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la letra e
blog personal de Joaquín Blanes
Acerca de
La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Líbano y alrededores
Media vida viendo por televisión el tira y afloja entre Binyamin Netanyahu y Yasser Arafat y ahora llega un primer ministro apenas conocido, mucho más ultra y con un nombre que es casi un anagrama de tortilla en francés, que, alegremente arropado por el señor de la guerra, decide emprender la cruzada de siempre aumentada cien veces.
Imagino que habría que analizar todos los elementos que forman parte de este juego de idiotas, pero asusta y ofende contemplar como la comunidad internacional solo sirve para buenas intenciones burocráticas cuando ciertamente tendría que actuar de una manera inmediata y eficaz para detener todos los ataques, los de unos y los de los otros.
El otro día vi El señor de la guerra, película dirigida por Andrew Niccol, guionista de El show de Truman. La película es floja, adolece de un guión debilucho, lleno de tópicos, previsible hasta el incordio en los momentos en que la trama va a girar uno dice: va a pasar esto, y pasa. un tipo se sube a un coche y piensas, ahora estalla. Efectivamente estalla al instante. Tiene una constante voz en off que no refuerza la historia sino que la convierte en insoportablemente redundante, en un eco de las imágenes.
Sin embargo hay datos que me sirven ahora.
La película comienza con Yuri Orlov (Nicolas Cage) rodeado de casquillos de bala. Se vuelve a la cámara para decirle al espectador: "Una de cada doce personas en el mundo posee un arma. Y digo yo, ¿cómo se defienden las otras once?"
Esa es la justificación, siempre feble y barata que le sirve para hacer su trabajo.
El segundo dato lo encontré al final de la historia, cuando dice que está basada en una historia verdadera y unos subtítulos explicativos, típicos de telefilm, nos cuentan que los cinco países del mundo que más armas venden son: EE.UU., China, Francia, Reino Unido, La antigua URSS; curiosamente los cinco miembros permanentes de las Naciones Unidas, desde luego los únicos con derecho a veto.
¿No da un poco de miedo?
 
Comentario:
A todo ello se une el mensaje que transmite de que ser traficante de armas no es tan malo cuando los que más venden son los cinco miembros permanentes de las Naciones Unidas... o que el matar es casi una necesidad del ser humano como el comer o el dormir? Todo ello quitando cuestiones técnicas como contar toda la peli en voz en off hasta aburrir a las ostras, la falta de conflicto del personaje al que todo le sale bien hasta el final. Vende lo que quiere, consigue la mujer que quiere etc etc... Por no hablar de la faltad de credibilidad de esa esposa que lleva años vistiendo ropas caras y joyas que no sabe de donde salen ni le importa hasta el final de la peli, como ese pasado de ella casi improvisado al final para intentar dar una explicación coherente a esa falsa moral de ella. Ese hermano que no sabe lo que hace hasta el final de la peli que también le da por redimirse y salvar a la tribu después de haberse metido todas la cocaína cuyo valor ha podido dar de comer a mas de uno... lo mejor...mmm ¿las palomitas?
No