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DESDE LA LIBERTAD
CUENTOS, RELATOS, EXPERIENCIAS, TROZOS DE MI REALIDAD
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CUENTOS, HISTORIAS, RELATOS, EXPERIENCIAS, RETAZOS DE REALIDAD... Cuando alguien quiere algo con todo su corazón, el universo entero conspira para que lo logre. -Paulo Coelho- "El Alquimista"
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INOCENCIA PERDIDA
Sentada en las rodillas del abuelo de su amiga se sentía cómoda. Le gustaba sentir el calorde otra persona, su naturaleza cálida la llevaba a desear ese contacto. Por esa razón solía sentarse encima de las rodillas de los clientes más fieles del bar de sus padres y como era sólo una niña a nadie le parecía mal. Corrían otros tiempos.

En la oscuridad del altillo veían la televisión, viejos programas, viejas películas en ese tunel del tiempo del pasado. Ella se agarraba a la vieja baranda de madera, apoyaba los brazos allí y a veces la cabeza sobre los brazos y se quedaba dormida. Sólo tenía 9 años., camino de los 10.

Siempre veían la televisión en el altillo de madera construido como una especie de piso añadido, con una vieja y empinada escalera y lleno de mesas de mármol blanco con patas de hierro forjado. También había alguna mesa de formica y sillas, muchas sillas. Muchas de ellas junto a la baranda de madera, enfocadas para poder ver la television que colgaba a la misma altura, muy arriba.

Sus padres estaban abajo, en el bar, trabajando o charlando con la gente, pero ella solía estar todas las noches allí arriba, casi siempre sola, o en compañía de adultos. Muchas veces pensaba que no se acordaban que estaba alli, que se olvidaban de ella. Jugaba al viejo juego de ser invisible. Le gustaba la oscuridad del lugar cuando nadie comia allí, cuando solo estaba ocupada realmente la planta baja del bar. Era como un rincón secreto, un jardín secreto. Un lugar intimo para dar rienda suelta a los sueños que despertaba la magia de la tele.

Pero esa noche el Sr. Paco estaba distinto. Ella no sabía exactamente en qué consistía esa diferencia pero estaba ahi. Aunque ella era solo una niña estaba empezando a cambiar. Sus pezones habían empezado a crecer repentinamente, casi al mismo tiempo que una ligera e incipiente pilosidad se insinuaba en sus partes intimas. Se sentía asombrada por esos cambios y en cierto modo avergonzada, ya que su mente no había cambiado, por lo que solía llevar a todas partes una carpeta con la que cubria su pecho. Las manifestaciones insolentes de su feminidad prepúber la habían pillado por sorpresa. Miraba a su alrededor y no veia en las otras niñas ninguna transformación parecida.

Esa noche estaba medio amodorrada viendo una serie de ciencia ficcion, sentada sobre las rodillas del abuelo de Montse, su amiga, cuando los dedos de la mano de él empezaron a acariciar su cuello. Eso no la molestó, le encantaba que le tocaran y la acariciaran, sobre todo el pelo... pero si empezó a alarmarse cuando esos mismos dedos bajaron lentamente -sin que su dueño diera muestra alguna de estar haciendo nada malo, sin que dejara de mirar fijamente lo que daban en la tele- y encontraron los botoncitos hinchados de sus pezones y presionaron alli, como sin querer, como sin intención, como si no fuera ese trozo de piel diferente de cualquier otra parte de su cuerpo de niña.

Pero ella se sentía mal. Algo no iba bien y no sabía si era por culpa de ella. Sentía como si le hubiera provocado, como si hubiera pedido esas caricias, aunque sabía que no era asi. Solo deseaba que esos dedos dejaran de acariciarla.Se sentía sucia.

Al cabo de un rato, ella reunió valor y bajó de sus rodillas y se fue a su habitación, sin acabar la peli, antes de lo previsto, ante la mirada sorprendida de todos.

Y a la mañana siguiente quiso creer que todo era un sueño, solo que no lo era.

Y el bueno del Sr. Paco siguió acosándola, siempre cuando estaba sola, siempre de forma solapada, siempre a escondidas de todo el mundo. Se apostaba bajo la escalera cuando ella subía corriendo, para verle las piernas. Le decía cosas muy bajito que apenas entendía. Y lo peor era su mirada, una mirada tan sucía que le entristecía el alma.

No sabía que hacer porque no confiaba en su madre. Sabía que le echaría la culpa a ella o no la creería. Su madre jamás la había apoyado. Así que calló. Desarrolló una fuerza que no tenía y aprendió a enfrentarse a ese viejo obsceno que engañaba a todo el mundo con su aire de inocencia. Aprendió a frenarle y a contestarle, a esquivarle y a ponerle en su sitio y todo ello con menos de 12 años y ante la oposición de su familia, que no comprendía su antipatía por el pobre ancianito.

A partir de aquel momento comprendió que su infancia se alejaba y se perdía en alguna playa remota y ya nunca se sentó en las rodillas de nadie.
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Comentario:
duro relato ... pero por desgracia muy real!!! ... ojala nunca nadie tuviera que pasar por una situacion asi ... es muy triste que sin saber exactamente que algo esta mal, ya presientes que hay ciertas conductas que hacen sentirte extraño, incluso sucio ... y lo peor de todo es no saber como y a quien contarlo!!!! ... ole!!! por la valentia, por hacer frente a la situacion, por no asumir lo inasumible ... pero sobre todo por tener caracter para superarlo :)
 
Comentario:
tremendo, ecxelente mensaje el de ser valiente ante esta clase de situaciones.
No
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