Flushhh...
Se consumo la muerte de mi Chanate, la tristeza invadió mi pecho, pero sólo fue por un breve instante, soy sincero aunque parezca cruel, la resignación llego temprano, es madrugó, su entierro en la planta frondosa de la ventana breve pero solemne, el sacar su cuerpecillo del fondo de la pecera en completa inmovilidad, no como cuando lo sacaba para lavar su casa, que era un juego del cual disfrutaba mucho y el parecía contento, no se y nunca sabré el lenguaje de los peces, no sabré si sus movimientos al hablarle eran de felicidad, estrés o enojo.
En fin se fue y no como en las películas donde el funeral de estos amigos son en el arremolinante embrujo de porcelana, no, fue de la mejor forma que lo pude hacer, pues de lo contrario en lugar de pasar la mirada por “la pata de elefante” frondosa, con el leve instinto de persignarme en recuerdo de sus colores, estaría recorriendo las alcantarillas y buscando su diminuto cuerpo…
En fin se fue y no como en las películas donde el funeral de estos amigos son en el arremolinante embrujo de porcelana, no, fue de la mejor forma que lo pude hacer, pues de lo contrario en lugar de pasar la mirada por “la pata de elefante” frondosa, con el leve instinto de persignarme en recuerdo de sus colores, estaría recorriendo las alcantarillas y buscando su diminuto cuerpo…





