<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/rss20.xml"><title><![CDATA[DESDE LA LIBERTAD]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[CUENTOS, RELATOS, EXPERIENCIAS, TROZOS DE MI REALIDAD]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_71.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_70.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_69.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_68.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_67.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_66.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_65.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_63.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_62.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/jehanna/c_60.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_71.htm"><title><![CDATA[NIT]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_71.htm]]></link><description><![CDATA[LA NIT<br/><br/>La  nit em porta el teu amor al capvespre,<br/>Flor secreta que s’obre només per mi,<br/>El vent del matí esborra les teves petjades<br/>Però cada nit la rosa es torna a obrir<br/><br/>Vaig teixir un tapís de flors vermelles<br/>Per aixoplugar-nos  tots dos del fat<br/>El vent del nord ha marcit les roses, <br/>Ha posat gotes de gebre dins la meva sang<br/><br/>El destí ens fa jugar amb cartes marcades<br/>Udular com gossos a la cara fosca de la lluna<br/>(Creus en un destí, amor meu?<br/>Lluitaràs  per mi?)<br/><br/>Des de l’altre cara del mirall et miro i tremolo<br/>-tanta joia per viure, tant d’amor per gaudir-<br/>Figures calidoscópiques del que som<br/>El que podriem ser xiscla des del silenci<br/><br/>I el Lleó d’Oz te un cor covard<br/><br/><br/>LA NOCHE<br/><br/>La noche me trae tu amor al atardecer<br/>Flor secreta que se abre sólo para mi<br/>La brisa de la mañana borra tus huellas<br/>Pero cada noche esa rosa se abre de nuevo <br/><br/>Tejí un tapiz de flores rojas<br/>Para resguardarnos los dos del hado<br/>El viento del norte marchitó las rosas<br/>Y puso gotas de escarcha en mi sangre<br/><br/>El destino nos hace jugar con cartas marcadas<br/>Aullar como perros a la cara oscura de la luna<br/>(Crees en un destino, amor mío?<br/>Lucharás por mi?)<br/><br/>Des de la otra cara del espejo, te miro y tiemblo<br/>-tanta felicidad por vivir, tanto amor por gozar-<br/>Figuras calidoscópicas de lo que somos<br/>Lo que podriamos ser grita desde el silencio<br/><br/>Y el Leon de Oz tiene un corazón cobarde<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_70.htm"><title><![CDATA[LILES]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_70.htm]]></link><description><![CDATA[LILES<br/><br/>Quin mal fan les liles quan camino pels parcs<br/>El goig de les parelles afegeix el seu toc de malenconia <br/>Al meu pas discret pel voral…<br/><br/>Miro les roses que s’enfilen joganeres ,<br/>Les margarides que escampen el seu mantell per la gespa<br/>Però nomes em fan mal les liles<br/>I el seu perfum que fa renàixer en mi llavors del passat<br/><br/><br/>LILAS<br/><br/>Como duelen las lilas cuando camino por los parques<br/>El gozo de las parejas añade un toque melancólico<br/> a mi paso discreto por  la vereda<br/><br/>Miro las rosas que se encaraman juguetonas<br/>Las margaritas que extienden su manto por el césped<br/>Pero sólo me duelen las lilas<br/>Y su perfume que hace renacer en mi semillas del pasado<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/lilas.jpg" alt="" border="0" width="320" height="321"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_69.htm"><title><![CDATA[CASA ENCANTADA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_69.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/CASA_ENCANTADA.jpg" alt="" border="0" width="500" height="375"/><br/><br/>ALI<br/><br/>UNO.-<br/><br/>El viento alborota mi pelo y levanta mi falda  mientras hago cola en la entrada de la feria. La sujeto con una mano y levanto la barbilla para enfrentarme al viento, que es mi amigo, que me hace volar con él. Estoy sola, porque para poder estar aquí, a estas horas, he tenido que colarme por la ventana de la buhardilla y salir de hurtadillas de mi casa. <br/><br/>A la mierda con  las consecuencias que puedan derivarse de mis actos. En todo caso nadie puede quitarme esta noche en la feria, la última en que acampan  en estos parajes. <br/>Por fin he llegado a la puerta y pago el precio al tipo de aspecto desaliñado que está ahí frenando mi paso. Me mira sin ningún interés particular, no parece sorprenderle que vaya sola, o mas bien, creo que no le importa en absoluto si voy sola o con un cortejo de hombres-lobo. Sonrío ante mis pensamientos  y me imagino por un momento tal como soy, pequeñita, bajita aún para mis diez años, rodeada por una escolta de peludos hombres-lobos con los colmillos ensangrentados. Me encantaría ver la cara que pone ese capuyo si llego a ir acompañada de esa guisa.<br/><br/>Una sobrecarga sensorial me acomete en cuando entro en el recinto vallado: olor a algodón de azucar, a manzanas, a humo de cigarrillos, a sudor, a grasa de las máquinas, el mejor olor del mundo, el olor de la diversión…. <br/><br/>No se por donde empezar, rebusco en mis bolsillos y acaricio el dinero que he sacado de mi escondite secreto, mucho, todo lo que he ido reuniendo de mis trapicheos. Empiezo comprando algodón de azúcar mmmmmmmmmmm…… me encanta, me gusta, es como el pelo de  las barbas de los Reyes Magos, pero en dulce. Pelo de ángel.  Pillo también una manzana y me miro en el espejo de la garita, de refilón, me atrapa mi imagen que está cambiando, como estoy cambiando yo. Busco mi identidad en el reflejo de mi pelo (alborotado, largo, rizoso, castaño) que enmarca  mi palidez, en mis  ojos de color verde turbio. Veo en mi algo de gata.<br/> <br/>De pronto pienso en el bosque, tal como se veía desde la ventanilla  del coche de mi tío, en la noche.  Recuerdo con claridad mis pensamientos –“me gustaría estar ahora bajo esos árboles negros, tumbada en la  hierba con un chico encima de mi, su espalda desnuda moviéndose arriba y abajo, sin nadie que nos viera”  y de nuevo una tremenda excitación me atraviesa de parte a parte.  Dando mordiscos a la manzana con caramelo y devorando al mismo tiempo el algodón de azucar, subo a la noria, después de pasar una humillante comprobación de que llego a la altura minima –grrrrr- como empiezo a girar locamente la cabina en ambos sentidos, consigo que la paren antes de tiempo y que el empleado me agarre para sacarme sin contemplaciones. Le saco la lengua cuando me hallo fuera de su alcance. Creo que cuando visite otra vez el puente de mando del Enterprise me haré con un aparato de traslación de materia. Puede serme muy útil. <br/><br/>Monto en el Látigo, en el Ratón Loco y  compro boletos de tómbola. Me toca una absurdo llavero y discuto con el de la caseta para que me lo cambie por un sombrero mexicano. No hay manera.  El chico que está detrás de la tómbola me recuerda a Rómulo, quizá me gustaría que me raptara y me pusiera de través en su caballo. Seguro que le gano jugando al ajedrez. <br/><br/>Me meto en el laberinto de cristal  y no me divierte nada porque recuerdo el camino de la visita que hice el año pasado. Disparo a los patos de goma y gano un brazalete de gominolas, me siento bien! (solo como una de las gominolas y me lo ajusto a la muñeca). <br/><br/>Llego a los coches de la Casa Encantada. Hummmmm…… que maravilla!! ésta es una nueva!!  adoro los pasillos del terror, los cuentos de brujas, las casas malditas, los abismos del miedo… el problema es que casi siempre se ve la trampa y el cartón. ¿Será que estoy creciendo.?. No, yo NO.   Me deslizo en uno de los coches y el encargado ajusta la barra metálica de seguridad. Se parece a Boris Karloff. El coche arranca con fuerza y atraviesa  las tiras de plástico que oculta la entrada.<br/><br/>Dentro está oscuro y el coche frena su carrera, se que habrá un cambio brusco, se que es la calma que precede a la tempestad, pero igualmente  me relajo. Miro a mi alrededor ya que vamos a ritmo de paseo y es la imitación de una cueva de verdad, justo cuando el rail se inclina un poco a la derecha noto dedos fantasmales acariciando mi mejilla, aparto con brusquedad un muñeco de Frankenstein y sonrio, pero el susto me lo he llevado, je je. Ahora que mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad, veo a los muñecos mecánicos antes de llegar a ellos y los esquivo, niñas vestidas con un camisón ensangrentado, Dráculas patéticos, zombies divertidos….. hay un sonido como de cadenas arrastrándose y  sopla un viento fantasmal, caliente, aullidos… todo bastante previsible.  Si yo fuera el dueño de uno de estos sitios les daría a leer un par de libritos. Pondría a una mujer de aspecto plácido, vestida con una bata de hospital, que sonriera amistosamente, una mujer de verdad, y cuando pasarámos por alli, la mujer se levantaría y pondría cara de loca (los locos si que dan miedo) y sacaría un cuchillo de dimensiones considerables y nada de plastico….<br/><br/>Ahora  la vagoneta está bajando bruscamente, se ha desviado inexplicablemente del rail principal (no sabía que habían varios caminos) y baja…. Muy deprisa….. tanto que el corazón se ha desbocado en mi pecho y siento un poco de náuseas –será el algodón- , me sujeto con fuerza a la barra, vamos demasiado deprisa, eso debe ser la traca final porque la Casa Encantada no puede ser muy grande y ya llevo un rato recorriéndola. Sigo bajando y las paredes de cartrón piedra se suceden a una velocidad tan excesiva que no da tiempo a que los muñeco-sorpresa me rocen y eso ya me alarma….. <br/><br/>De pronto el aire ha cambiado y no se oye la cinta de los aullidos y las cadenas y las paredes, las paredes parecen de roca auténtica. Siento por primera vez miedo, y ya se que es absurdo –joder que es solo una atracción de feria!- . Sigo agarrada a la barra de sujección de mi vagoneta, ahora vamos un poco mas despacio así que me arriesgo a hacer equilibrios, soltando una mano. Quiero comprobar si la pared es de roca o si estos tíos t ienen unos decoradores que son la leche. Aprovechando la curva rozo la pared con los nudillos y los retiro ensangrentados. La hóstia!, ensangrentados!. Es piedra!, en una barraca de feria?. No me lo explico. <br/><br/>Ahora las luces son rojas, de un rojo oscuro, tétrico y no hay figuras clásicas adosadas a los muros. De hecho no hay nada en las paredes, excepto esas antorchas rojizas. Un lago negro, hay agua negra a los lados, como un riachuelo.  Ya se que no es lógico, pero esto es lo que hay. De  pronto estoy en la dimensión desconocida. Sonrío un poco. Se que no es normal sonreir en estas condiciones pero estoy excitada. <br/><br/>Por fin, este descenso interminable parece que ha llegado a su término. Al menos ahora no bajo sino que la vagoneta se desliza en horizontal, recorriendo su propio camino. Algo ha llamado mi atención y es que  no hay nadie mas detrás de mi. Al principio de la atracción yo era consciente  de que me seguían, a conveniente distancia para no estropear el efecto de las “sorpresas” que nos esperaban,  otras vagonetas. Oía de otro coche cargado de gente. Ahora no. No hay el menor ruido que surja de los railes a mi espalda.  Ni un rumor de conversación, ni un grito, ni unas risas. Nada.  Estoy desconcertada.  Vienen a mi mente historias extrañas, las recomendaciones de mi abuela (no puedes ir sola a los sitios, no hables con desconocidos, no te fies de los hombres que te den caramelos) y yo soy una niña peculiar, se cuidar de mi misma. No creo en el hombre del saco, aunque creo en muchas otras cosas y vivo en mas de un mundo. Mis pezoncitos, que han empezado a hincharse este año, estan erectos, pero no tengo frio. <br/>Los Profundos, los mutantes de las fosas abisales. ¿Sería posible que existieran seres parecidos en las “profundidades” de la Tierra?.<br/><br/>Hay estalactitas  y estalagmitas, se lo que son porque lo he visto en los reportajes de la escuela. Creo que son reales. Creo que estoy en una cueva de verdad y pienso  que, por improbable que parezca,  me he salido del recorrido habitual de la Casa Encantada. Oigo el murmullo del agua y se que es agua de verdad, agua subterránea. La velocidad va aminorando y de pronto la vagoneta se detiene. Quedo a la expectativa de que ocurra algo, de que se abra una puerta de cartrón-piedra y me haga salir un tipo malhumorado a empujones a la realidad del campo donde está anclada la feria, pero en el fondo se que no ocurrirá nada de eso. <br/><br/>No me sorprendo demasiado cuando una figura negra, envuelta en una oscuridad aun mayor, sale de entre las sombras  y se aproxima de mi….<br/><br/>DOS <br/><br/>VASSAGO<br/><br/>Me fijé en ella en cuanto la vi en la cola de la entrada. Un depredador siempre está ojo avizor con la llegada de una posible presa.  Y ahí estaba ella, pequeñita, tan segura de si misma, descarada, llevando escritas en el rostro las  palabras: Me he escapado de mi casa. <br/><br/>Seguí el movimiento de su barbilla alzada al viento.  Comprendí que era rebelde y que me daría mucho placer dominarla. La mano sujetando la falda que revoleteaba me habló de su timidez innata. Eso también me gustó. Salté de mi promontorio en lo alto de la caseta de la Casa Encantada, que oculta mis auténticos aposentos, bien envuelto en mi capa negra y la espié mientras  se observaba en el espejo de la caseta de las manzanas. Noté su placer al mirarse, esa vena exhibicionista en mi pequeña…me daba tanto placer…sería una notable adquisición para mi colección. <br/><br/>Parapetado por las sombras, mis ojos acostumbrados a la oscuridad la atraían hacia mi. Proyecté mi mente como un cazador, invadiendo la suya, haciendo que todas las diversiones le parecieran minsas, insustanciales. La hice desear emociones fuertes.  Meterse en problemas en la noria. La llevé hasta mi. <br/><br/>Esta pequeña es un reto. Me dará mucho trabajo domesticarla, pero hallaré mucho placer en ello y lo que es mejor, se que ella adorará someterse a mi. Está en su naturaleza.<br/><br/>ALI<br/><br/>TRES<br/><br/>Al ritmo de sus ultimos pensamientos habia llegado a mitad de la sala y ahora sonreia -el humor siempre la atacaba en los momentos mas inesperados y por las razones mas extrañas-. Aun sonreía cuando la mano masculina la paró y un brazo retuvo el suyo. El chico la miraba intensamente, la miraba como si fuera la cosa mas delicada y hermosa que hubiera visto en su vida. Mirada de cazador.  Eso la desarmó. Le sonrió. El se estremecíó levemente como si esa sonrisa le hubiera calado hondo. Ella contestó con una amable evasiva a su proposicion y siguió su camino. <br/><br/>Se sentia poderosa, mágica, revestida de luz y la magia surtió efecto de nuevo.  A su paso los hombres se giraban y la miraban con otra luz. La miraban en la oscuridad destellante, distinguiendola, viendola realmente -porque no es lo mismo ver que mirar-  entre los cuerpos anónimos, entre el estruendo, como si poseyera un tempo propio que llevara consigo como una burbuja, como un paraguas. <br/><br/>Por fin alcanzó la puerta roja -el color prohibido- y desaparecio en la oscuridad, allá donde su Dueño de toda la vida  la esperaba, aquel con el que  fantaseaba de niña y al que había dado mil formas en su imaginación hasta alcanzar la dimensión real. <br/><br/>FIN<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_68.htm"><title><![CDATA[EN LA SOMBRA DEL LOBO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_68.htm]]></link><description><![CDATA[EN LA SOMBRA DEL LOBO<br/><br/><br/>1.- LA PECADORA<br/><br/><br/><br/>Me miran de través cuando paso por su lado. Yo camino con la vista al frente, la mirada pérdida, como si no me diera cuenta de nada, pero no dejo de observar sus miradas maliciosas, sus cuchicheos al pasar, en ocasiones escucho su risa ofensiva. <br/><br/>Me dejo llevar por mi mundo interior y sus imágenes me calman. El claro de la colina sembrado de margaritas, mis manos aferrando puñados de  tierra humeda, el olor del maiz madurando al sol,  su cuerpo cabalgando encima del mío. Quisiera poder ver a mis hijos. <br/><br/>Esta noche entraré en el bosque, quiero ir a buscarles. Me humillaré ante mi marido, suplicaré su perdón. Necesito ver a mis niños, no puedo estar por mas tiempo  alejada de ellos. Mi corazón está secándose al sol. <br/><br/>Los lobos no pueden ser peores que las personas.<br/><br/>Encerrada en mi casa miro con impaciencia como el sol se pone en el horizonte. Deseo que sea noche cerrada. Miro pesarosa la luna  color naranja que se eleva. Demasiada luz para los ojos que me tienen en su punto de mira. Soy culpable, no lo niego. Soy una desagradecida que no tiene la mejor queja de su marido. Una perdida. Una puta.  Pero era tan dulce su cuerpo sobre el mío….  Ni siquiera me duele ya su traición.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/hojasramas.gif" alt="" border="0" width="249" height="298"/><br/><br/><br/>2.- EL BOSQUE<br/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/EVA06220Lluvia20sobre20flores.jpg" alt="" border="0" width="475" height="367"/><br/><br/><br/>Me deslizo en el bosque, con las primeras sombras, oculto mi rostro con la caperuza roja. Si la muerte está aquí, afrontaré el peligro, lo prefiero a seguir viviendo asi.<br/> <br/>Percibo en el aire el aroma del bosque, espliego, romero, tomillo, menta. Todo está en calma  pero flota un olor extraño, previo a una tormenta. Mis pies desnudos corren por senderos ocultos, intento buscar el camino mas recto hacia el poblado.  En la espesura todo está en silencio. Recuerdo las historias sobre las fieras que nos acechan en lo mas profundo de la foresta y mi corazón late con  fuerza.<br/><br/>No estoy segura de estar siguiendo  el camino correcto, esto ni siquiera se parece a un camino. Nunca me he adentrado tanto en el bosque. Nadie de este pueblo lo ha hecho, es el Bosque Maldito.  Pero no hay otro sendero que yo pueda seguir y me lleve hasta ellos.  Mi corazón esta enfermo de añoranza. <br/><br/>Corro en alas del viento sin sentir el dolor de mis pies desgarrados. Las ramas mas bajas me azotan. Escucho el susurro de otros pasos a mi alrededor, carreras, sonidos que no identifico y me acomete el pánico. Corro sin control ahora, como un animal perseguido.  Cada vez mas y mas rápido, hasta que mi camisa queda enganchada en unas zarzas e intento liberarme. Las espinas se clavan  en mi pecho, tatuado ahora con lágrimas de sangre. Grito  y, en contestación, un aullido resuena en el corazón de las tinieblas. Luego otro mas y otro, responden al primero. Siento que voy a morir esta noche.&#9;<br/><br/><br/>3.- LA SOMBRA DEL LOBO<br/>Corría con el viento en pos del olor de la presa, sus hermanos corrían con él, embriagados con el olor a miedo que ella desprendía, siguiendo sin problemas el rastro claro que iba dejando.  Sacudió su cabello con un movimiento salvaje y respondió con un aullido al grito de la presa atrapada. Sus hermanos corearon su aullido y su fuerza vital se elevó en la noche. <br/>En unos segundos estaba junto a ella, pequeña, aturdida, atrapada en unas zarzas a los pies de un roble,  y lamía con deleite las gotas de sangre que adornaban su suave piel.  La marcó con su olor, con su saliva. <br/><br/>Con un movimiento brusco de su mano apartó a uno de sus hermanos que, mas atrevido que el resto, le disputaba la presa. Era suya.  Sus miradas se cruzaron y ganó el reto. Su hermano se apartó con un gruñido insatisfecho. <br/><br/>Desnudándola, pero dejando en su cabeza el trapo rojo que llevaba, la puso a cuatro patas y orinó encima de ella.  Luego le ciñó el cuello con una tosca cuerda, ató sus manos y la llevó a rastras a su guarida.<br/><br/> <br/>4.- LA PRESA<br/><br/>Despierto en una cabaña y me siento aturdida. No se si me he desmayado  o he tenido una alucinación. Recuerdo el pánico y el bosque, la carrera y los lobos, pero no se como he llegado aquí.  Estoy desnuda.  Miro mis manos atadas con una cuerda de cáñamo, una cuerda que pende de mi cuello. La cuerda esta colgada, sujeta fuera de mi alcance, así que estoy prisionera, ¿de quién?... eso me gustaría saber. Mi pecho está cruzado por algunos arañazos bastante hondos, pero las heridas no parecen infectadas, es como si alguién se hubiera cuidado de limpiarlas, por absurdo que parezca.<br/><br/>Un vago recuerdo inquietante cruza mi mente (gotas de sangre, gotas de sangre  y una lengua rugosa) y lo aparto con premura.  Estoy acurrucada en un jergón de paja y juncos, que huele a fresco y a mi lado tengo un cuenco con agua, pero no tengo otro modo de llegar a él que poniéndome a cuatro patas y lamer el agua. Tengo tanta sed que ni siquiera me planteo no hacerlo, bebo de ese modo de él, como una perrita. Nunca he ansiado tanto algo como esa agua. <br/><br/>Me incorporo de pronto porque me he sentido observada, ese sexto sentido que tenemos todos y que nos hace saber cuando nos miran. Espio a mi alrededor y no veo a nadie, tan solo la cabaña, sencilla, austera, pero curiosamente limpia.  Pero yo he sentido unos ojos, paseándose por mi anatomía, fijos en mi. <br/><br/>Me acurruco de nuevo sobre el jergón, intentando buscar la postura mas cómoda. Quiero dormir, necesito el sueño reparador  que me libre de mi congoja. <br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/tmp.gif" alt="" border="0" width="198" height="274"/><br/><br/><br/>4.- EL LOBO<br/><br/>La miraba con deleite desde el otro lado del panel. Sus ojos espiaban su indefensión y ese aire de gacela atrapada, se recreaban en él.  Observó con agrado que ella hacía uso del cuenco que le había dejado y bebía como la perrita que era, a cuatro patas.<br/><br/>Pronto entraría   y le haría entender su nueva situación. Era suya. <br/><br/><br/>5.- EL LOBO Y SU PRESA<br/><br/>Siento una mano áspera que aparta el pelo que cubre mi cara y despierto sobresaltada, me incorporo de un tirón. No recuerdo que estoy atada por el cuello y la cuerda se clava lastimándome. A mi lado hay un hombre corpulento, vestido de forma sencilla con unos pantalones de gamuza y una tunica abierta. Sus ojos negros me taladran. <br/><br/>-&#9;Veo que estás despierta… .me alegro, perrita, me dice…<br/><br/>-Ahora escúchame en silencio y no digas nada hasta que acabe de hablar. Si tienes que hacer algún comentario puedes hacerlo luego. Entendido?<br/><br/>Asiento con la cabeza e intento cubrirme los senos con las manos. Soy consciente de mi desnudez. El tira de la cuerda pendiente del gancho en el techo y eleva mis brazos, de modo que mis pechos quedan totalmente al descubierto y no tengo modo alguno de cubrirme. Siento un calor inusitado y una excitación extraña que no puedo controlar.  Me aturde mi reacción. <br/><br/>-&#9;Nada de eso, perrita, ni se te ocurra….   Y al decir esto sonríe de un modo malévolo. <br/><br/>-Vamos a ver –continua hablando, mientras separa mis muslos  y ata mis piernas con otra cuerda, de modo que no pueda cerrarlas- . Entraste en mi Bosque, aquí las reglas de tu mundo no sirven, solo las mías. <br/>Y las mías son las de un Lobo. Mando en mi manada, pero existen mis hermanos que me ayudan y me dan su apoyo y compañía. Conquisto su lealtad con mi buen hacer como líder de la manada. Me ocupo de la caza, de su alimentación, de su cobijo. Son libres de aceptar las normas o irse. Como tu.  Si después de oirme decides que tu sitio no es éste, yo mismo te desataré y te llevaré fuera del Corazón del Bosque, para que puedas reunirte con los tuyos. Si por el contrario decides quedarte has de saber que eres mía. Como lo es esta mesa –dijo señalándola- como lo es mi cuchillo, mis botas. Por supuesto eres mía en un grado diferente a esas cosas, pero puedo disponer de ti como de ellas, en el momento y el lugar que me plazca y del modo que desee. Tu cuerpo es mío. Tu placer es mío y te lo daré, o no, si eso me complace a mi. Tu lealtad es mía. Tu me perteneces.  Yo cuidaré de ti y no te exigiré mas de lo que tu puedas darme. No te pediré que seas lo que no eres. Castigaré tus fallos, pero nunca seré ruín ni te apartaré por ellos. Yo cuido de lo que es mío. Conmigo estás segura.  Si un día decides darme tu corazón no lo morderé y lo desecharé después a un lado, pero tu corazón solo puedes dármelo tu. <br/><br/>-&#9;Ahora te dejo para que reflexiones. Si tienes hambre aquí te dejo comida y agua.  Después volveré para conocer tu decisión. <br/><br/>Se incorporó de la silla en la que estaba sentado y pellizcó mi pezón desnudo, bajó la cuerda tirante, dejándome como estaba antes  y desapareció de mi vista.<br/><br/><br/> ULTIMO.-<br/><br/>He estado pensando durante mucho, mucho rato. Las sombras de la noche se ciernen en mi cabaña, veo el cielo color violeta en el oeste, nubes púrpura arropando los rayos moribundos del sol.  He comido y he bebido, he efectuado mis necesidades en un pequeño rincón habilitado para ello, ya que la longitud de la cuerda me permite llegar.  Ya no me molesta mi desnudez. Me siento vulnerable y frágil, pero  me gusta.  Toda mi vida ha pasado ante mi en estas horas de forzada soledad y he recordado todos sus detalles. <br/><br/>Mi niñez rebelde, intentando seguir las normas que me dictaban y olvidándolas siempre que mi yo salvaje se anteponía a lo que me decían que era justo. Mi juventud perdida junto al hombre que escogieron para mi, porque era bueno, porque era trabajador, porque jamás me daría un disgusto. Los hijos que tuve que me atraparon con los dedos del amor y se apoderaron de mi corazón y mi libertad.<br/><br/>Mi amante que me abordó y mi cortejó y no paró hasta conseguir que fuera suya  y luego me  apartó como si le contaminara, en cuanto los remordimientos hicieron mella en su corazón cobarde.<br/>Las murmuraciones, las palabras crueles, el vacío social, la puñalada de la gente en quien confiabas, el desprecio, el sentimiento de vacío, la soledad. <br/><br/>Sonrío. Es mucho mas sencillo vivir en un mundo de Lobos. Cuando perciba la sombra del Lobo entrar en mis aposentos, me entregaré a él. <br/><br/><br/> <br/><br/> <img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/FullMoon.jpg" alt="" border="0" width="401" height="332"/><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_67.htm"><title><![CDATA[JARDIN]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_67.htm]]></link><description><![CDATA[Mis recuerdos del jardín son casi siempre del verano, la primavera y el otoño y es lógico porque durante el invierno no me dejaban salir apenas. Las puertas se mantenían herméticamente cerradas y solo podía echar una nostálgica ojeada por los cristales empañados.<br/><br/>Viviamos en pleno Ensanche, una de las grandes vías cuadriculadas, ribeteadas de grandes plátanos  de serena belleza, cuyas hojas en otoño cubrian como un manto las amplias aceras. Un mar de hojas, hojas que al caer tenían todos los colores desde el verde, aun fresco, aun vivo, ribeteado apenas de dorado, hasta el marrón oscuro, seco, quebradizo<br/><br/>Me gustaba caminar entre las hojas, arrastrándolas con mis pies de niña, como si yo fuera el viento, jugando a volar impulsada por él. Los mayores se quejaban de las hojas acumuladas, hojas que barrían casi a diario unos tipos armados de escobas hechas de ramas secas, yo no podía comprender que no les gustaban. Pero yo vivía en otro mundo, o mejor dicho vivía en dos mundos, saltando a la comba de uno a otro agilmente, sin darme cuenta.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/hojasramas.gif" alt="" border="0" width="249" height="298"/><br/>Teníamos un bar, mi familia tenía un bar restaurante pequeñito, modesto,. Ese tipo de sitios donde con un pincel se escribia el menu a diario  en los espejos.  Un menú económico para el bolsillo de los trabajadores, de los oficinistas, de las peluqueras. Se entraba por  una puerta cristalera donde mi padre había dibujado cosas: un bocadillo de jamón, una jarra de cerveza con patas y ojos, derramando espuma blanca, un gatito blanco y negro saboreando una tapa de calamares. Ese gatito existía, se llamaba Gitano y era mi gato, lo rescaté de una cloaca, un día de lluvia y mi padre le inmortalizó allí.<br/><br/>Nada mas entrar, veias una barra larguisima, imitando la madera, flanqueada por , taburetes altos de skay rojo, de esos que giraban y giraban. Yo solía girar locamente en ellos hasta que un adulto me quitaba enfadado. Y en esa gran estancia, habían mesas y sillas de formica color madera, el techo altísimo, antiguo y al final del comedor una vieja escalera de madera quellevaba a un altillo que subía y subia. Allí había un comedor supletorio, para mi muchisimo mas interesante que el de abajo, menos concurrido. Allí las mesas eran de marmol, cuadradas y grandes, y otras mas pequenitas y redondas, con pies metálicos labrados. Me gustaban esas mesas que estaban siempre tan frescas, me gustaba el tacto del marmol y sus dibujos. Una vez vi allí a una pareja, en una verbena de San Juan, haciendo el amor. La escena me quedó grabada.<br/><br/>En el altillo soliamos comer y cenar  nosotros, los niños. Nuestros padres nos enviaban alli porque ellos tenían trabajo y no podían comer con nosotros y porque en el altillo había menos clientes y no dabamos tanto la lata. Desde alli se podía ver la televisión, que estaba colocada en lo alto y si la mirabas desde el comedor de abajo te torcías el cuello irremediablemente. Por la noche, en ese altillo no había nadie apenas, solo algun cliente despistado, y yo -televidente adicta- solía apoyarme en la balaustrada de madera, con la silla haciendo equilibrios desafiando la ley de la gravedad. La mayoría de veces, las luces están apagadas, para ahorrar. Me gustaba esa penumbra cálida, cómplice. Me sentía segura. A veces se olvidaban de que estaba allí y yo rezaba para que siguieran olvidándome. De ese modo pude ver muchas películas y series que no hubiera visto.<br/><br/>Después del comedor había un corredor, un retrete y un lavabo para los clientes, los motores de los aparatos de refrigeración, una vieja carbonera sin carbon y una ducha extraña, primitiva. A continuación estaba la cocina, amplia, antigua, acogedora, con su inmensa nevera de madera, con sus cestas para el pan, con las mesitas auxiliares, con la cocina económica antigua, de hierro, inmensa, donde mi madre y mi abuela, cocinaban todo el rato, a un ritmo acelerado. Allí mismo habia dos habitaciones mas, que servían de almacén y luego un largo pasillo tenebroso que conducía a una habitación de plancha y a una puerta cristalera y detrás, oh detrás! detrás estaba la luz. Detrás estaba mi jardín.<br/><br/>Abrías las puertas de cristal y entrabas en otro mundo, en medio de la gran ciudad, un remanso de paz y calma un jardín que mi padre había creado en el abandonado sitio que había sido antes de llegar nosotros. El espacio era grande, no se exactamente cuanto, pero  había un pequeño espacio emporlanado y luego un espacio de tierra de unos 100 metros mas o menos, flanqueado por jardineras donde se habían plantado rosales, azucenas, violetas, jazmines, dalias, hortensias. Habia una estructura de hierro que encuadraba ese jardín interior y mi padre había tenido la feliz idea de hacer que las rosas se encaramaran por los palos que sujetaban  el techo. Luego plantó enredaderas que formaron un techo verde y quitó el techo de cañas original. La luz tamizada era verde y las rosas flanqueaban los cuatro costados de ese verdor, dándonos intimidad y creando una atmósfera de sueño, de jardín perdido.<br/><br/>Había un arco de madera al final, en el sentido opuesto a la puerta de cristal por donde se tenía acceso. Ese arco lo pintamos de verde oscuro, brillante, y justo a su lado habia un pequeño muro escalado, a cada lado,  <br/><br/>Nunca lo vi como un muro sino como una escalera y desde muy pequeña me escondía ahí arriba, subía las "escaleras" y me sentaba al final cuando terminaba en repisa. Por encima de mi jardin, por encima del techo verde coronado de rosas, con los pies colgando en el vacío, con la mirada perdida en el muro de atrás que delimitaba nuestra casa con el jardin vecino, el jardin de las monjas . Oculta.<br/><br/>Los arboles majestuosos y antiguos proyectaban su sombra sobre mi, alguna rama casi me acariciaba, y yo veía el cesped, los bancos, las flores, el espacio, al otro lado el azul del cielo y los balcones de las casas vecinas, los patios y jardincitos colindantes. Ninguno tan grande, ninguno tan sereno, como el mio.<br/><br/>De niña, siempre buscaba la soledad, esa soledad casi imposible de conseguir, que a mi me parecía un lujo. En una familia de tres hermanos, padre, madre, tio, abuela y tia abuela, era practicamente imposible lograr un rato de soledad, y yo la necesitaba. Quería poder estar sola con mis pensamientos, necesitaba libertad para mis ensoñaciones, para mis fantasías, no parecía que eso les pasara a mis hermanos y solían pegarse a mi como una lapa, por esa razón yo tenía escondites, lugares a donde me iba y donde me buscaban inutilmente. El último escalón del muro del jardín era mi  escondite favorito. Solía coger un libro y perderme allí arriba, con esa ingenuidad que solo tienen los niños, yo creía ser invisible, aunque si alguien miraba con atención se veían mis piernas colgando en el vacío. Se que mi padre sabía que estaba ahi, pero el no importaba porque me respetaba, porque me comprendía.<br/><br/>Las rosas eran rosas de te, de ese color entre amarillo y anaranjado, rosado, de una belleza delicada, poco corriente. Yo las miraba y las olía y el viento me hablaba, me susurraba a través de las hojas en movimiento, de las ramas que se acercaban a mi desde el jardin del as monjas.  Allí descubrí que el viento podía hablar, que los árboles susurraban cosas, que hay canciones que no suenan en ninguna parte y un mundo por descubrir.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/GRosas20konfetti02.jpg" alt="" border="0" width="360" height="420"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_66.htm"><title><![CDATA[HOLA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/diable00.jpg" alt="" border="0" width="348" height="514"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_65.htm"><title><![CDATA[ASCENSORES]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/Ascensor.jpg" alt="" align="left"border="0" width="360" height="339"/>Hay gente a mi alrededor, el rellano es ancho y hay varios ascensores. Siguiendo mi instinto busco uno desocupado y la puerta se cierra con un zumbido mecánico detras de mi.<br/><br/>Dejo volar mi mente pero algo va mal, me parece que el ascensor tarda muchisimo.  El viaje se hace eterno, empiezo a preocuparme.<br/>Pienso en pulsar el botón de alarma y justo cuando voy a hacerlo el ascensor se detiene <br/><br/>Se abren las puertas y estoy en la planta de  un edificio que me resulta familiar. Amplios ventanales por los que entra la luz, aquí y allá el toque del verde  de las plantas estrategicamente colocadas como decoración,  muebles de diseño, mesas, gente trabajando, bullicio.  <br/><br/>Yo conozco este lugar, he estado antes aquí, pero de eso hace mucho tiempo. No entiendo como, pero ese  ascensor me ha trasladado a mi pasado, al momento en que voy a realizar la entrevista final, después de una serie de pruebas eliminatorias, para conseguir mi puesto de trabajo en  ese Banco, allá por mi ya lejana adolescencia. <br/><br/>Sin embargo yo no he cambiado, sigo siendo la persona que soy ahora. No he realizado al mismo tiempo ese viaje a la inversa hacia la muchacha que fui.  Mi cuerpo, mi cara, mi mente, mis ropas, mi esencia, son las de mi yo de ahora.<br/><br/>Entro en el elegante y frio despacho y allí está él ,detrás de la enorme mesa, de espaldas a la luz que entra a chorros por la ventana. Tiene un gran sobre de papel manila marrón en las manos y con un gesto  cortés, me invita a tomar asiento. Saca del sobre mi curriculum vitae y una foto cuadrada, grande ( no de tipo carnet, como las que suelo poner habitualmente en mi curriculum). En la foto se ve a la chica que fui, aunque no recuerdo que nunca me hicieran una fotografía como aquella.  Es como si alguien  me hubiera hecho una foto al azar, en cualquier momento de ese periodo de mi vida y la hubiera pegado ahi. <br/><br/>Miro la foto y  me veo a mi misma, tal como fui, una chica jovencita, enfundada en vaqueros blancos y con una camiseta de tirantes color verde claro. El pelo suave cayendo sobre mis ojos, escondiéndome un poco tras  una sonrisa timida.<br/><br/>Se que ahora soy otra (ni mejor ni peor, otra). Por supuesto alguien mucho mayor.  Pienso si eso me va a perjudicar o va a cambiar el curso de lo que sucedió (o de lo que está sucediendo). Mas bien  es como la seguridad de que si, efectivamente,  las va a cambiar. Yo  se que conseguí el trabajo (o que  lo conseguiré) pero la mujer de ahora  ya no es esa chica fresca, diferente, de manitas cuadradas  de uñas mordidas, que le cayó en gracia a ese señor (señor?) .<br/><br/>Yo ya no soy ella.  <br/><br/>El mira la foto y me mira a mi, pero no dice nada. Me da el empleo y las instrucciones y las copias de los contratos y yo no me atrevo a preguntar, pero intuyo que no será el mismo trabajo, que no me contrata para lo mismo. El caso es que agarro el sobre que me ofrece y salgo del despacho. <br/><br/>Al salir encuentro a una compañera, que está exactamente igual a como estaba (y ttengo tiempo de pensar que es lógico si es que he viajado en el tiempo) Ella me mira, me sonrie y me habla y aparentemente no ve la incongruencia, no ve que no concuerdo con su tiempo. <br/><br/>El sueño consciente termina aquí.<br/><br/>Pero otras veces he viajado en ascensores peculiares que no viajan de arriba abajo o de abajo arriba si no en forma horizontal, expandiéndose en la ciudad en forma circular. Rompiendo mis esquemas. Llevándome tan lejos que nunca se dónde puedo aterrizar al abrir la puerta metálica....<br/><br/>Estoy abierta a todo tipo de interpretaciones amigos :))<br/><br/>Un cariñoso saludo<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_63.htm"><title><![CDATA[SIN TITULO (no se me ocurre)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_63.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/estrella.jpg" alt="" border="0" width="190" height="206"/><br/>A veces siento un dolor indefinido por las cosas que nunca fueron. Sabes que pudieron ocurrir (si ese dia hubieras ido a ese lugar en vez de a ese  otro, si hubieras cruzado la calle en vez de haberte quedado parada en el momento en que el semáforo estaba a punto de cambiar,  si hubieras hecho caso a la sugerencia de tu amiga y en vez de ir a una determinada discoteca hubieras entrado en otra).<br/><br/>No se si el destino está o no está marcado, pero se que cuando empiezas una andadura el camino es solo uno y luego se bifurca en otros muchos y que cada decisión que tomas cierra un camino y abre otros.<br/><br/>Y luego quizá los caminos se crucen de nuevo y allí, en el camino que hace tanto tiempo dejaste, encuentras a una persona que quizá hubieras podido encontrar en un principio,  que deberías haber encontrado, si hubieras escogido el camino oportuno.  Y eso te duele y no solo por ti. <br/><br/>Opciones. Elecciones. Decisiones. ¿Por qué aceptar una debe implicar dejar de lado muchas otras?. Deberíamos  tener la capacidad de rebobinar, de poder probar antes de decidir si tomamos una decisión o no , si emprendemos un camino o nos sentamos a la sombra de un árbol, si  nos tumbamos en la hierba viendo las nubes pasar.  <br/><br/>Me dan pena  las cosas que no nos atrevemos a hacer. Ese miedo a  afrontar una decisión,  a romper con algo que ha perdido su esencia original, que ya no nos motiva pero que sigue ahi, por pura inercia. Miedo a vivir. Tenemos un miedo atroz a equivocarnos, a perder lo que tenemos o a cambiarlo por algo que no sabemos si será mejor a la larga.   <br/><br/>Siendo como soy,  a veces me dejo llevar y  me tiro sin red. Está en mis genes.  Y cierto es que a veces he llorado amargamente, pero aún así no me arrepiento, porque son mas las ocasiones en que  lo que he vivido ha compensado con creces mi, llamemósle "valentía", aunque prefiero la palabra atrevimiento. <br/><br/>Hay personas que nunca hacen eso, que nunca se atreven, aunque querrían. Y yo siento pena   y un dolor de localización indefinida, por todas esas cosas no vividas,  que están ahi, flotando en el aire de las posibilidades y me gritan desde su no existencia. <br/><br/>Por todos los paseos al atardecer, por las caricias lentas y  la pasión salvaje.  Por  el  reflejo de  las llamas sobre nuestros cuerpos. Por el   fuego de la chimenea que sigue aún   al otro lado del espejo de mi  realidad. . Por las conversaciones y los debates  que ponen en marcha  mil resortes y despiertan nuestros  sueños, nuestras ganas de vivir.  Por las películas que nunca compartimos, respirando el mismo aire, nueces y palomitas en un bol.  <br/><br/>Por todo esa increible belleza, intensidad,  magia, calidez, compenetración.<br/><br/>Por esos sentimientos encarcelados, prisioneros que quizá nunca vean la luz. <br/><br/>O quizá si, porque nunca se sabe y el futuro no está escrito.<br/><br/>Y  el león del  Mago de Oz adquirió al final un corazón valiente. <br/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/leon.jpg" alt="" border="0" width="197" height="283"/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_62.htm"><title><![CDATA[MAR]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_62.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/cuadromarrocas.jpg" alt="" border="0" width="509" height="372"/> <br/>                                                AYER<br/>- Tienes que mantener los pies muy juntos y las rodillas flexionadas, mantén el cuerpo un poco hacia delante y las manos unidas y hacia  abajo -mi padre me mira con la luz del día reflejada en sus ojos, dándome las últimas instrucciones,  y me pregunta: - Estás lista?<br/><br/>- Lista -digo yo, alegremente- ocultando mi preocupación por esas sombras azuladas que se mueven bajo el agua y yo se que son rocas sumergidas. Me pongo en posición y concentro toda mi atención en el agua teñida de oro, lisa como una gema.<br/><br/>Noto la presencia  de  mi padre detrás de mi. Y no quiero fallarle. Daré ese salto. <br/><br/>- Ya!!!  Salta!!! - grita-<br/><br/>Y al escuchar su señal mi cuerpo toma  impulso, mis pies se elevan al unísono del suelo y mis brazos -la cabeza baja entre ellos- se tienden hacia el azul que se extiende a mis pies. En el último momento vacilo un poco, el miedo desvía ligeramente mi salto, solo  lo justo para frenar levemente mi impulso inicial y eso hace que caiga demasiado  cerca. <br/><br/>Todo ocurre muy deprisa, tanto que casi no tengo tiempo de tener miedo, de  ser consciente de cada paso (sólo mucho después, sólo luego en la soledad de mi cuarto). El aire silbando, mi cuerpo cayendo. Mi  desesperado intento de esquivar la roca que se acerca y el choque de mi pierna con una de sus afiladas esquinas.El dolor, el dolor,,,<br/><br/>Luego el  choque  contra el agua y la frialdad que me envuelve  (mis manos aun en posición, mis pies pataleando disciplinados huyendo de las rocas, de los monstruos agazapados bajo  ellas). <br/><br/>Y la sangre tiñe el agua, como flores rojas. El agua explota a mi lado y mi padre me abraza, me rescata del hielo azul, me mira a los ojos y  yo me agarro a su mirada.  Estoy temblando y no me atrevo a mirar mas allá de sus ojos. <br/><br/>Su voz calmada me dice -tranquila, no pasa nada, no vas a llorar, verdad?<br/><br/>Salgo del agua entre sus brazos, como una muñeca rota  y percibo  las miradas de la gente, pero yo solo se que no voy a llorar. <br/><br/>Cuando llegamos a la Casa de Socorro, me atrevo a  echar una ojeada a  mi pierna. Veo la esquirla de roca incrustada en mi carne, un poco mas abajo de la rodilla, hacia la derecha. Está allí enganchada, en mi piel y la sangre no para de manar. <br/><br/>Es grande -grita mi parte racional-  mas grande que una chapa de cocacola. Mi padre me deposita en una silla y corre hacia dentro, mientras yo espero. <br/><br/>No siento pánico porque me he ido a mi jardin secreto, estoy en mi torre y alli nada puede dañarme.<br/><br/>El médico que me atiende habla con mi padre en voz baja, no quieren que yo escuche lo que dicen, sin embargo les oigo. Siempre me sorprende que la gente mayor piense que los niños somos tontos, sordos o ciegos.<br/><br/>Parece enfadado, pero cuando se acerca a mi su voz es suave y sus ojos tiernos. Con una delicadeza increible me habla y me dice que tiene que sacarme el trozo de roca incrustada. Me pregunta si le entiendo. Yo solo  tengo cinco años pero claro que le entiendo, quiere decir que me dolerá y que no puede evitarme ese dolor. Le digo que si <br/><br/>Mi padre se acerca y coje mi mano. Intercepto una mirada furiosa del médico hacia él. Yo miro a mi padre. El médico tira de la roca con suavidad y firmeza y el dolor me taladra de arriba abajo como un puñal. Pero no grito ni lloro porque estoy en mi mundo secreto.<br/><br/>Ahora las manos hábiles del médico taponan la sangre que sale a borbotones, desinfectan, observan, vendan. Bajo la vista y veo un agujero enorme de contornos ovalados, donde no hay carne. Pienso que tal vez quedará siempre asi.  Me pregunto si la carne "crece". <br/><br/>No lloro y eso sorprende a todo el mundo. Me dicen que soy muy valiente (soy muy valiente?, no lo se...el llorar atenuaría mi dolor?) .<br/><br/>Salimos al cabo de mucho rato, mi pierna envuelta en vendajes. El médico dice que debo curarme la herida cada día en un hospital.<br/><br/>Mi padre está orgulloso de mi comportamiento y me sonrie. Vamos a casa.<br/><br/>En casa cuando las sombras invaden mi cuarto revivo como a cámara lenta mi salto.  Se que un día volveré a saltar desde alli. <br/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/cenefa.jpg" alt="" border="0" width="200" height="300"/><br/><br/>                                            HOY<br/>Esa cicatriz nunca desapareció, pero mi carne creció, si. Ahora es una mancha de carne un poco mas pálida, de superficie lisa, muy fina. <br/><br/>Estremece un poco pensar su tamaño  en una  pierna de cinco años. <br/><br/>Las cicatrices del alma son asi?]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/jehanna/c_60.htm"><title><![CDATA[LLUVIA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/jehanna/c_60.htm]]></link><description><![CDATA[La lluvia cae dulcemente sobre mi ciudad borrando sus limites. En mi horizonte han desaparecido las murallas verde azuladas que aprisionan habitualmente el  circulo de tejados, de antenas, de gruas gigantes, que abarca mi visión<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/lluvia20sobre20el20cristal.jpg" alt="" border="0" width="252" height="168"/> Cielo y tierra se confunden en un gris infinito, nubes envueltas  en bruma descargan gotas invisibles. Mirando por mi ventana soy consciente de que llueve por la humedad reluciente que está en todas partes.<br/><br/>Canturreo en mi interior:  <br/><br/><<i>b><br/>"Dios de la lluvia apiadate, de las bestias y de mi. Vino tu llanto a redimir un mundo polvoriento y gris, hecho a medida del triste de ti.<br/>... dejé a mi niña, dulce abril, entre aire de fresas y carmín, se desdibuja en mi memoria, la umbría vereda que tantas veces recorri<br/>                                                       ......<br/>Rie mi niña! flotando en el suelo!. Dios de la lluvia, devuelveme al ayer<br/>                                                         ....<br/>Entre los campos verdes de abril, lejos del mundo, muy cerca de ti. Dios de la lluvia abrazame y bajo tus nubes volveré a considerar, las múltiples formas de besar, el aire bañado en tu perfume singular..."<br/></b><br/> </i>                                                              ...<br/><br/>Y me dejo envolver en esta dulce melancolía y pienso si la tristeza es consustancial al ser humano. <br/><br/>No lo se, pero a veces siento un dolor que no se expresar con palabras y me alegra que el cielo llore cuando estoy asi.<br/><br/>Podríamos disfrutar del calor del sol si no estuviéramos a veces "envueltos en brumas"?<br/><br/>Mi esencia camina esta tarde como un fantasma plateado, entre helechos y agua de lluvia.<br/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/jehanna/files/EVA06220Lluvia20sobre20flores.jpg" alt="" border="0" width="475" height="367"/>]]></description></item></rdf:RDF>
