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Flores de loto en un jardín de lechugas
Historias de cine negro y ensalada variada
Acerca de
Que le gusta a Valjean? De Dumas a Neil Stephenson, de John Lee Hooker a KT Tunstall, de Montmartre a las Highlands, de Los Sobornados a Los Guardianes de la Noche, de una cerveza fría a un calvados que la noche haya templado.
Qué Busca Valjean? Busco una chica interesante que tenga una bonita sonrisa, aficiones creativas y le guste viajar. Si viste minifalda, medias negras y zapatos de tacón de aguja, entonces no importa que no sea viajera, dejaré de ser nómada para convertirme en sedentario
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Por las calles
Camino por el filo del bordillo de la acera que me lleva hasta su casa. Por el camino he perdido parte del estribillo de la canción que iba escuchando en el eme pe tres.

Cojo el ascensor al quinto verso, portazo primera. Busco rima fácil. Busco en el espejo del elevador un beso. Busco entre baldosas una sola que no encoja. Cojo el ascensor al primer verso entre el suelo y el averno.

Al salir de nuevo a la calle callo por los codos por no cantar “Bruja, de corazón sucio como un lavabo de hombres”. De repente he recordado el estribillo que dí por perdido en un párrafo anterior.

El taxista ondea la bandera en busca de pasaje. El banquero se deshace cuando en la puerta de la sucursal un mendigo le lee un fragmento del Kapital. El viento iza la minifalda de la oficinista y no hay cuerdo que no se anude ni loco que pierda ripio.

Camino por La Diagonal entre coches y escaparates mientras el fantasma de Don Quijote, calle abajo, confunde El Corte Inglés con tres gigantes.

 
Palabras


Me he dejado la garganta al gritar
que he visto gente con la frente agachada.
Escarpa y martillo cincelando en piedra,
sin articular palabra.
Y con el tiempo llega el miedo a dejar
ideas en una cuneta.

Me he dejado la vista al mirar
gente corriente caminando despacio.
Con la esperanza en que no pasarán,
con la esperanza de vuelta.
He visto a un tipo una guitarra tocar
en medio de una batalla.

La lluvia cae sobre la frente,
sobreponiéndose al sudor.
En el puño sólo barro,
sólo para modelar
un cuenco lleno de libertad.
En el puño sólo barro,
barro y sólo barro.

Puedes convencer y no ganar.



 
Historias en el tren ( I )
Como suelo hacer los jueves. Y los martes. Y los miércoles. Y los días de despertador a las siete. Veo llegar mi tren. Con los años que llevo pagando transporte público una parte del tren que hace el trayecto hasta Mataró me pertenece.

La verdad es que no lo veo llegar. Lo oigo llegar. Entonces como en el experimento de los perros de Paulov, empiezo a moverme, con la vista clavada en las baldosas, hacia una zona del andén en la que sé que se detiene una puerta de acceso. Entonces levanto la vista y ahí está.

Desde la ventana se ve lo lejano y lo cercano. Lo cercano pasa delante de mí a una velocidad indeterminada y lo lejano casi inamovible. Más allá de las montañas, en lo lejano, se puede ver una franja marrón tierra que abarca desde el suelo a las nubes. Es polución.

Aquí, en lo cercano, no se ve.

A veces pienso como me verán los demás. Los más cercanos y los más lejanos. Nuestro punto de vista está condicionado ya que se mueve en la medida que nosotros nos movemos. Siempre es cercano, muy cercano, sin distancia suficiente.

Desde el tren, en lo cercano, la franja de polución no se ve. Pero está.

 
Ruido y piedras


Caminos. No hay camino,
sólo piedras bajo piedras.
Si miento porque invento,
si callo porque no hablo.
No será que un tiempo atrás
perdimos la oportunidad ?
No será que el tiempo ahora es frío.

Senderos recorridos
entre hojarasca y ruido.
Si duermo porque estoy dormido,
si sueño porque en sueños ando.
No será que un tiempo atrás
se nos vino el sueño abajo?
No será que el tiempo ahora es frío.


Ruido, sólo ruido
entre hojarasca y ruido.
Piedras, sólo piedras
tiradas en el camino.

Sólo ruido es.
Sólo piedras son.
Ruido y piedras son.




 
l´étourderie
"Je n'ai pas dit je t'aime une fois dans ma vie, ou bien si je l'ai dit, c'est par étourderie “

A veces se intuyen ciertas cosas, otras se presumen o se imaginan, y alguna otra, se intuye que la presunción es sólo imaginación.

Intuyo. En el pasado, cuando los caminos se recorrían a uña de caballo y las horas sólo se vislumbraban en el sol, un trovador occitano, en ruta por el paso del norte, conoció en el ejercicio de su profesión a una joven normanda de piel nívea y largos cabellos trigueños.

Pasó el invierno y la primavera y el verano y el inicio del otoño, y un son pasó a formar parte de la tradición del lugar

“ Yo no he dicho que te amara una sola vez en la vida, o bien si lo dije, fue por aturdimiento”

Se sabe que el occitano tomó el camino del sur hacia el Condado de Barcelona, y a mitad de trayecto, por despecho, apoyó, sedente, su mano sobre el istmo con tal fuerza que, manteniendo su puño cerrado y elevándolo con furor a considerable altura, arrastró y plegó la tierra modelando los Pirineos.



Paro la radio. Rasgo la guitarra. Los acordes suenan. Suenan desencajados.

“Je n'ai pas dit je t'aime une fois dans ma vie, ou bien si je l'ai dit, c'est par étourderie “

Intuyo.

 
Mi día en 239 palabras
El despertador atado a la electricidad. Dónde están mis gafas ? . El destino que hay detrás de una torrada de Gnutella. La taza. La otra taza. Cierro la puerta. La empujo. Está cerrada pero nunca se sabe.

La calle. El coche gris que siempre espera a alguien. Me encuentro a la chica. Ayer aterrizó de Punta Cana. Paso ligero. Paso de todo y de nada a la vez. “- Me voy contigo hasta Catalunya !” . "- Sí !! " me dice. “- No, jóder, me paro en Sants.”

"Hoy no es tu día" , ni el tuyo, ni el suyo. Si siempre es el día de alguien y de tantos no lo es, quizás sea mi día.

Vuelvo. Los pasos de cebra están hechos para los que siguen la línea. Veo una línea de pintura, la sigo. Renfe. Admiro a aquellos que incluso en el tren son capaces de ir haciendo cosas. Yo no hago nada. Bonitas piernas las de la chica de enfrente.

Me quito la ropa. Me pongo la ropa. La otra ropa, la de estar por casa. En el estante dejo el reloj, dejo la cartera, dejo las llaves de casa, dejo las llaves de la caja, dejo el móvil, dejo la jornada laboral colgada de una percha y la percha colgada del pomo de la puerta de mi habitación.

Es hora de cerrar la puerta. La empujo. Está cerrada pero nunca se sabe.
 
En el vagón de cola... Las Puertas Templarias
Cerré la puerta a las 18:30 h. El viento predecía lluvia y el cielo se la negaba. Bajo el brazo “Las Puertas Templarias” y sobre la cabeza un manto de nubes hostiles.

De camino hacia el barrio gótico iba salteando las páginas del libro de Javier Sierra con miradas a los cumulonimbos que se estaban formando. Lo que buscaba era una gran tormenta. Una gran tormenta sobre una construcción gótica para poder ver cómo las gárgolas expelen por sus fauces todo el agua que maliciosamente les esté permitido expulsar.

El próximo destino, sin duda, será Chartres.

Desde que Louis Charpentier dejara ver que en el norte de Francia una serie de Catedrales eran el reflejo en la Tierra de la Constelación Virgo, y Chartres representara a la estrella Gamma en una de las puntas del rombo, la ortodoxia desquebrajada cedió por momentos ante la curiosidad.

La astronomía no es, por tanto, ajena a Chartres. En el solsticio de verano, cuando el sol alcanza el cénit a mediodía sobre el Trópico de Cáncer, un rayo de luz penetra por el vitral de Saint-Apollinaire reflejándose sobre una losa diferenciada del resto e instalándose en una marca situada en un lateral de la misma.

La historia de la posible llegada a la Catedral del Arca de la Alianza, las influencias egipcias en la construcción de esas edificaciones, el laberinto dibujado sobre el pavimento y su relación con los Templarios, convierten a la Catedral de Chartres en un centro único para el más grande de los ateos.
 
Ideas sueltas
Muy cerca de la verdad está el blues. Es más fácil identificarse con un recolector de algodón que con un diseñador de Louis Vuitton.

Tercera vía. Entre el equilibrio y el desequilibrio está el no moverse.

Sator Arepo Tenet Opera Rotas. El sembrador en su carro dirige las ruedas con destreza. Leído en cualquier dirección. Un juego vocablo-matemático o un significado oculto?

SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS


Cerezas rojas sobre la mesa de nogal. Muchas veces creo sentirme fuera de sitio. Sólo estoy ubicado cuando viajo y no sé dónde me encuentro. Me encanta viajar.

Rosas en el tintero. Lo bueno o malo de los que tenemos cerca al final nos acaba calando. Por eso hay rosas negras.
 
Instantánea
Llueve.Me pilla en casa. Bajo techo. Por segunda vez hoy. Debería estar feliz, la casualidad me sonríe.

Comida de empresa. Baile. Vino tinto. Un vodzka con naranja. Me falta entrenamiento.

Cada día me siento más rojo. Bolchevique. El menchevique no me lo pondrá fácil. Rivales.

Te digo. Me dicen. No te entiendo. No importa, lo importante es que te lo he dicho. Pues vaya.

Mis pantalones ahora son negros. Antes verde caqui. Me los tiñeron. Aún me pregunto como el hilo de las junturas y el logo de la marca siguen siendo blanco impoluto.

No escribo. Miro la cortina metálica del cuarto. Marilyn mira desde un ático de la 5a Avenida. Blanco y negro. Fuma un cigarro. No se mueve. He de moverme.

Dislexia. Marilyn o Marylin.

Las ovejas salen de trabajar a las siete. El cabrito presiona para que la jornada se alargue. Hay uno que pasa, sale a mediodía. La oveja negra dirán. Cabrones (Machos de la cabra)

 
Episodios de cine. Especial Allen: SEXO
"Te voy a contar una historia tremenda acerca de la anticoncepción oral: le dije a esa chica si quería hacer el amor conmigo y me dijo que no."


"Téngase presente también que para el amante la amada es siempre el más bello objeto imaginable, si bien para un extraño resultará indistinguible de cualquier variedad de salmónidos. "
Del libro "Cuentos sin plumas"


"Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor."
Maridos y mujeres


"El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico..."


"No te metas con la masturbación. Es hacer el amor con alguien a quien yo quiero."
Annie Hall


-¿Es sucio el sexo?.
-Únicamente si se hace bien


 
Valjean, don´t touch my Breil
Suenan las campanas de la iglesia. El minutero apunta al cielo y la contaminación acústica golpea siete veces aquí, en la tierra. Siete golpes secos, sin melodía ni armonía. En ese momento no sabes si correr porque llegas tarde a alguna cita, o alargar el brazo con el fin de desactivar la alarma del despertador de la mesita de noche.

Hace años que el tiempo lo llevamos en forma de apéndice colgado de la muñeca. Algunos, los más progres, de la izquierda y otros, los más pijos, de la derecha. En mi caso, suelo buscar algún reloj añejo perdido por casa, le corto los tentáculos que a modo de esposas lo ciñen al cúbito y lo guardo en el bolsillo del pantalón. Quizás para no estar pendiente de él cada vez que la manga del jersey lo deja a la intemperie. Quizás sea tan solo para hacer explícita la metáfora que el tiempo pasa sin darnos cuenta.

Cada vez somos más listos. Hemos dejado atrás la época de los inventores y nos encontramos en la era de los técnicos. Básicamente son lo mismo, salvo que los primeros son conocidos por tener la capacidad de crear un ingenio y los segundos, no sólo lo crean sino que lo producen en serie, nos generan la necesidad de tenerlo y acabamos siendo siervos del artificio.

Vuelven a sonar las campanas de la iglesia. Dos cuartos. Ahora el minutero apunta al infierno y definitivamente yo llego tarde. Entro en el restaurant. Pedimos un entrante, un segundo frugal y un minuto después un buen crianza del Priorat. A mi derecha un comensal deglute con fruición compulsiva un trinxat de la Cerdanya. Estoy por decirle que jamás Occidente había dispuesto de tantos alimentos como en nuestra época, no hace falta que usted coma como si se le fuera a acabar. Me retengo porque intuyo que no es una cuestión de escasez sino más bien de estrés post-trabajo.

Ahora tenemos agendas cargadas que hipotecan nuestro futuro de acontecimientos a treinta años vista sin saber muy bien el interés que realmente nos suscitan. Tenemos alarmas, relojes de cuarzo, rutinas y vicios, cronógrafos seiko, relojes de sol factor treinta y bellas princesas que al llegar la hora susurran hirientes “ Valjean, don´t touch my Breil”.

Salgo del restaurant. No sé que hora debe de ser, pero tarde sí que parece. Miro hacia la iglesia. Las dos agujas señalan al cielo buscando culpables. Y entonces suenan campanadas a medianoche.

 
En verso, la palabra es dura


Esta carta que te escribo
no es una declaración de amor,
que las mujeres que lloran al tiempo que matan
ya no enamoran.
Que ya no veo por el cristal
de tus lentillas de usar y tirar.

Estos versos que te escribo
no son un poema de amor.
Si crees que como Romeo
por tí me corto las venas, no.
Ahórrate esas tiritas
que esas pupilas ya no dilatan un au revoir.

Este son que te escribo
No es una canción de amor.
Ahora que esas mejillas
ya no maquillan que no me vas.
Que dejas de ser mi loba,
y no me ladres
como tu padre o como su can.

Estos besos que te firmo
no son una orgía de amor.
Si crees que como Julieta
si tú te tiras voy yo detrás,
ahórrate ese mal trago
que no me asomo ni por asomo o casualidad.

Hasta el perro de tu padre
sabe que este caramelo
no está hecho para tu boca,
ni tu minifalda para vestir Santos.
Que si hoy estoy sin tí,
mañana estaré con otra.

Que ni reiré tus gracias,
ni lloraré tus penas,
y tú te quedarás sin saber
cómo besan los poetas.


 
Lupo Synclair " Dos esquirlas después"
Me arrastro. Una brizna de sangre fluye desde mis labios aprovechando la rivera que había trazado una lágrima caída. Me levanto y empujo la puerta de un club que todavía permanece abierto. Suena Liza Minnelli pero en lento, con voz grave, a veinticinco revoluciones por minuto para darme tiempo a caer antes que concluya la primera estrofa.

Dos días después abro los ojos y la veo. Sin preguntarle me dice que se llama Ingrid y trabaja en el local de abajo. La habitación es una especie de buhardilla de techo inclinado con una cama, un sofá y poco más.

- Has tenido suerte que Leo estudió veterinaria antes de dedicarse a servir copas – espetó mientras agitaba una taza metálica con dos esquirlas de plomo en su interior.

Ingrid luce ojos verdes, pómulos alpinos y pelo negro café solo. Dice que recuerda haberme visto un par de veces en la barra, solo, frente a una Foster ámbar y fría. Yo debo haberla olvidado ese par de veces. No sé más de ella salvo que mis noches en su cama han sido sus noches en el sofá.

Dos semanas después apago las brasas de mi cigarro en la farola que hay enfrente de la puerta del club Las Damas. Llueve. Siempre la espero fuera, pero siempre hay un casi siempre. Leo me sirve una Foster mientras mira de reojo al tendido. Siguiendo el hilo de unas carcajadas veo una mesa con cuatro tipos. Ingrid les sonríe mientras ellos le cobijan entre pechos varios billetes. Me voy hacia uno de ellos, el más generoso.

- Synclair!! – exhala ella
- Es tu chica, verdad?... Sí, sí, sí .. – afirma sereno- Sabes!?, mi padre me decía “no te fíes de ninguna”, comprendes, hijo? sólo te traerán problemas, aunque sea tan guapa, jugosa y con un gran futuro...
- ...entre las piernas - corearon sus acólitos entre risas.
- A ésta la tengo muy vista- prosiguió- pero esta noche... ya he pagado.

Arrastro mi brazo con furia sobre la mesa derribando todas las copas, del mismo modo que la pala de un quitanieves se abriría paso por una carretera de alta montaña. Cojo al tipo por las solapas, lo levanto y enquisto en la pared.

- Pues si la tienes tan vista, a partir de ahora ya no la mires, tan solo haz memoria.

Fue lo último que dije antes que alguien malgastara una botella de protos del 73 en mi sien.

Dos minutos después despierto en la acera brillante y empapada. Me levanto. Alzo el cuello de mi abrigo y enciendo un cigarro negro, muy negro. Si Fritz Lang estuviera aquí, haría un travelling vertical con la cámara en paralelo a la farola, abriendo plano y viéndome alejar calle arriba sumergiéndome en la oscuridad.

Quizás Bogart lo hubiera hecho mejor.
 
En el vagón de cola... Las historias se sueñan mejor II
París es la única ciudad del mundo donde morirse de hambre todavia es considerado un arte.
Isaac Monfort

Se lo llevó una embolia la noche de Todos los Santos, con un Cohíba en la boca y una niña de veinticinco años en las rodillas.
Isaac Monfort

[hablando de Bea Aguilar]lo fácil que era perderle la antipatia a quien se tiene por enemigo cuando deja de comportarse como tal.
Daniel Sempere

Desde luego, es que hay gente en el mundo que está para que haya de todo.
Aurora

[...] porque la poesia miente, aunque en bonito.
Fermín Romero de Torres

Este mundo no se morirá de una bomba atómica, como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo y además un chiste malo.
Fermín Romero de Torres

El modo más eficaz de hacer inofensivos a los pobres es enseñarles a imitar a los ricos.
Fermín Romero de Torres

Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas

 
En el vagón de cola... las historias se sueñan mejor
Me venía de gusto un café. Desde la parte alta de la Rambla encaré la calle Santa Ana hasta Portal de l´Angel. Las casas estaban hechas a base de piedras de cantera innoble pero de dignidad mayestática. Bajé hasta el carrer Montsió y entré en Els Quatre Gats.

Desde Soldados de Salamina no me dejaba embaucar por libros sobre los cuales nadie osa hacer ni un solo amago de mala crítica, “Salamina, uff! buenísimo, tienes que leerlo”. Lo leí. Un fiasco.

L´Ombra del vent era otro de estos libros. Resistí lo que se tenía que resistir. Pero al final lo leí y me atrapó.

Fermín Romero de Torres. Usurpador de apellidos, republicano fiero y filósofo callejero:

... De mujeres, y de otros menesteres mundanos, bastante más que usted. Como nos enseñara Freud, la mujer desea lo contrario de lo que piensa o declara, lo cual, bien mirado no es tan terrible porque el hombre, como nos enseña Perogrullo, obedece por contra al dictado de su aparato genital o digestivo

(...) Lo que ocurre es que el hombre, volviendo a Freud y valga la metáfora, se calienta como una bombilla : al rojo en un tris, y frío otra vez en un soplo. La hembra sin embargo, y esto es ciencia pura, se calienta como una plancha, ¿Entiende usted?. Poco a poco, a fuego lento, como la buena escudella. Pero eso sí, cuando ha cogido calor, aquello no hay quien lo pare. Como los altos hornos de Vizcaya. Teoría termodinámica.

(...) El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa , de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro sólo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre. Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas. Bea, desnuda y reluciente de lluvia, tendida junto al fuego, abierta en una mirada que me ha perseguido desde entonces. Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema de los dedos. Bea dejó caer los párpados, los ojos y me sonrió, segura y fuerte.
-Hazme lo que quieras -susurró.
Tenía diecisiete años y la vida en los labios



No será ésta la última vez que me meta por las calles y frases de la Sombra del viento.



 
Episodios de cine
"A veces pienso de verdad que el tipo aún cree que una erección es para mear por encima de una pared alta".
Ewan McGregor en Trainspotting


"Cuando la fortuna te sonríe al llevar a cabo algo tan violento y feo como la venganza, es una prueba irrefutable no sólo de que Dios existe, sino de que estás cumpliendo su voluntad".
Uma Thurman en Kill bill I


"El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero de todas las experiencias vacías es la más gratificante que conozco."
Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko


"Salvar la vida de una persona es como enamorarse, yo hace mucho tiempo que no salvo a nadie".
Nicolas Cage en Al límite



 
En el vagón de cola... todo suena mejor
Un poco más al Norte, y cuando llegue, todavía un poco más. Tan sólo quiero encontrar caballos negros y cerezos. El Norte siempre me ha gustado. Tierras donde la humedad transforma en verde toda la tierra que toca. Tierras donde el mar cumple con el requisito de ser tosco y rudo. Tierras donde la música se toca a cielo descubierto y es acompasada con jarras de cebada malteada y whisky del valle de Speyside.

Siempre me ha atraído el mito del cantautor urbano. Su guitarra, acordes sucios, una historia que contar, papel y lápiz y un café cargado de madrugadas sin dormir, no sin soñar.

Escuché a Kt Tunstall hace un tiempo. Tocaba sola, sólo apoyada por una pedalera con la que grababa acompañamientos en vivo, creándose la apariencia que había más personas tocando con ella.

Morena, traviesa y una bonita voz. Sangre oriental para un corazón escocés. “Quizás por ella deje de ser un pirata”, pensé.
 
Lupo Synclair " Cuatro rosas "
El camino de hierro terminaba abruptamente en la estación del ferrocarril. La ciudad estaba igual que cuando la dejé hace tres días. Más vibrante, quizás. Menos oscura.

El taxi me deja delante de la puerta. Arranca. De cuajo saco la llave del buzón y subo a la quinta planta para penetrar, a oscuras, la cerradura. Rita está en casa. O eso o los muchachos de Frattelli han pasado a hacerme una visita de cortesía y darme las buenas noches antes de dejarme descansar en paz.

Rita viste traje negro de seda con un corte accidental que va desde los tobillos hasta tres dedos por debajo de la cadera. Las piernas entrecruzadas, un Xcite entre los labios y un four Roses con dos dados fríos como el hielo nadando en su interior.

- Bourbon!? – me ofrece
- No. Y tú no deberías beber con esas curvas.

Es bella. Mucho. Pero no estamos talados del mismo árbol. Mi apartamento siempre ha sido lo suficientemente grande como para no poder encontrar el amor tan pequeño que ella sentía por mí.

- En qué piensas!? – dice - No,... no me lo digas... en Ella, verdad? Por que piensas en Ella, verdad Synclair?. Te odio. Odio como me miras. Odio como caminas. Odio tus palabras y tus silencios. Te odio a tí y ese tabaco que fumas. – Respira. Se levanta.- Dime Synclair, qué hay detrás de ese humo que expiras?
- Los labios de un hijo de puta que una vez te amó.

Aquella noche ella durmió en mi cama, y yo en una de las del motel “LastChanceTonight”.


 
Valjean sigue buscando...
Cada cierto tiempo si se mira hacia atrás vemos que las cosas cambian, y rápido. Las modas perecen cada año, los cantantes caducan tras su primer disco, los ordenadores parecen dejar de pensar cuando intel les da envidia con un procesador más inteligente y los estereotipos se adaptan a revolcones a golpe de fotograma.

Lo decía Dylan en The Times They Are A-Changin' . La celeridad de los cambios estaba llegando a las personas en forma de cambio político, social, relacional y conductual. Años antes, otros ya habían trazado la línea a seguir.

Las pioneras no dejaban a nadie indiferente - "General, tenga cuidado con su hija. Ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo estaba de pie"-. Las chicas empezaron a tener espejos en los que mirarse. Imperturbables, retadoras, seductoras, afilaron sus tacones, su lengua,... sus miradas, perfilaron su futuro, sus labios,... su carácter, y fumaban con estilo, como nadie lo había hecho hasta entonces.




Ahora los tiempos están volviendo a cambiar. Cuando lo excepcional es lo usual, lo inusual vuelve a ser lo que se lleva.

Las chicas no necesitan adoptar patrones masculinos para progresar. Las chicas no tienen necesidad de ser John Wayne. Nuevas pioneras están volviendo a trazar el camino. Creativas, sensibles, con una ilusoria vulnerabilidad que las hace irresistibles, preparadas, libres, divertidas y sensuales, chicas que no necesitan ser dóminas a full-time, aunque a Valjean no le importa que lo sean en horario prime-time.

No he comentado nada sobre los cambios que hemos sufrido nosotros a lo largo de los últimos tiempos ya que seguimos igual de despistados que hace años.


 
Episodios de cine
"Los depresivos no quieren ser felices, quieren ser infelices para confirmar su depresión. Si son felices no están deprimidos y tienen que salir al mundo a vivir, lo cual puede ser deprimente".
Clive Owen en The Closer


"Finalmente tuve un orgasmo; y mi doctor me dijo que era de la clase equivocada".
Woody Allen en Manhattan


Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna: Tantos como mujeres tú recuerdas.
Johnny: No te vayas.
Vienna: No me he movido.
Johnny: Dime algo dulce.
Vienna: Seguro. ¿Qué quieres escuchar?
Johnny: Miénteme. Dime que todos estos años tú me has estado esperando.
Vienna (sin sentimiento): Todos estos años te he estado esperando.
Johnny: Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto.
Vienna: Habría muerto si tú no hubieras vuelto.
Johnny: Dime que aun me amas como yo te amo.
Vienna: Aun te amo como tú me amas.
Johnny (amargamente): Gracias. Muchas gracias.
Joan Crawford y Sterling Hayden en Johnny Guitar


"No me sorprendería, Pat, que Billy te volara la cabeza de un tiro: siempre has sido un padre para él".
Chill Wills en Pat Garret y Billy "el Niño"



 
En el vagón de cola... se escucha buena música
Quizás la canción triste la asociemos con el Delta, con los campos de algodón de los esclavos del pasado, con los excluidos, con los ojos verde marihuana de la chica de la tienda de enfrente. Quizás el blues debería de asociarse con Chicago, con las idustrias del metal de los esclavos del presente y con los ojos verde marihuana de la misma chica de la tienda de enfrente.
John Lee Hooker es quien mejor representa cualquiera de las dos opciones. Hizo la transición tranquila entre la tradición y la evolución. Tal vez sólo aprovechó que en Chicago había electricidad y transformó los wattios en decibelios para hacer su música.
Si tuviera que decir como es su sonido, diría que está cargado de fuerza, emoción, lleno de sencillez y entrañas.

 
Lupo Synclair "Pubs, labios de princesas y buena música"

Conocí a una chica en los bares de abajo
paseaba siempre orgullosa, esclava de las modas
que vienen, de modas que pasan.
No se fijó nunca en mis ojos
que tímidos, tímidos la miraban.



Eso me pareció escuchar mientras humedecía mis labios con una Voll damm de cuello alto en la barra del Irlandés de Casanovas. La música no estaba muy alta. Lo suficiente. Al mirar al cielo del bar, las dos aspas del ventilador de madera de palo rosa viraban a 25 fotogramas por segundo.


Me gustan las chicas
que por condición
necesitan tiempo
y dedicación,
elegantes y bonitas,
con liguero de Dior,
Chanel, cocaína y Don Perignon



Aquella tarde había llovido. Y mucho. El barman modulaba en Do menor para no desafinar : “ La cerveza con mucha espuma o arrán ? “. Esos pequeños detalles diferencian a un sirve copas de un profesional. Aquella noche seguía lloviendo. Y mucho.


Todo el mundo quiere oler sus medias.
Todo el mundo le invita a lo que tiene,
puede ser un desespero
por amor o por dinero
nunca serás el primero
todo el mundo ama a Isabel
.


Puede que pensar no sea malo pero pensar en Ella no era bueno. No, no lo era.


Tus heridas más profundas son tatuajes en tu cuerpo
buscando las respuestas,
galopando a mar abierto.
El hombre navegando por los mares del destierro



Lanzo dos monedas que ruedan esquivando las copas. Travelling y cámara lenta. Una de ellas se deja caer sobre su costado, cerca de la caja. El audio alterando decibelios como si lo que cayera fuera una de las columnas del Parthenon. La otra moneda, ...cruz.


Por eso dejad que hablen mal
marinero sin pensarlo más
cojamos una buena en ese oscuro puerto
y ahora deja que hablen bien, esas chicas que nos esperan
guardando para siempre un buen recuerdo

El hombre navegando por los mares del destierro

 
Lotófagos, medias sonrisas y ensalada de lechuga
Las mitades son parte del completo incompleto que cada día pasea sus Martinelli por las aceras de la ciudad.

Las medias verdades son el paso indeciso, el quiero y no puedo de la falacia. Los medios días, el paso en falso de los que pudiendo no quisieron. La media sonrisa, el mayor error que pueden cometer los labios de una mujer. Las medias naranjas, el nuevo fruto prohibido del paraíso desde que la manzana de invernadero no cruje y su acidez es puesta en cuestión.

Quizás es que estamos acostumbrados a buscar la perfección en lo que hacemos o buscamos, y lo que se quede a medias no nos convence. Quizás no se trata de buscar flores de loto en un jardín de lechugas, sino simplemente buscar lechugas.

Quizás el camino sea practicar en la imperfección para acabar dándose cuenta que lo que se obtiene es la realidad de lo que hay, y que no se diferencia de lo que se halla a mi alrededor. Y en el caso de encontrar flores de loto, comérmelas como hacían los lotófagos, y olvidar.
 
Episodios de cine
"Me llamo Lester Burnham. Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años. En menos de un año habré muerto, claro que eso no lo sé aún. Y en cierto modo, ya estoy muerto. Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Para mí el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor".
Kevin Spacey en American Beauty


"No los odias?, esos silencios incómodos. ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos?. Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio".
Uma Thurman en Pulp fiction


"Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista".
Woody Allen en Manhattan


Humphrey Bogart: "¿Por qué has hecho eso?".
Lauren Bacall: "Sólo quería saber si me iba a gustar".
Humphrey Bogart: "¿Y te ha gustado?".
Lauren Bacall: "No lo he decidido aún".
Humphrey Bogart: "Y eso".
Lauren Bacall: "Ya sabes que conmigo no tienes que actuar, Steve. No tienes que decir nada, ni tampoco hacer nada. Nada absolutamente. O quizás solo silbar. Porque sabes cómo silbar, ¿no Steve?. Tan solo tienes que juntar los labios y ... soplar".
Bacall y Bogart en Tener y no tener


"Un brindis: por nuestras esposas y amantes... ¡y porque nunca se conozcan entre ellas!".
Russell Crowe en Master & Commander

 
Lupo Synclair "... esta noche trabajo"
... esta noche trabajo. No hay luna. Llena mi vaso con bourbon y pica dos cubitos de hielo en el pymer. La loba luce medias negras, tacón afilado y lengua inquieta. Aun no toca. Me voy hacia la ventana. La luz de las farolas tiñe de ocre las aceras de una calle húmeda por la lluvia de esta tarde.

Me acerco a la rubia. Todavía sabe al Ginger ale que se tomó en el Rino´s Club hace un rato. Hay mujeres que besan por trimestre vencido, a plazos, y otras como ésta, que se sirven al contado rabioso. No hay música. Ni desafino

"No te desnudes todavía". Tarde. Las luces de la mesita me recuerdan a un fetiche Arumbaya que ví el otro día en los encantes. Sus caderas de Zara le vacilan a mi cintura y su pelo... una cascada de agua salada. Se deja caer a un lado. Me ofrece un piti que me mal fumo. El humo no camufla que aun estando aquí tirado sigo pensando en Ella.

Tengo que marcharme. La loba deja treinta billetes y una rosa sobre el tocador. Me ajusto el sombrero de fieltro gris y cojo los billetes. Dejo la rosa. Son las seis de la mañana. Desde el portal se ve despuntar el alba. Necesito una copa.