Cinefilia
Me piden, los alumnos de Producción, una lista con mis películas favoritas. Yo la haría encantado si tuviera una base de datos en la que recogiera todas las películas que me han fascinado o cautivado a lo largo de los años, pero no es así, por lo que de seguro me dejo en la memoria otro buen puñado.
Mis películas favoritas son muchas, porque comencé a ver películas con asiduidad, que yo recuerde, desde los ocho años. Acudía al cine dos veces por semana, cuando los cines todavía tenían sesión doble; una lástima que no hayáis podido conocer la maravilla de entrar a las seis de la tarde en el cine y salir alrededor de las diez de la noche. Mi tía abuela me ponía en una bolsa un bocadillo, un plátano y una Pepsi-cola para que luego mi tío me acompañara hasta la entrada del cine y me dejara instalado en una butacota enorme durante horas. Allí he visto de todo, bueno, malo y peor. De entre todas aquellas tardes a oscuras, destaco una noche maratoniana en la que proyectaban En el estanque dorado y El Cid, salí casi a las doce de la noche. Recuerdo muchas otras tardes, pero tampoco es plan de ponerme nostálgico ni de daros la brasa con mis memorias más viejas.
Vayamos al grano. Elaborar una lista así a vuelapluma es un acto casi imposible de realizar, pero lo intento. Allá vamos:
1. Los cuatrocientos golpes. François Truffaut.

Imprescindible. Esta película marcó un antes y un después en el cine, para mí mucho mayor que Al final de la escapada de Jean Luc Godard. Descubrir al personaje de Antoine Doinel, alter ego de Truffaut, fue una revelación, porque yo tuve una infancia atípica, no tan jodida como la de Doinel, pero sí extraordinaria, entendiendo esto como fuera de lo ordinario.
La película está muy bien realizada, el personaje es cautivador, la historia tiene una naturalidad que no busca el artificio, tampoco su iluminación. Hay secuencias memorables y la última, cuando Doinel corre y se encuentra con el mar, me sigue estremeciendo.
Me fue imposible evitar recordar esa secuencia cuando vi 7 vírgenes el otro día, más tarde leí una entrevista con Alberto Rodríguez que explicaba su referencia a Los cuatrocientos golpes, no solo en la historia, en el personaje, también en ese final en el que Tano se pone a correr hacia no importa qué parte.
Una lista dentro de la lista me hace enumerar aquí dos o tres películas del cine francés, también esenciales para mí:
Hiroshima, mon amour de Alain Resnais o Mi tío de Jacques Tati.
2. Ser o no ser. Ernest Lubitsch.

También imprescindible. Una película con un gran sentido del humor para un tema tan delicado como fue el alzamiento nazi y sus consecuencias. Sin embargo, Lubitch, austriaco, maestro indiscutible de Billy Wilder, siempre tuvo en sus manos el arte de sugerir en lugar de mostrar. El propio Wilder decía que Lubitch decía más con una puerta cerrada que con una puerta abierta. Era el maestro del fuera de campo, lo activaba con una maestría ejemplar. El chiste final no tiene desperdicio.
3. El apartamento. Billy Wilder.

En realidad cualquiera de Billy Wilder valdría aquí. Pero traigo esta película porque Con faldas y a lo loco es muy conocida e Irma la dulce es difícil de conseguir. El apartamento tiene, además de humor, una tristeza en sus personajes con los que no puedo evitar identificarme. Siempre me gustaron los perdedores en las películas, porque a los héroes los quiere todo el mundo, pero en los perdedores nadie se fija. De pequeño solía identificarme más con algunos malvados porque en el fondo su maldad estaba justificada.
Actualmente me identifico mucho con los secundarios. El final de esta película también es mágico, entrañable.
4. Léolo. Jean-Claude Lauzon

Hablando de perdedores, esta película fue un descubrimiento, un hallazgo increíble por su rareza, por su dureza visual y esa historia del pobre Léolo. La vi hace mucho, pero dudo que haya pasado por ella el tiempo, seguramente sigue siendo tan desoladora como entonces, pero al mismo tiempo tan hermosa. Tiene mucha literatura.
5. Drowning by numbers. Peter Greenaway.

Cuidado con esta película, porque hay que acercarse a ella sin prejuicios. Es rara de narices, con una historia más bien desordenada, porque la historia es lo de menos. Es un juego estético, el divertimento brutal de un matemático amante de la pintura y del color.
6. La habitación del hijo. Nanni Moretti.

Me encantó por su sencillez, creo que por eso mismo la tengo entre mis favoritas, porque me deslumbran las historias simples, cotidianas. Cuando escribo intento que los personajes sean reales, tangibles, que no chirríen al hablar, al pensar en voz alta, como le pasa algunas veces a muchas películas, sobre todo españolas. Nanni Moretti hace una película increíblemente terrenal, no sólo son creíbles sus personajes, además se pueden tocar, a cualquiera de nosotros nos puede suceder algo parecido y nuestra reacción sería la misma. Lo delicioso de esta película es que en el fondo y a pesar de la tragedia, es optimista.
7. Con la muerte en los talones. Alfred Hitchcock.

También vale cualquiera de sus películas. Vértigo, Marnie la ladrona, Sospecha, Los pájaros, Psicosis, etc. Cualquiera. Yo elijo ésta porque se llevó por delante muchas horas de mi insomnio. (Perdonadme, pero tengo que daros la brasa con lo personal). Hace años, no tantos, no creáis, por motivos que no vienen a cuento pero fueron decisivos, pasé un periodo de cuatro años sin dormir más de una o dos horas al día. Un insomnio estremecedor que estaba acabando con toda percepción de la realidad. Pasaba las noches viendo películas en un catorce pulgadas conectado a un vídeo. Vi Con la muerte en los talones unas quince veces. Conozco la película de memoria. Además, para colmo, me enamoré perdidamente de Eva Marie Saint y quise tener veinte años más para poder conquistarla. No paso nada entre nosotros, claro.
Me parece una película formidable, con una trama enrevesadamente jodida, con el tema recurrente del amigo Hitchcock sobre el falso culpable y con un toque de picardía al final de la película que no se le escapa a nadie. Magnífica.
8. Recursos humanos. Laurent Cantent

Esta película francesa fue como una bofetada en la cara, para entendernos un hostiazo, porque no me la esperaba. Es dura, sin concesiones, tiene una estética limitada, más bien simplona, a los actores no los conoce ni la madre que los parió, pero eran fascinantes. La película, y no cuento nada, hay que verla y punto. Luego la comentamos. Sólo decir que necesité tomarme una copa cuando salí del cine y es algo que no hago, ni habitualmente.
9. Broken Silence. Wolfgang Panzer

La traducción sería silencio roto, esta película me encantó y llevo detrás de ella años, no tiene nada que ver con la española del mismo nombre que dirigió, si no recuerdo mal, Montxo Armendáriz. Era una película que vi en un cine de Ginebra, una tarde tan gris como sosegada, después de quedarme con el culo helado en la placita de Rousseau. Me metí en el cine y descubrí que para hacer cine basta con querer contar una historia tocada por alguna especie de magia. Broken Silence era eso, porque estaba rodada con una cámara doméstica y al hombro, pero la historia era tan conmovedora que la calidad de la imagen era lo que menos preocupaba. Hermosísima película.
10. Cyclo. Anh Hung Tran

Lo que me fascinó de esta película fue su contundencia, su colorido y esa historia de fondo sobre el amor imposible, que tanto me cautiva. Además, la estética de las películas asiáticas tiene una concepción muy diferente a la occidental, por lo que ese exotismo me llama mucho la atención. El tema de la violencia, brutal, sin concesiones, pero tratada al mismo tiempo con una delicadeza fuera de lo común hacen que uno se quede pegado al asiento.
Dentro de esta estética asiática destaco: In the mood for love y Old Boy.
11. El año que vivimos peligrosamente. Peter Weir.

Esta, creo, es la única película que le acepto al idiota de Mel Gibson. La película es estremecedora sobre los totalitarismos asiáticos y la frialdad de la colonización “diplomática” de los occidentales. Sukarno, uno de los hombres más crueles de Indonesia es el trasfondo político, pero hay también una bonita historia de amor entre el personaje que interpreta Mel Gibson y el de Sigourney Weaver; pero la interpretación que sostiene la película es la de Linda Hunt haciendo de un hombrecito batallador.
He querido buscar las películas más raras que he visto y que me han dejado alguna que otra dócil cicatriz, películas de las que soy incapaz de olvidarme, películas que vuelven a mí como un recuerdo indeleble, como una fotografía de algún amigo que se murió o de algún amor que me dejó esperando su regreso en la sala de un aeropuerto o con los mocos helados mientras hacía el trayecto ciego de un ferry que me llevaba a Staten Island. Películas que igual no figuran en ninguna lista de las mejores películas de la historia, tampoco lo hacen mis amigos en ninguna de los mejores tipos del mundo, pero para mí lo han sido y lo siguen siendo.
Comentario:
Hola,
ando loco también por conseguir la peli, "Broken silence", ¿la encontraste finalmente?? Si es así dime por favor cómo !!!
Un abrazo y muchas gracias
ando loco también por conseguir la peli, "Broken silence", ¿la encontraste finalmente?? Si es así dime por favor cómo !!!
Un abrazo y muchas gracias
Comentario:
Curiosa mezcla de novedad y clasicismo
Hitchcock-Wilder y cine independiente frances(??) (algunas no las conozco). Habrá que buscar 'Human resources'
Lo de la vida ligada al cine, es algo curioso, yo no puedo ver una pelicula de Atom Egoyan o Kieslowsky sin acordarme de esas noches de sábado cine-club en televisión. Esa hora en que todo gana en irrealidad.
Yo por meter algo incluiría 'Blade-Runner', 'Terciopelo Azul'(o tantas de Lynch), peliculas que son faciles de conseguir y que cuando las vi me parecieron como retazos de pesadillas.
Hitchcock-Wilder y cine independiente frances(??) (algunas no las conozco). Habrá que buscar 'Human resources'
Lo de la vida ligada al cine, es algo curioso, yo no puedo ver una pelicula de Atom Egoyan o Kieslowsky sin acordarme de esas noches de sábado cine-club en televisión. Esa hora en que todo gana en irrealidad.
Yo por meter algo incluiría 'Blade-Runner', 'Terciopelo Azul'(o tantas de Lynch), peliculas que son faciles de conseguir y que cuando las vi me parecieron como retazos de pesadillas.





