Lotófagos, medias sonrisas y ensalada de lechuga
Las mitades son parte del completo incompleto que cada día pasea sus Martinelli por las aceras de la ciudad.
Las medias verdades son el paso indeciso, el quiero y no puedo de la falacia. Los medios días, el paso en falso de los que pudiendo no quisieron. La media sonrisa, el mayor error que pueden cometer los labios de una mujer. Las medias naranjas, el nuevo fruto prohibido del paraíso desde que la manzana de invernadero no cruje y su acidez es puesta en cuestión.
Quizás es que estamos acostumbrados a buscar la perfección en lo que hacemos o buscamos, y lo que se quede a medias no nos convence. Quizás no se trata de buscar flores de loto en un jardín de lechugas, sino simplemente buscar lechugas.
Quizás el camino sea practicar en la imperfección para acabar dándose cuenta que lo que se obtiene es la realidad de lo que hay, y que no se diferencia de lo que se halla a mi alrededor. Y en el caso de encontrar flores de loto, comérmelas como hacían los lotófagos, y olvidar.
Las medias verdades son el paso indeciso, el quiero y no puedo de la falacia. Los medios días, el paso en falso de los que pudiendo no quisieron. La media sonrisa, el mayor error que pueden cometer los labios de una mujer. Las medias naranjas, el nuevo fruto prohibido del paraíso desde que la manzana de invernadero no cruje y su acidez es puesta en cuestión.
Quizás es que estamos acostumbrados a buscar la perfección en lo que hacemos o buscamos, y lo que se quede a medias no nos convence. Quizás no se trata de buscar flores de loto en un jardín de lechugas, sino simplemente buscar lechugas.
Quizás el camino sea practicar en la imperfección para acabar dándose cuenta que lo que se obtiene es la realidad de lo que hay, y que no se diferencia de lo que se halla a mi alrededor. Y en el caso de encontrar flores de loto, comérmelas como hacían los lotófagos, y olvidar.





