OJOS VERDES
Un buen amigo me ha dedicado un artículo en su blog. La verdad es que me ha emocionado -y al mismo tiempo me han dado ganas de esconderme en cualquier rincon-. Siempre me sorprende verme reflejada en los ojos de los otros.
Ojos... reflejo del alma, según algunos. Espejo donde nos vemos reflejados, según otros. Hitchcock tenía la originalidad de hacernos mirar a través de los cristales de unas gafas caidas en el suelo....
Miradas que calan hasta lo mas hondo...
Miradas vacías de muñeca con ojos de cristal
Miradas que despiertan en ti deseos de morir
Miradas por las que podrías bajar a los infiernos....
Los ojos verdes siempren han tenido una especial fascinación. Muchos poetas se han ocupado de los ojos de ese color, por ejemplo Bécquer:
Porque tienes niña los ojos verdes como el mar, te quejas....

Verdes los tienen las náyades
Verdes los tuvo MInerva
Y son verdes también los ojos de las huríes del profeta...
(aunque con sinceridad Bécquer no es uno de mis preferidos al menos como poeta, aunque si adoro sus leyendas)
Quizá ese embrujo se debe a que pocas personas tienen realmente los ojos de ese color. Hay ojos de color verdoso (como los míos), pero que están mezclados con otros tonos -en mi caso castaño o pardo-.
Este tipo de color varia mucho. Si estas cerca del mar, por alguna extraña razón són mas verdes, como si se contagiaran. Si estas llorando son de un verde acuoso, como si las lágrimas borraran todo el matiz ocre. Pero en ocasiones son oscuros como la noche, sin rastro de primavera....
Esto viene a cuento de que a este amigo del que hablaba al principio (dios, como se te va olla ....) le comenté que me había sorprendido profundamente leer cosas que él había escrito en su blog, en este caso referentes a unos ojos verdes y profundos como el mar, cosas de una belleza intensa, pero sin pizca de sensibleria.
Una vez vi un cuadro medieval antiguo, era mas bien un medallón en realidad, dónde aparecia el rostro de una figura femenina -aunque también podria ser un angel-. Era de una extraña perfección llena de imperfecciones: la frente demasiado despejada, los ojos -verdes- demasiado separados entre si, la boca -como un puño de rosa- demasiado pequeñita. El conjunto tenia una fuerza inaudita. Podias imaginar que era la encarnación de una autentica ninfa de los bosques, materializada por el tiempo suficiente para que el pintor plasmara su cara alli...
En mi próxima reencarnación me pido unos ojos de ese color.

Ojos... reflejo del alma, según algunos. Espejo donde nos vemos reflejados, según otros. Hitchcock tenía la originalidad de hacernos mirar a través de los cristales de unas gafas caidas en el suelo....
Miradas que calan hasta lo mas hondo...
Miradas vacías de muñeca con ojos de cristal
Miradas que despiertan en ti deseos de morir
Miradas por las que podrías bajar a los infiernos....
Los ojos verdes siempren han tenido una especial fascinación. Muchos poetas se han ocupado de los ojos de ese color, por ejemplo Bécquer:
Porque tienes niña los ojos verdes como el mar, te quejas....
Verdes los tienen las náyades
Verdes los tuvo MInerva
Y son verdes también los ojos de las huríes del profeta...
(aunque con sinceridad Bécquer no es uno de mis preferidos al menos como poeta, aunque si adoro sus leyendas)
Quizá ese embrujo se debe a que pocas personas tienen realmente los ojos de ese color. Hay ojos de color verdoso (como los míos), pero que están mezclados con otros tonos -en mi caso castaño o pardo-.
Este tipo de color varia mucho. Si estas cerca del mar, por alguna extraña razón són mas verdes, como si se contagiaran. Si estas llorando son de un verde acuoso, como si las lágrimas borraran todo el matiz ocre. Pero en ocasiones son oscuros como la noche, sin rastro de primavera....
Esto viene a cuento de que a este amigo del que hablaba al principio (dios, como se te va olla ....) le comenté que me había sorprendido profundamente leer cosas que él había escrito en su blog, en este caso referentes a unos ojos verdes y profundos como el mar, cosas de una belleza intensa, pero sin pizca de sensibleria.
Una vez vi un cuadro medieval antiguo, era mas bien un medallón en realidad, dónde aparecia el rostro de una figura femenina -aunque también podria ser un angel-. Era de una extraña perfección llena de imperfecciones: la frente demasiado despejada, los ojos -verdes- demasiado separados entre si, la boca -como un puño de rosa- demasiado pequeñita. El conjunto tenia una fuerza inaudita. Podias imaginar que era la encarnación de una autentica ninfa de los bosques, materializada por el tiempo suficiente para que el pintor plasmara su cara alli...
En mi próxima reencarnación me pido unos ojos de ese color.






