Mi día en 239 palabras
El despertador atado a la electricidad. Dónde están mis gafas ? . El destino que hay detrás de una torrada de Gnutella. La taza. La otra taza. Cierro la puerta. La empujo. Está cerrada pero nunca se sabe.
La calle. El coche gris que siempre espera a alguien. Me encuentro a la chica. Ayer aterrizó de Punta Cana. Paso ligero. Paso de todo y de nada a la vez. “- Me voy contigo hasta Catalunya !” . "- Sí !! " me dice. “- No, jóder, me paro en Sants.”
"Hoy no es tu día" , ni el tuyo, ni el suyo. Si siempre es el día de alguien y de tantos no lo es, quizás sea mi día.
Vuelvo. Los pasos de cebra están hechos para los que siguen la línea. Veo una línea de pintura, la sigo. Renfe. Admiro a aquellos que incluso en el tren son capaces de ir haciendo cosas. Yo no hago nada. Bonitas piernas las de la chica de enfrente.
Me quito la ropa. Me pongo la ropa. La otra ropa, la de estar por casa. En el estante dejo el reloj, dejo la cartera, dejo las llaves de casa, dejo las llaves de la caja, dejo el móvil, dejo la jornada laboral colgada de una percha y la percha colgada del pomo de la puerta de mi habitación.
Es hora de cerrar la puerta. La empujo. Está cerrada pero nunca se sabe.
La calle. El coche gris que siempre espera a alguien. Me encuentro a la chica. Ayer aterrizó de Punta Cana. Paso ligero. Paso de todo y de nada a la vez. “- Me voy contigo hasta Catalunya !” . "- Sí !! " me dice. “- No, jóder, me paro en Sants.”
"Hoy no es tu día" , ni el tuyo, ni el suyo. Si siempre es el día de alguien y de tantos no lo es, quizás sea mi día.
Vuelvo. Los pasos de cebra están hechos para los que siguen la línea. Veo una línea de pintura, la sigo. Renfe. Admiro a aquellos que incluso en el tren son capaces de ir haciendo cosas. Yo no hago nada. Bonitas piernas las de la chica de enfrente.
Me quito la ropa. Me pongo la ropa. La otra ropa, la de estar por casa. En el estante dejo el reloj, dejo la cartera, dejo las llaves de casa, dejo las llaves de la caja, dejo el móvil, dejo la jornada laboral colgada de una percha y la percha colgada del pomo de la puerta de mi habitación.
Es hora de cerrar la puerta. La empujo. Está cerrada pero nunca se sabe.





