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la letra e
blog personal de Joaquín Blanes
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La letra e intenta renovarse.
Sindicación
 
Apócrifos
Curioso oficio el de aquel que se dedica a querer ser otro y para ello le inventa palabras que nunca escribiría su otro. Recuerdo que hace unos años circulaba por internet una carta (apócrifa, por supuesto) de García Márquez en la que, con un sentimentalismo de miel y melaza, hacía recuento de su vida y concluía diciendo no sé qué bobada sobre el chocolate. De esto hará unos cinco años y entonces al pobre (siempre metafóricamente hablando) de García Márquez su otro lo había deshauciado y lo invitaba a morirse cuanto antes.
Esa carta falsa me recordó otro poema apócrifo atribuido a Borges, que empezaba:

"Si pudiera vivir,
nuevamente mi vida.
En la próxima trataría
de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido
de hecho tomaría muy pocas cosas con serenidad.
Sería menos higiénico."

Si Borges hubiera estado vivo hubiese partido nueces con la cabeza de su apócrifo otro. En realidad era un poema de una profesora de una universidad estadounidense y María Kodama salió en defensa de un hombre que escribió poemas sublimes como

EVERNESS

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.

Sigamos con los apócrifos. Algunos son tan ingeniosos que nadie los pone en duda. El supuesto poema de Borges o la carta falsa de García Márquez se delatan solas, pero otros... Qué me dicen de los epitafios, esas frases que desbrozan los sentidos. Esta mañana descubrí un par de esos epitafios apócrifos que no ponemos en duda porque hacen coincidir la personalidad del muerto con sus expresiones habituales.

El de Groucho Marx, por ejemplo, ese que dice: "Disculpe señora que no me levante". Es probable que lo dijera alguna vez o que quisiera ponerlo en su tumba como epitafio, pero lo cierto es que no existe como tal.

Algo parecido sucede con el de Alfred Hitchcock, ese que dice: "Esto es lo que les sucede a los niños malos". Está claro que no existe, teniendo en cuenta que a Hitchcock lo incineraron y luego esparcieron sus cenizas.

¿Qué cómo lo sé? Sencillo. Descubrí esta página donde puedes encontrar la tumba de gente famosa. Find a grave. Claro que quién me asegura a mí que esta página no es también apócrifa.

No