Junta vecinal
Aquel día, en la junta vecinal no faltaba nadie. El asunto que se iba a tratar era de tanta gravedad que todos subieron adonde se havia convocado la reunión. El presidente, acusado por todos de haber malgastado una subvención, estaba furibundo ante la lluvia de acusaciones que estaba recibiendo, pero se abstuvo de hacer comentarios. El vicepresidente, hombre muy precavido, grabó en un magnetófono lo que se decía en la sala. Al final, tras una votación, el presidente tu que dimitir.





