logotipo

img_google
Diario de un naufrago
Acerca de
josé infante, malagueño 58 años, periodista, he publicado una veintena de libros en su mayoría de poemas. Siempre he sido un disidente.
Enlaces
Mis enlaces
Sindicación
 
La gran pamema de la Navidad
Año tras año vemos como la Navidad (que debería ser sólo una fiesta religiosa para los cristianos) se va convirtiendo en una vertiginosa orgía de consumismo, de excusa para decir las esytupideces más grandes sin que nadie se averguence de ello, de motivo para que la gente finja una espóritu pacífico que no tiene nada que ver con la realidad, que han llegado a convertirla en una gran estafa, en una idiotez, en una gran pamema, de la que resulta poco menos que imposible escapar, resguasdarse, protegerse de ella, porque te la meten por las narices con luminarias que se encienden cada año antes, a finales de noviembre, porque te entra por ese aparato obscenio que hemos dado en llamar televisor, porque te invanden el buzón de estúpidas felicitaciones de personas con las que nada tienes nada que ver, como los directivos de las tarjetas de crétito, los grandes almacenes y hasta la tintorería de la esquina. Todas , eso sí, con las frases más tópicas y nauseabundas, manoseada y babosas posible :"felices fiestas", "paz y prosperidad en el nuevo año", "que el 2005" sea muy feliz", "que la paz del Señor reine en vuestros corazones" y cosas por el estilo. A mi esteb año lo único que me ha parecido decente decir es "que el 2004 no vuelva a repetirse".

Este año lo último ha sido las alusiones al Quijote, porque vamos a celebrar (y por todo lo alto) el cuarto centenario de su publicación. ¿Y qué pensaria el bueno don don Alonso Quijano de todo? A mí es lo único que me gustaría aber. O que alquien de mente lúcida y clara me lo pudiera explicar.

Otra novedad han sido la proliferación (ya existían desde hace unos años) de las felicitaciones a través de Internet con coreos electrónicos que emiten músicas empalagosas acompañando imágnes no menos empalagosas y vomitivas.

Y mientras el mundo es cada día más cruel, más injusto, proliferan las guerras, las hambrunas, las enfer,medades, las catastrofes, las injusticias, los gobernantres son más corruptos, más arbitrarios, más mentirosos, y el Papa se une al coro de las idiotes deseando Paz y bienestar en una lengua nueva o en dos cada año ¿y tantas lenguas existen o se las inventa Juan Pablo II como una fórmula más de su marketing personal? Eso sí con unas tiara o mitra cada días más actuales y coloristas, que paracen diseñador por los modistos más famosos del mundo. La de este año parecía de la casa Versace.

A mi, por estas fechas, también en otras para qué engañarles, me dan ganas de repetir aquel verso de Bob Dylan "que se pare el mundo que quiero bajarme."
 
El perro de Bush
No sé cómo en un país como los Estados Unidos en el que, como en todo el mundo anglosajón, se tiende a hacer asociocionismo de cualquier cosa aún no e ha ha creado una Asociación para la Defensa de los Perros de la Casa Blanca, o de lo inquilinos de la Casa Blanca, sean cuales sean en cada momento.

Me suscita este comentario la visión (horrible visión) de la felicitación con la que ese asesino múltiple que acaba de ser ratificado como Presidente del país más democrático del mundo (nunca ha sabido en qué se fundan los que dicen tal cosa) ha saluddado al pueblo americano por las Fiestas Navideñas. Unas gracietas de dudoso gusto con los perritos del matrimonio Bush.

Me parece de una inmoralidad y de una desfachatez, difíciles de calificar, que el hombre que es responsable de que en Irak desde la invasión se hayan cometidos miles y miles de asesinatos, torturas sin cuento (en algunas de ellas utilizando a perros contra personas), de que en Guantanamo se mancillen diariamente los Derechos Humanos (esto sólo contando sus últimas hazañas bélica) aparezca como un pacífico y cariñoso ciudadano jugando con sus perritos que espero que la noche de Navidad todos los americanos hayan vomitado la cena de Nochebuena.
 
La dignidad del dolor
Llevaba días buscando una excusa para iniciar esta página de opinión que las nuevas tecnologías han hecho posible para que la libertad de expresión se abra a quienes no la tenemos o no nos dan oportunidad de ejercerla a pesar de tener una profesión como la de periodista, que es la mía desde hace más de 34 años.

Sólo me ha decidido el oír las palabras entrecortadas por la emoción y a veces por el llanto reprimido de Pilas Manjón, la representante de la Asociación de Víctimas del terrorismo del !!-M ante la Comisión Parlamentaroa que investiga (es un decir) tamaño crimen contra miles de ciudadanos inocentes un mal día de marzo de este mal año de 2004, que ya agoniza y que ha sido, sin duda, uno de los peores años de nuestras vidas.

Señora Pilar Manjón usted con sus palabras emocionantes, conmovedoras, verdaderas, húmedas, suplicantes, a veces extremecedoramente sorprendidas, pero firmes y justas, ha devuelto, sencillamente la dignidad al Parlamento Español, es decir a nuestro pueblo, porque en ese hemiciclo, en el que usted debería haber hablado y no en esa ridícula sala de sesiones- la importanci a quierenes representaba lo merecían, se sientan nuestros representantes, los representantes de la soberanía popular que según nuestra Constitución de 1978 reside en los ciudadanos españoles.

Han sido muchas las veces en su ya larga historia que ese edificio y ese auténtico altar de la nación (la palabra patria me repugna) ha sido mancillado, deshonrado, pisoteada su dignidad no sólo por las patas del caballo de pavía, sino por dictadores, por perjuros, por militares que se atrevieron a disparar en el aire sagrado donde se supone que se defienden la libertad, la igualdad y la justicia. No es verdaderamente una historia digna la del Palacio de la Calle de San Jerónimo. Allí se promulgaron leyes injustas, se suprimieron derechos, se manipularon votos, se insultó a la inteligencia, se ha mentido con una desfachatez insostenible en pleno siglo XX. Entre esas paredes del Parlamento español en muchas ocasiones los sables y las pistolas intentaron sustituir a las palabras.

Sólo su presencia digna y fuerte, señora Manjón, la más auténtica imagen del dolor y de la desolación que hayamos podido ver recientemente, ha salvado la dignidad de un pueblo demasiado proclive a creer en las mentiras de nuestros políticos, en sus ignominias, en sus manejos, en sus arreglos, en sus pactos insensatos y contra la propia naturaleza de lo que representan.
Basta ya. Pero de verdad. Basta ya de mentiras, de medias verdades, de utilizar a los muertos inocentes y a las víctimas que sufren cada día la ausencia de un padre, de una madre, de un hijo, de un amigo, de un hermano, de un compañero de trabajo, de un vecino... Usted les ha puesto en su sitio. ¿De qué se reían? ¿Que jaleaban tantas veces, como hemos podido comprobar en algunas sesiones bochornosas?

Gracias Pilar Manjón. Sus palabras deberían no sólo figurar en el diario de sesiones, sino escritas con palabras de mármol en algún mural que conmemorara que un día de noviembre de 2004 el Parlamento Español, gracias a la valentía, a la dignidad, al dolor y a la desesperación reprimidad de una mujer del pueblo, recobró su dignidad. Gracias Pilar Manjón por sus lágrimas que a veces, contra su voluntad resbalaban por su rostro. Yo me las imagino calientes aún, como la sangre que debería tener su hijo asesinado y que ya ha dejado un hueco para siempre en su corazón, en su casa y también entre todos nosotros. Gracias Pilar Manjón porque ni una sola palabra de odio, cuando era legítimo que lo sintiera, ha dejado que se deslizara en su discurso. Justicia sí, transpariencia también. Y sobre todo que la verdad, al fín, se abra paso entre tanta mentira y tanta ignominia como sus palabras y sus silencios, su mirada húmeda y desvalida han denuncia con tanta dignidad como valentía.