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blog personal de Joaquín Blanes
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La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Wilder por Crowe



En un intento de imitar lo inimitable, aquel libro maravilloso en el que François Truffaut conversaba con Sir Alfred Hitchcock durante más de 50 horas, Cameron Crowe hace lo mismo con Billy Wilder.
El libro, la verdad, o está mal escrito o está muy mal traducido, porque en ocasiones tiene unas frases tan carentes de sentido que desconciertan.

Sin embargo, el libro es verdaderamente ameno gracias al ingenio de Wilder, demostrando que la genialidad es suya y que el burrito feliz jamás tocó la flauta en sus películas. Cerebro "previlegiado" el bueno de Wilder.

Cuando Cameron Crowe, también director de cine, no tan singular e ingenioso como Truffaut, le pregunta sobre cuestiones personales, a las que Wilder siempre se resistió en todas las entrevistas, Wilder salta con una anécdota o se va por tangos mineros palmeando alegremente. En una de esas salidas por la tangente cuenta que no se encuentra muy bien porque ya es un poco mayor:

"No muy bien, me estoy haciendo viejo. Soy un viejo que no puede mear, y le he preguntado al médico, él me preguntó cuántos años tenía, le dije que noventa, y afirmó: ya ha meado usted suficiente".

Luego entra a desgranar sus películas y comenta anécdotas maravillosas sobre la tacañería de Cary Grant o Fred McMurray, pero también historias terribles sobre la muerte de William Holden, que era un tumbacuartillos de mucho cuidado, un borracho temible y que en una de esas borracheras se cayó y se abrió la cabeza con el pico de una mesa. Murió solo y desangrado.

Además de las anécdotas, divertidas o terribles, está el universo mágico de Billy Wilder, lástima de entrevistador, le falta la inteligencia de Truffaut o el mismo Wilder. Podría haberse entrevistado él mismo, qué carámbanos.
No