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Da igual... lo que se me ocurra
Letras, imagenes y desahogos
Acerca de
Como no me preocupe por nacer...

por que me he de preocupar por morir...

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Y cuando desperté...

Otro año más ya paso, casi 365 día de berridos, sonrisas, muchos cigarros, algunos besos, litros de cerveza y vino tinto, enojos, la gastritis en crecimiento, nuevas canas en la barbilla, las arrugas alrededor de los ojos cada vez más cercanas a las patillas (por cierto también canas en las patillas), abrazos, mensajes, pocas letras, pocos libros leídos…
Cada año parece que me adapto más al sistema social que en juventudes intente abolir con percings, uñas pintadas, pelo largo, ideas reaccionarias, un sin fin de cosas que aparentemente van marcando identidad, pero que poco a poco se van quedando como en un cajón de recuerdos, ése donde van las fotos viejas, algún regalo de la primera novia, un juguete de la infancia, medallas de juventud, miles de recuerdos, que sólo quedan en eso, fotografías de un pasado irrecuperable, por más que la mente se resistía a el cambio, a la “madurez”, el tiempo avanza y no se espera a que las reflexiones lleguen, a que entendamos que es lo que esta pasando, hacia donde se inclina la balanza de la vida, no se detiene…
Las conversaciones van cambiando, de hablar de sueños se habla de conflictos laborales, de arte a cuentas por pagar, el vocabulario cambia, la espalda comienza a pesar y la cabeza un nudo de preocupaciones…
Hoy desperté y las cobijas estaban muy pesadas, la carga social hoy no me dejo despertar del todo, un año más, un suspiro, una leve sonrisa, un golpe al despertador y los parpados vuelven a caer, festejo otro año más entre sueños, sin preocupaciones, mañana… mañana… quizás vuelva a la senda de la cotidianeidad…

 
Resignación

Salpicare con el barniz
de mi ultima batalla
tus sueños rotos
tu esperanza envejecida
y los residuos de tu amor
 
Cuando no suena el despertador...
Amanecí con la garganta intoxicada, los ojos desechos, el rostro pálido, la sonrisa muerta, necesitando algo indescifrable, quito las cobijas de plomo y después de mucho tiempo me enfrento al espejo, sale una sonrisa y como en un beso me susurra: mientras haya vida siempre existe una salida...
 
Ángel...

Cuida a los ángeles que me reciban de negro que guíen mi camino....






Cuida a los ángeles que no te lleven al cielo, que cuando has llegado no vuelves a verlos...

 
Contención...

Cuando abro los ojos la primera idea que viene a la mente es que tengo que actuar con normalidad, lo sigo repitiendo mientras la regadera intenta trasladarme al mundo real, visto con lentitud imaginando mi rostro con un maquillaje de indiferencia, neutral, de porcelana…
Las emociones de los días que han pasado han mitigado poco a poco mi normal paciencia, mi optimismo nato, los ojos brillosos, pero no de alegría, con un llanto contenido que aun no se desbordar y que regularmente intenta invadirme en los lugares más inapropiados, ira desbordada en gestos duros y contestaciones cortantes…
Respiraciones profundas que permitan oxigenar el cerebro y pueda contener emociones y actuar como si nada pasara, pero cada sombra con la que me enfrento a cada paso me destruye las estrategias, se enciende la sangre, se contrae el mentón, el corazón aletea con fuerza y la palabra se convierte en navajas…
Mi rostro a mutado en terminales nerviosas cargadas de emociones, veo el mundo debajo del vano de mi puerta, me entristece la soledad de las calles, pero cuando veo el transito de las personas la rabia invade mi ser, respiro profundo abro mi boca al máximo y sin emitir algún ruido, grito mi odio al mundo…