Ruth...
Las imágenes se convierten en sentimientos que van ahogando la realidad, el despertar con la angustia de un mal sueño, la boca amarga y seca, los nervios comienzan a ceder y la paranoia se hace presente, caminando como trapecista y como mago creando un sin fin de alucinaciones, cuando el despertar no es suficiente, sólo queda esperanzarnos a que las pesadillas de la noche siguiente nos sean más benéficas…







