VERANO Y HUMO
Los 12/13 años es una edad especial. No eres niña no eres mujer. Nadie te toma en serio pero los chicos empiezan a mirarte -y no tan solo ellos-. Sientes que solo tu entiendes y ves las cosas con claridad, cada dia te aporta un nuevo descubrimiento y te maravillas de que NADIE lo haya visto antes (oh dios!, donde esta esa deliciosa ingenuidad).Te sientes totalmente adulta, mentalmente hablando, pero no consigues mas que sonrisitas condescendientes cuando manifiestas una opinión. Te dicen machaconamente:
- oh , ya cambiaras, esto lo ves ASI, porque eres JOVEN....
Como si el hecho de ser joven -o muy joven- nos uniformara a todos. Como si por ser muy joven -o joven- no tuvieras una brizna de sensatez. Yo veia muy claro que algunas personas no madurarian nunca, como también, que por muy mayor que me hiciera jamás tendría determinadas ideas.. no se.... probablemente debía resultar "cargante"....
Recuerdo con total claridad el verano en que todavía tenía doce años...
con la transparencia absoluta con que miras tu reflejo en un espejo...
Aquel año estaba en Aiguafreda, en las montañas del Tagamanet. Un lugar de montañas verdes, bosque, pequeños valles, riachuelos que atravesaban los valles. Y una linea de tren surcándolo todo. Dividiendo en dos la montaña. Ni una sola maldita urbanización, solo casitas antiguas de verano, casas de pueblo, masias...
Mis tios tenian allí una casita. Bueno, la alquilaban -aunque luego, mucho mas tarde, construyeron una preciosa casa de madera, con cimientos de piedra, en la ladera más elevada de una de las montañas- Mis tios eran aparentemente la pareja perfecta. Para mi, que venia de una familia extrañisima, eran un bálsamo, una terapia de "normalidad" en mi desquiciada infancia (aunque por otra parte probablemente le debo a esa infancia peculiar el ser como soy ahora...). Tenian dos hijos -la parejita-, mi tia era moderna de aspecto, pero no de ideas :))) y ejercia de madre. Mi tio era un hombre campechano, joven y del tipo boy scout, amante de la naturaleza (cosa que aun no se habia puesto de moda). Alquilaban su casita cada año, al lado de otras casitas con jardin, habitadas por familias de Barcelona en vacaciones. Todo estaba lleno de niños y adolescentes.
Ese año yo era de las mayores. Ese año en que todavía tenia doce. Mi madre se habia librado de mi, facturándome con su hermana tres meses y yo me sentia libre y feliz de estar alli. Me había dado por leer a Françoise Sagan y a Agatha Christie (vale, una combinación demencial) asi que me pasaba el dia adoptando una pose "interesante", lo que yo denominaba "cansancio de la vida" o "estar de vuelta de todo". Me escondia en el bosque y me tumbaba durante horas mirando el reflejo del sol en los árboles, sintiendo toda clase de cosas extrañas, añorando mis sueños de antes. Solia imaginar que era de noche y estaba alli y pronto llegaria mi amante y el bosque se iluminaria con un grito salvaje. Tenia una extraña fijación con las espaldas masculinas. De pronto, me parecían fascinantes.
Los miembros mayores del clan de niños formamos un grupo. Nos escapábamos de nuestros hermanos pequeños (la edad minima para pertenecer a nuestro grupo eran los 11 años, ni un mes menos). Elaborábamos un plan ingenioso para engañar a los mayores y a los pequeños y huiamos al bosque. Teniamos varios escondites. Realmente no se por qué los queriamos .... :)))... fumábamos los cigarrillos que habiamos robado a nuestros familiares adultos. Hablabamos de sexo. Y yo ensayaba miradas, jaja! y probaba su efecto en los chicos.....
Verano y humo.......
- oh , ya cambiaras, esto lo ves ASI, porque eres JOVEN....
Como si el hecho de ser joven -o muy joven- nos uniformara a todos. Como si por ser muy joven -o joven- no tuvieras una brizna de sensatez. Yo veia muy claro que algunas personas no madurarian nunca, como también, que por muy mayor que me hiciera jamás tendría determinadas ideas.. no se.... probablemente debía resultar "cargante"....
Recuerdo con total claridad el verano en que todavía tenía doce años...
con la transparencia absoluta con que miras tu reflejo en un espejo...
Aquel año estaba en Aiguafreda, en las montañas del Tagamanet. Un lugar de montañas verdes, bosque, pequeños valles, riachuelos que atravesaban los valles. Y una linea de tren surcándolo todo. Dividiendo en dos la montaña. Ni una sola maldita urbanización, solo casitas antiguas de verano, casas de pueblo, masias...
Mis tios tenian allí una casita. Bueno, la alquilaban -aunque luego, mucho mas tarde, construyeron una preciosa casa de madera, con cimientos de piedra, en la ladera más elevada de una de las montañas- Mis tios eran aparentemente la pareja perfecta. Para mi, que venia de una familia extrañisima, eran un bálsamo, una terapia de "normalidad" en mi desquiciada infancia (aunque por otra parte probablemente le debo a esa infancia peculiar el ser como soy ahora...). Tenian dos hijos -la parejita-, mi tia era moderna de aspecto, pero no de ideas :))) y ejercia de madre. Mi tio era un hombre campechano, joven y del tipo boy scout, amante de la naturaleza (cosa que aun no se habia puesto de moda). Alquilaban su casita cada año, al lado de otras casitas con jardin, habitadas por familias de Barcelona en vacaciones. Todo estaba lleno de niños y adolescentes.
Ese año yo era de las mayores. Ese año en que todavía tenia doce. Mi madre se habia librado de mi, facturándome con su hermana tres meses y yo me sentia libre y feliz de estar alli. Me había dado por leer a Françoise Sagan y a Agatha Christie (vale, una combinación demencial) asi que me pasaba el dia adoptando una pose "interesante", lo que yo denominaba "cansancio de la vida" o "estar de vuelta de todo". Me escondia en el bosque y me tumbaba durante horas mirando el reflejo del sol en los árboles, sintiendo toda clase de cosas extrañas, añorando mis sueños de antes. Solia imaginar que era de noche y estaba alli y pronto llegaria mi amante y el bosque se iluminaria con un grito salvaje. Tenia una extraña fijación con las espaldas masculinas. De pronto, me parecían fascinantes.
Los miembros mayores del clan de niños formamos un grupo. Nos escapábamos de nuestros hermanos pequeños (la edad minima para pertenecer a nuestro grupo eran los 11 años, ni un mes menos). Elaborábamos un plan ingenioso para engañar a los mayores y a los pequeños y huiamos al bosque. Teniamos varios escondites. Realmente no se por qué los queriamos .... :)))... fumábamos los cigarrillos que habiamos robado a nuestros familiares adultos. Hablabamos de sexo. Y yo ensayaba miradas, jaja! y probaba su efecto en los chicos.....
Verano y humo.......





