero que hago es acercarme al humor del perspicaz Rodríguez Rivero, me conformo con que uno de sus fragmentos sea bueno para que merezca la pena el esfuerzo de primero levantarme y luego ir a por el ABC. Toda una aventura.
Eso sí, nunca me olvido de llevarlo dobladito que parezca más un papel papirofléxico que un periódico; a ser posible bajo la axila, siempre dentro del chaquetón.
Definitivamente me quedo con el ABCD, aunque haya columnistas, no ya de la vieja escuela franquista, sino de la viejísima escuela. Lo primero que hago es acercarme al humor del perspicaz Rodríguez Rivero, me conformo con que uno de sus fragmentos sea bueno para que merezca la pena el esfuerzo de primero levantarme y luego ir a por el ABC. Toda una aventura.
Eso sí, nunca me olvido de llevarlo dobladito que parezca más un papel papirofléxico que un periódico; a ser posible bajo la axila, siempre dentro del chaquetón.





