MAR
AYER
- Tienes que mantener los pies muy juntos y las rodillas flexionadas, mantén el cuerpo un poco hacia delante y las manos unidas y hacia abajo -mi padre me mira con la luz del día reflejada en sus ojos, dándome las últimas instrucciones, y me pregunta: - Estás lista?
- Lista -digo yo, alegremente- ocultando mi preocupación por esas sombras azuladas que se mueven bajo el agua y yo se que son rocas sumergidas. Me pongo en posición y concentro toda mi atención en el agua teñida de oro, lisa como una gema.
Noto la presencia de mi padre detrás de mi. Y no quiero fallarle. Daré ese salto.
- Ya!!! Salta!!! - grita-
Y al escuchar su señal mi cuerpo toma impulso, mis pies se elevan al unísono del suelo y mis brazos -la cabeza baja entre ellos- se tienden hacia el azul que se extiende a mis pies. En el último momento vacilo un poco, el miedo desvía ligeramente mi salto, solo lo justo para frenar levemente mi impulso inicial y eso hace que caiga demasiado cerca.
Todo ocurre muy deprisa, tanto que casi no tengo tiempo de tener miedo, de ser consciente de cada paso (sólo mucho después, sólo luego en la soledad de mi cuarto). El aire silbando, mi cuerpo cayendo. Mi desesperado intento de esquivar la roca que se acerca y el choque de mi pierna con una de sus afiladas esquinas.El dolor, el dolor,,,
Luego el choque contra el agua y la frialdad que me envuelve (mis manos aun en posición, mis pies pataleando disciplinados huyendo de las rocas, de los monstruos agazapados bajo ellas).
Y la sangre tiñe el agua, como flores rojas. El agua explota a mi lado y mi padre me abraza, me rescata del hielo azul, me mira a los ojos y yo me agarro a su mirada. Estoy temblando y no me atrevo a mirar mas allá de sus ojos.
Su voz calmada me dice -tranquila, no pasa nada, no vas a llorar, verdad?
Salgo del agua entre sus brazos, como una muñeca rota y percibo las miradas de la gente, pero yo solo se que no voy a llorar.
Cuando llegamos a la Casa de Socorro, me atrevo a echar una ojeada a mi pierna. Veo la esquirla de roca incrustada en mi carne, un poco mas abajo de la rodilla, hacia la derecha. Está allí enganchada, en mi piel y la sangre no para de manar.
Es grande -grita mi parte racional- mas grande que una chapa de cocacola. Mi padre me deposita en una silla y corre hacia dentro, mientras yo espero.
No siento pánico porque me he ido a mi jardin secreto, estoy en mi torre y alli nada puede dañarme.
El médico que me atiende habla con mi padre en voz baja, no quieren que yo escuche lo que dicen, sin embargo les oigo. Siempre me sorprende que la gente mayor piense que los niños somos tontos, sordos o ciegos.
Parece enfadado, pero cuando se acerca a mi su voz es suave y sus ojos tiernos. Con una delicadeza increible me habla y me dice que tiene que sacarme el trozo de roca incrustada. Me pregunta si le entiendo. Yo solo tengo cinco años pero claro que le entiendo, quiere decir que me dolerá y que no puede evitarme ese dolor. Le digo que si
Mi padre se acerca y coje mi mano. Intercepto una mirada furiosa del médico hacia él. Yo miro a mi padre. El médico tira de la roca con suavidad y firmeza y el dolor me taladra de arriba abajo como un puñal. Pero no grito ni lloro porque estoy en mi mundo secreto.
Ahora las manos hábiles del médico taponan la sangre que sale a borbotones, desinfectan, observan, vendan. Bajo la vista y veo un agujero enorme de contornos ovalados, donde no hay carne. Pienso que tal vez quedará siempre asi. Me pregunto si la carne "crece".
No lloro y eso sorprende a todo el mundo. Me dicen que soy muy valiente (soy muy valiente?, no lo se...el llorar atenuaría mi dolor?) .
Salimos al cabo de mucho rato, mi pierna envuelta en vendajes. El médico dice que debo curarme la herida cada día en un hospital.
Mi padre está orgulloso de mi comportamiento y me sonrie. Vamos a casa.
En casa cuando las sombras invaden mi cuarto revivo como a cámara lenta mi salto. Se que un día volveré a saltar desde alli.

HOY
Esa cicatriz nunca desapareció, pero mi carne creció, si. Ahora es una mancha de carne un poco mas pálida, de superficie lisa, muy fina.
Estremece un poco pensar su tamaño en una pierna de cinco años.
Las cicatrices del alma son asi?
LLUVIA
La lluvia cae dulcemente sobre mi ciudad borrando sus limites. En mi horizonte han desaparecido las murallas verde azuladas que aprisionan habitualmente el circulo de tejados, de antenas, de gruas gigantes, que abarca mi visión
Cielo y tierra se confunden en un gris infinito, nubes envueltas en bruma descargan gotas invisibles. Mirando por mi ventana soy consciente de que llueve por la humedad reluciente que está en todas partes.
Canturreo en mi interior:
<b>
"Dios de la lluvia apiadate, de las bestias y de mi. Vino tu llanto a redimir un mundo polvoriento y gris, hecho a medida del triste de ti.
... dejé a mi niña, dulce abril, entre aire de fresas y carmín, se desdibuja en mi memoria, la umbría vereda que tantas veces recorri
......
Rie mi niña! flotando en el suelo!. Dios de la lluvia, devuelveme al ayer
....
Entre los campos verdes de abril, lejos del mundo, muy cerca de ti. Dios de la lluvia abrazame y bajo tus nubes volveré a considerar, las múltiples formas de besar, el aire bañado en tu perfume singular..."
...
Y me dejo envolver en esta dulce melancolía y pienso si la tristeza es consustancial al ser humano.
No lo se, pero a veces siento un dolor que no se expresar con palabras y me alegra que el cielo llore cuando estoy asi.
Podríamos disfrutar del calor del sol si no estuviéramos a veces "envueltos en brumas"?
Mi esencia camina esta tarde como un fantasma plateado, entre helechos y agua de lluvia.

Cielo y tierra se confunden en un gris infinito, nubes envueltas en bruma descargan gotas invisibles. Mirando por mi ventana soy consciente de que llueve por la humedad reluciente que está en todas partes.Canturreo en mi interior:
<b>
"Dios de la lluvia apiadate, de las bestias y de mi. Vino tu llanto a redimir un mundo polvoriento y gris, hecho a medida del triste de ti.
... dejé a mi niña, dulce abril, entre aire de fresas y carmín, se desdibuja en mi memoria, la umbría vereda que tantas veces recorri
......
Rie mi niña! flotando en el suelo!. Dios de la lluvia, devuelveme al ayer
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Entre los campos verdes de abril, lejos del mundo, muy cerca de ti. Dios de la lluvia abrazame y bajo tus nubes volveré a considerar, las múltiples formas de besar, el aire bañado en tu perfume singular..."
...
Y me dejo envolver en esta dulce melancolía y pienso si la tristeza es consustancial al ser humano.
No lo se, pero a veces siento un dolor que no se expresar con palabras y me alegra que el cielo llore cuando estoy asi.
Podríamos disfrutar del calor del sol si no estuviéramos a veces "envueltos en brumas"?
Mi esencia camina esta tarde como un fantasma plateado, entre helechos y agua de lluvia.






