La invención de Loulé

Mira que nos fuimos al Algarve buscando tranquilidad, pero una cosa es la tranquilidad y otra cosa es el abandono. Fuimos a Loulé buscando algún sitio, tal vez un bar donde tomar una cerveza o un café, un lugar más o menos tranquilo, pero al menos abierto. No encontramos mucho donde elegir. Depués estuvimos paseando y salvo algunas señoras que corrían decididas a la hora de misa, lo demás parecía desierto. Llegó un momento en el que casi gritamos: "Ea, venga, salid ya, habéis ganado. La quedamos otra vez, pero salid ya, por favor".
Seguimos paseando y como vimos que no había nada más que hacer, decidimos regresar por donde habíamos llegado. Vimos pasar un par de coches y algún gato despistado persiguiendo una mosca. Por un momento pensamos que aquel lugar tenía mucho que ver con La invención de Morel. ¿Y si en verdad los habitantes de Loulé eran hologramas? Proyecciones de un tiempo ya pasado que siguen proyectándose, atemporales, día tras día y dio casualidad de que no coincidimos con el momento más festivo, su carnaval. ¿O peor, y si en verdad somos nosotros los hologramas proyectados sobre la ciudad de Loulé y por eso no coincidimos con sus habitantes? Qué sé yo, me quedé con la mosca detrás de la oreja pensando que lo primero que haría al volver a casa sería buscar algún episodio de Expediente X, esas historias tienen tanto disparate dentro que la mía me parecería de una normalidad casi aburrida.





