MOMENTO DE REFLEXION
Reflexiones Diarias
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PRETENDO LLEVAR A VUESTRAS VIDAS,ESTAS REFLEXIONES PARA QUE SEAN DE EDIFICACION DIARIA.-
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DONDE HALLAR LAS RESPUESTAS
Cada nuevo día es un regalo y una oportunidad para superarse, para recomenzar nuestra lucha, para rectificar, para ser felices...

Junto al sol las esperanzas de un nuevo día brillan al amanecer.

Un nuevo día, una nueva oportunidad para hacer historia. Escribe la historia de tu vida con palabras de amor.

Un nuevo día, hoy tienes la oportunidad de ser mejor. Lo que hoy hagas que sea mejor de lo que ayer hiciste, para superarlo mañana.

Un nuevo día, para olvidarse del conformismo y no pensar que ya lo hemos dado todo en la vida. Si piensas que ya lo has dado todo, solamente te estás negando la oportunidad de ser mejor.

Piensa a cada momento que todo lo que hagas puede ser aún mejor, y tu espíritu de lucha te impulsará en este nuevo día por el sendero del éxito y la felicidad.

Un nuevo día, donde el éxito toca a tu puerta.
No olvides que el éxito no es una casualidad sino la recompensa
• para quien lo buscó y luchó por él,
• para quien al caer supo levantarse,
• para quien necesitó ayuda y supo pedirla,
• para quien cuando se sintió solo buscó compañía,
• para quien cuando tuvo duda buscó a un consejero,
• para quien antes de buscar ser entendido pudo entender,
• para quien estuvo dispuesto a empezar en cualquier momento,
• para quien comprendió que el amor es la fiel recompensa de amar.

 
PENSAMIENTO

Es verdad que no todo lo que brilla es oro, pero también es cierto que no todo el oro brilla... en ciertas ocasiones el trajinar diario nos opaca, por eso son necesarias las pruebas y a veces el crisol.
Unas nos dan lustre para que el brillo oculto se deje ver, y el otro nos purifica para que todo lo que nos corrompe se queme.



¡GRACIAS POR QUE ME AMAS!




 
AMOR SIN ATADURAS
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu....

-Nos amamos...- empezó el joven.

-Y nos vamos a casar....- dijo ella.

-Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

-Por favor, -repitieron - hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra...

-Hay algo,-dijo el viejo- pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.
Nube Azul...-dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?

-Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. ¡Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas.
Eran verdaderamente hermosos ejemplares.

-Y ahora ¿qué haremos?, -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

-No - dijo el viejo.

-¿Los cocinaremos y comeremos su carne?- propuso la joven.

-No -repitió el viejo. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres...

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.

SI QUIEREN QUE EL AMOR PERDURE... "VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS ATADOS"


 
YO NO ENTIENDO A LA GENTE GRANDE




Yo no entiendo a la gente grande...
Porque tapa la luz del Sol.
Quitan las flores de las plantas para dejarlas marchitar en un jarrón y enjaulan a los pajaritos.
Porque han pintado todas las cosas de gris y han llenado el cielo de antenas y chimeneas.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque se creen importantes, por el sólo hecho de ser grandes.
Porque no me dejan caminar descalzo, ni chapotear en la lluvia.
Porque me compran juguetes y no quieren que los use porque se rompen.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque le han puesto nombre difícil a las cosas sencillas.
Porque se pegan entre ellos o pasan la vida discutiendo.
Porque quieren empleos importantes y pasan la vida sentados en sillas.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque no sienten el placer de perder el tiempo mirando alrededor y son incapaces de dar vueltas en un carrusel.
Porque cuando me porto mal me amenazan con una inyección y cuando me enfermo, me dicen que una inyección me va a poner bien.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque quieren que coma con horarios y no cuando tengo hambre.
Porque cuando pregunto algo no me contestan, porque soy muy chico y cuando pido un chupete, me dicen que soy un grandulón.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque siempre se hacen los lindos o serios.
Porque dicen mentiras y ellos mismos no se las creen.
Porque cada vez que mienten me doy cuenta y sufro mucho.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque me dicen miedoso y ellos me hablaron de cuco y fantasmas.
Porque me piden que sea buenito y me regalan para jugar, revólveres, dardos, flechas y escopetas.
Porque han llenado la casa de cristales, porcelanas y cosas que se rompen y ahora resulta que no puedo tocar lo que veo.



Yo no entiendo a la gente grande...
Porque perdieron las ganas de correr y saltar.
Porque olvidaron las cosas que tanto les gustaba de chicos.
Porque antes de reírse le piden permiso al reloj.


Yo no entiendo a la gente grande...
Porque cuando hago algo malo, me dicen: "No te quiero más" y tengo miedo de que me dejen de querer en serio.








 
LA LIEBRE Y EL TIGRE
Que gran decepción tenía el joven de esta historia, su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportan casi todas las personas, al parecer, ya a nadie le importaba nadie.

Un día dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo.

Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.

Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.

Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo:"¡No todo está perdido!. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas".

Y decidió hacer la experiencia: Se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Estuvo así durante todo el otro día, ya estaba a punto de levantarse, mucho más decepcionado que cuando comenzamos a leer esta historia, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio.

Sintió dentro de sí: La desesperación del hambriento, La soledad del enfermo, La tristeza del abandono. Su corazón estaba devastado, casi no sentía deseos de levantarse, entonces allí, en ese instante, lo oyó... ¡Con qué claridad, qué hermoso!, una melodiosa voz, muy dentro de él le dijo: "Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, para encontrar a tus semejantes como hermanos... DEJA DE HACER DE TIGRE Y SIMPLEMENTE SÉ LA LIEBRE".


 
UNA LLAMADA TELEFONICA A...DIOS
Caminó horas enteras por las calles de la ciudad. No era que se había perdido y buscaba su casa, pues no tenía hogar. No buscaba parientes, pues ninguno la reconocía. Ni buscaba una casa amiga, pues no tenía amigos.

Fay Ann Werdlow, de treinta y dos años de edad, de Sommerset, Inglaterra, buscaba dónde dar a luz, porque ya sentía los dolores de parto. Al no hallar un lugar mejor, sin poder resistir más el clamor de la naturaleza, la mujer entró en una cabina telefónica y allí dio a luz.

«No le hablé a nadie —explicó la mujer—, porque no tengo a nadie que me ayude. Pero sí clamé a Dios. Él se acuerda de los desamparados.»

He aquí una mujer que ocupa una cabina telefónica a la una de la mañana en una populosa ciudad moderna. No usa el teléfono porque le es inútil. Pero en esa cabina, donde se hacen tantas llamadas triviales, ella clama a Dios. Y en una hora sumamente crítica de su vida, Dios escucha su clamor.

Cuando las autoridades se dieron cuenta de lo que ocurría, la atendieron con paciencia y cariño. Así Fay Ann Werdlow, en un hogar provisto por una comunidad comprensiva, pudo cuidar de su criatura con paz en el corazón. Dios, en efecto, escuchó el clamor de esa desamparada.

La vida, con sus contrariedades, sus percances y sus angustias, se parece a un río caudaloso. Mientras algunos, en el centro de la corriente, van felizmente adelante, otros van quedando rezagados en los remansos de las orillas. Es allí donde se juntan la basura y los desperdicios. Y es fácil allí perder la esperanza. Pero para esos rezagados y retenidos en los remansos de la vida, está Dios. Y Él siempre oye el clamor del necesitado.

Todo el que se siente arrojado a un lado del camino de la vida debe saber que esto le puede ocurrir a cualquiera. No es experiencia sólo del desposeído. Este abandono pueden sentirlo también el de excelente preparación académica y el de buenos medios económicos. El mal no sabe discriminar, y cuando golpea, cualquiera puede sentir su bofetada. Pero siempre está Dios.

Cuando agotamos todo recurso, siempre queda Dios. Cuando todos los amigos se esfuman, siempre queda Dios. Cristo, Dios hecho carne, es un Salvador para todos, tanto para los que viven en la cumbre de la dicha como para los que están marginados en los remansos de la miseria. Cristo es bueno. Sus oídos están atentos a las oraciones de todos. Clamemos a Él con confianza. Él oirá nuestra oración.





 
EL PERDON
Qué fácil es hablar del perdón, pero que difícil es darlo.

Algunos han dicho que es un don el saber que estamos equivocados y que podemos ser perdonados; pero ¿qué pasa con los que se equivocan y nos hacen daño?

Algunas veces deseamos castigar a dicha persona, pero quienes salen más castigados somos nosotros mismos y para liberarnos es necesario renunciar a esos sentimientos dolorosos que no son nuestros, sino que son de quien nos hizo daño, y hay que dejarlos ir.

Cuándo sucede esto, me pregunto, ¿qué hubiera yo hecho en lugar de la otra persona que me hizo daño, si yo hubiera estado en la misma situación y circunstancias?

Casi siempre concluyo que en ese momento, lo que hizo esa persona fue su mejor opción para él, aunque no para mí, y lo que la otra persona hizo fue sólo protegerse, no fue su intención hacerme daño.

¿Acaso no hice sentir yo alguna vez a otra persona de la misma manera?

¿Estaré pensando que mis sentimientos valen más que los de la otra persona?

Y de ahí viene la siguiente reflexión:

Me siento herido, pero eso no significa que la otra persona sea mala o en verdad quiera hacerme daño. Simplemente la otra persona no conoce toda mi vida ni mi pasado, igual que yo no conozco el suyo, y no sabe lo que traigo guardado en mi historia personal.

El perdón no se pide, se da... Y la razón más importante para darlo es que me libero de una gran carga.

¿Qué prefieres? ¿Ser feliz o tener la razón?


 
NESECITAS DE ALGUIEN
Hay personas calladas que necesitan de alguien para conversar.

Hay personas tristes que necesitan de alguien que las consuele.

Hay personas tímidas que necesitan de alguien que las ayude a vencer la timidez.

Hay personas solas que necesitan de alguien para jugar.

Hay personas con miedo que necesitan de alguien que les dé la mano.

Hay personas fuertes que necesitan de alguien que las haga pensar en la mejor manera de usar su fuerza.


Hay personas habilidosas que necesitan de alguien para ayudar a descubrir la mejor manera de usar su habilidad.


Hay personas que juzgan que no saben hacer nada y necesitan de alguien que las ayude a descubrir cuánto saben hacer.


Hay personas apresuradas que necesitan de alguien que les muestre todo lo que no tienen tiempo para ver.


Hay personas impulsivas que necesitan de alguien que las ayude a no lastimar a otros.


Hay personas que se sienten afuera y necesitan de alguien que les muestre el camino de entrada.


Hay personas que dicen que no sirven para nada y necesitan de alguien que las ayude a descubrir cuán importantes pueden ser.
Necesitan de alguien...

quizás de ti o de mí...
 
CONSEJOS DE BELLEZA
Para labios atractivos, hable con la voz de la calidez.

Para ojos adorables, mire lo bueno en la gente.

Para una figura delgada, comparta su alimento con el hambriento.

Para un cabello hermoso, deje que un niño o una niña deslicen sus deditos por al menos una vez al día.

Para una buena estampa, camine con el conocimiento que nunca camina solo.

La gente aún más que las cosas, necesitan ser restauradas, revividas, solicitadas y redimidas, nunca abandone a alguien.

Recuerde que si usted necesita una mano amiga, la encontrará al final de sus brazos. A medida que envejezca descubrirá que usted tiene dos manos; una para ayudarse a si misma y la otra para ayudar a los demás.

La belleza de una persona no radica en la ropa que usa, la figura que posee o la manera que peina su cabello. La belleza de una persona debe ser vista mirando a los ojos, porque ellos son la puerta a su corazón, a su alma, que es el lugar donde el amor reside.

La belleza de una persona no está en cara, porque la verdadera belleza se refleja en el alma. Es el cuidado que amorosamente brinda y la pasión que ella muestra.

La belleza de una persona crece con el paso de los años.

La belleza del alma la crea Jesús.

Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto. Genésis 12:11

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Salmo 45:2
 
BESAR EL ALMA
El alma no crece en los árboles, sin embargo se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida.

El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen... o por quien sabe besar el alma.

Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, y nunca juzgar a nadie, simplemente aceptar las personas como son...


Besar el alma es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste... sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo.


Besar el alma, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio, al no hacer preguntas...


Besar el alma, es sentir otras manos que dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía.

Besar el alma, es decir un te quiero con la mirada...

Besar el alma... es fácil, solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume.


Besar el alma... ¿cuántos de nosotros necesitamos de ese beso en el alma que nunca llega? ¡!