CENICIENTA II PARTE
Mi vida seguía del modo habitual en la mansión que fue de mi padre y aunque a veces le añoraba muchísimo, no podía decir que mi existencia fuera infeliz. Había descubierto en mi una vocación por servir, por ser simplemente la última de las marmitonas de la cocina. Y en toda esa humillación -que desde luego sentía- había descubierto un placer oculto, secreto.Si yo al nacer ya era así o si fue algo, una deformación, que surgió a raíz del trato al que me sometieron en edad tan temprana mi madrastra -La Viuda Chancellot- y sus hijas las Srtas. Anénoma y Críspula (y siguiendo su ejemplo y sus órdenes todos los criados de la casa), no sabría yo decirlo. Quizá era una semilla latente y se desarrolló al encontrar terreno favorable. O mas bien se hubiera desarrollado igualmente bajo cualquier circunstancia...
Mi mentor en estos juegos, el Señor Arrogante, había empezado a educarme siguiendo un manual secreto que tenía en su cuarto del penúltimo piso. Ahora cuando cometía alguna falta -real o imaginaria- me hacía subir a su habitación y allí colgaba una cuerda de la viga de madera del techo, haciéndola pasar por una argolla, sujetaba mis muñecas a ella y me alzaba hasta que sólo rozaba el suelo con las puntas de los pies. Luego -como era compasivo- vendaba mis ojos, a fin de que yo no viera lo que iba a ocurrir. Luego soltaba parsimoniosamente los lazos de mi corpiño, desnudando mi espalda.
Normalmente esperaba un rato antes de azotarme para corregir mis fallos y defectos y yo pasaba ese rato con los brazos tensamente alzados y todo el cuerpo en tensión, equilibrándome sobre la punta de los pies. Sin ver nada, sumida en una sedosa oscuridad, pero intuyéndole cerca de mi, devorándome con la mirada. Sentía sus ojos negros clavados en mi cuerpo semidesnudo y algo en mi gritaba de júbilo y orgullo.
En ocasiones el Señor Arrogante llamaba al Mozo de los establos para que éste me disciplinara por orden suya, en su presencia, y yo sentía en esos momentos un gozo oscuro, aunque mi exterior seguía siendo aparentemente el de una doncella serena y virginal. Esas sesiones de castigo solían terminar descolgándose de la viga del techo, pero sin desatarme las manos ni quitar la venda de mis ojos y entonces llegaba la hora de las caricias. Ellos tomaban su placer en mi y yo me amoldaba a sus deseos con una obediencia que cada día perfeccionaba más, aunque en ocasiones tuviera algun conato de rebeldía que ellos prontamente acallaban.
La vida transcurría placidamente y yo me sentía feliz en cierto modo. La Viuda Chancellot era una Ama Oscura, caprichosa y dominante que siempre encontraba el modo de hacerme llorar y que nunca demostraba estar satisfecha con el modo en que yo obedecía la menor de sus órdenes y llevaba a cabo el mas nimio de sus caprichos. Sin embargo a pesar de ello -o quizá precisamente por ello- yo respetaba su autoridad y el poder que tenía sobre mi y me plegaba también a ella y hacía conmigo su voluntad. Anémona y Críspula eran crueles conmigo y gozaban produciéndome autentico dolor. Entre ellas y yo no sentía la menor complicidad y eso era lo que hacía que lo pasara francamente mal en sus manos. Tenían envidia de mi belleza e intentaban destruirla o aminorarla siempre que tenían ocasión.
Un día llegó un emisario a nuestra casa y hubo un gran revuelo que, como una fiebre, recorrió la mansión de punta a punta. Debido a mi humilde condición fui seguramente la última persona en enterarse de qué lo había producido, pero al final llegó a mis oidos que su Majestad el Rey de Shannador daría una gran fiesta en honor de su único hijo el Principe Christian. Una fiesta a la que invitaba a todas las jovenes casaderas, hijas de las nobles familias del Reino. Su intención era que el Principe -que al parecer era mas que algo reacio a la idea del matrimonio- encontrara a la joven capaz de enamorarle y conseguir que tomara la decisión de formar una familia y dar un heredero al trono.
Al enterarme de esta fiesta al oir la conversación de un pinche de cocina con una marmitona yo sentí que aleteaba una nueva ilusión en mi. Nunca había estado en ninguna fiesta. Pensé que yo era también hija de una noble familia -fuera cual fuera mi lugar en aquella casa en la actualidad- y que por lo tanto tenía tanto derecho como Anémona o Críspula a ir. De hecho la invitación decía: " a las jóvenes casaderas de la mansión Chancellot" y yo era a mis 18 años evidentemente una joven casadera y aquella era mi casa.

Cuando estaba de rodillas encendiendo el fuego de las habitaciones de mis hermanas oí que ellas hablaban de hacer venir inmediatamente a las modistas a fin de confeccionar sus vestidos para la fiesta. En mi ingenuidad yo no había pensado en ello, pero ahora al inspeccionar mis harapos, me di cuenta que necesitaba un vestido nuevo. Pero tengo un espíritu emprendedor y pensé que yo no era una inutil como mis dos hermanastras y que podía hacerme mi propio vestido de fiesta.
Sonriendo puse patas arriba todo el desván pero mi constancia se vió recompensada cuando encontré una pieza de color rosado que debió pertenecer al ajuar de mi madre. Puse manos a la obra y por la noche, despues de limpiar las brasas de la cocina, me lavaba con el agua del pozo, subía a mi habitación y cosía mi vestido a la luz de una candela. Cada dia cosia un poquito, hasta que se me vencían los ojos por el sueño y el cansancio y quedaba dormida.
Como me quitaba horas de sueño al confeccionar mi vestido y me levantaba al alba, un día me quedé dormida mientras limpiaba una chimenea. Era la primera vez que me ocurría pero cuando me descubrieron tendida sobre las losas de la cocina llamaron al Sr. Arrogante,a fin de aplicarme un correctivo. El me hizo salir al patio de detrás de la cocina y me mandó desnudarme por entero.
Obedecí, aunque sentía fijas en mi las miradas de todos los criados que me miraban recreándose tras los visillos de la casa (y seguramente también las miradas de mis Amas) . Con dulzura desaté las cintas de mi corpiño y me lo quité, desabroché mi falda y después de descalzarme me quité las medias de algodón, enrrollándolas. Quedé en camisa, temblando de frio, miré a mi verdugo y el me conminó con la mirada a que continuara hasta desnudarme por completo. Levantando los brazos me quité la camisa, sacándola por encima de mi cabeza. Mis cabellos rubios se soltaron de la cofía y cayeron como una oleada sobre mis hombros y espalda.
Yo temblaba y no se si era de miedo o excitación, aunque el otoño estaba avanzando rapidamente. El suelo del patio estaba cubierto de hojas doradas y un viento gélido soplaba desde el norte y movía mis cabellos. Yo sentía verguenza al estar allí totalmente desnuda e indefensa, pero al mismo tiempo una extraña calidez, un sensual orgullo. El Sr. Arrogante me dominaba con su altura. Se paró delante de mi y recogió la cascada de mis cabellos en lo alto de mi cabeza, sujetándolo con una larga horquilla que sacó de su bolsillo. Pellizcó mis pezones que respondieron a sus dedos, aunque ya estaban erectos. Entonces metió el cubo de estaño en el pozo y lo sacó lleno de agua helada. Vertió el agua por encima de mi y por la impresión no pude evitar soltar un agudo grito. El me abofeteó para llamarme al orden, mientras decía con voz potente: Silencio!!!. Yo tiritaba de frio y de humillación y mientras él enrrollaba una cuerda y la empapaba en el cubo de agua del pozo que otra vez estaba lleno.
Me hizo poner de espaldas a la casa y con las manos extendidas y las palmas apoyadas en la baranda del pozo. Separó ligeramente mis piernas y yo pude sentir como acariciaba ligeramente con los dedos el hueco de mi rodilla. Se separó de mi un poco, lo suficiente para poder maniobrar con su látigo de cuerda y azotarme asi, ligeramente inclinada.
Me dijo: "¿Cenicienta, cuantos azotes quieres? ¿Cuantos crees que mereces?"
Yo respondi: "Todos los que Vd. desee, Señor" "Merezco todos los que Vd. quiera darme"
Buena respuesta -respondió- Te daré 15 azotes y tu vas a contarlos en voz bien alta y a darme las gracias cada vez. ¿Lo has comprendido?
Respondí : "Si, Señor, he comprendido"
Mientras me decía todo esto estaba humedeciendo bien la cuerda en el agua helada a fin de que pesara más. Empezó a azotarme y la cuerda cayó sobre mi espalda. Yo conté: "Uno, gracias Señor". Me azotó cinco veces en la espalda, cruzándola de lado a lado. Yo respondía siempre entre latigazo y latigazo, contándolo y dandole las gracias. Intentaba no temblar y no echarme a llorar, sabía que eso solo empeoraria las cosas. A el le gustaba mi comedimiento. Seguidamente empezó a azotar mis nalgas, me azotó allí siete veces. Yo sentía arder mi piel, notaba el escozor y pensé que no podría sentarme en mucho tiempo sin acordarme de esos azotes. Al mismo tiempo sentía la humedad rezumar entre mis piernas. Yo estaba al limite de mi capacidad de resistencia pero el continuó y descargó los tres golpes restantes en mis muslos, rozando mi sexo como en una salvaje caricia. Al terminar yo estaba sollozando y me sentía tan vulnerable como feliz.
-CONTINUARA-
Comentario:
Hola peregrino, empezaba a echarte de menos :)
Verás...tengo un trauma con las pelis de disney, me parecian insoportablemente endulcoradas y ñoñas. Muy sosas sus "protas femeninas", siempre cantando y saltando por ahi, rodeada de pajaritos (en el buen sentido de la palabra :)) )Asi que me ha dado por "versionarlas"
y mejorarlas y vale, si, a lo mejor me paso en la truculencia :))), pero me divierte.
Lo que pasa con mi cenicienta es que siempre he pensado que nadie podía ser tan boba. Pasarse el dia limpiando y barriendo la casita, cantando tan alegremente y tan feliz como unas pascuas, si no es que en el fondo hay un "vicio oculto", un truco, algo que la compensa (ejem ejem)...
He leido con atención tus sugerencias para una tercera -y última de momento- parte (que la habrá, je je) y no estan nada mal :)). Sin embargo tengo ya en mente el final y para mi tiene gracia :), asi que un día de éstos me pondré a escribirlo.
A ver que os parece.
Un beso
Verás...tengo un trauma con las pelis de disney, me parecian insoportablemente endulcoradas y ñoñas. Muy sosas sus "protas femeninas", siempre cantando y saltando por ahi, rodeada de pajaritos (en el buen sentido de la palabra :)) )Asi que me ha dado por "versionarlas"
y mejorarlas y vale, si, a lo mejor me paso en la truculencia :))), pero me divierte.
Lo que pasa con mi cenicienta es que siempre he pensado que nadie podía ser tan boba. Pasarse el dia limpiando y barriendo la casita, cantando tan alegremente y tan feliz como unas pascuas, si no es que en el fondo hay un "vicio oculto", un truco, algo que la compensa (ejem ejem)...
He leido con atención tus sugerencias para una tercera -y última de momento- parte (que la habrá, je je) y no estan nada mal :)). Sin embargo tengo ya en mente el final y para mi tiene gracia :), asi que un día de éstos me pondré a escribirlo.
A ver que os parece.
Un beso
Comentario:
Ya iba siendo hora de q posteara aqui! Q me lei el cuento hace unos dias pero he estado liadisimo.
Como siempre ha estado genial, con sus toques de morbo aqui y alli. Siempre sensual a tope.
Es un poquito rarita esta cenicienta eso si. Yo votaria mas por un poco de sexo mas explicito y menos sadismo. No se, sera q soy raro y no me gusta q me azoten (ni azotar a nadie!) jajaja
Tendremos una tercera parte? Mira asi empiezan muchas novelas, una primera parte, una segunda, etc etc...
Ideas para continuar la trama:
-cenicienta se escapa y el señor Arrogante la descucbre en el bosque mientras hui y ejem ...
-cenicienta se escapa a la ciudad donde la ayuda el señor X q tambien resluta ser ejem....
-lo mismo de antes pero encuentra un trabajo de camarera donde tambien ejem...
Una de las Amas se casa y el marido ve a cenicienta y tambien ejem...
No se, muchos ejems ejems veo yo aqui jajaja
Uf q comentario mas largo, pero bueno, mas vales pocos comentarios y buenos q muchos malos no?
Esperamos impacientes la proxima entrega!
un besazo
Como siempre ha estado genial, con sus toques de morbo aqui y alli. Siempre sensual a tope.
Es un poquito rarita esta cenicienta eso si. Yo votaria mas por un poco de sexo mas explicito y menos sadismo. No se, sera q soy raro y no me gusta q me azoten (ni azotar a nadie!) jajaja
Tendremos una tercera parte? Mira asi empiezan muchas novelas, una primera parte, una segunda, etc etc...
Ideas para continuar la trama:
-cenicienta se escapa y el señor Arrogante la descucbre en el bosque mientras hui y ejem ...
-cenicienta se escapa a la ciudad donde la ayuda el señor X q tambien resluta ser ejem....
-lo mismo de antes pero encuentra un trabajo de camarera donde tambien ejem...
Una de las Amas se casa y el marido ve a cenicienta y tambien ejem...
No se, muchos ejems ejems veo yo aqui jajaja
Uf q comentario mas largo, pero bueno, mas vales pocos comentarios y buenos q muchos malos no?
Esperamos impacientes la proxima entrega!
un besazo
Comentario:
bueno parece qu esta de moda estop de los cuentos de adas el otro dia vi uno de blanca nieves en un nivel que nuunca la habia conocido, esta istoria esta buena y bien escrita.





