<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Diario de un naufrago]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[&#32;]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[jaja]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200603]]></issued><modified><![CDATA[200603]]></modified><created><![CDATA[200603]]></created><summary><![CDATA[jaja]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[jaja]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_21.htm"><![CDATA[jeje]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¡HAY QUE ECHARSE A TEMBLAR¡]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200505]]></issued><modified><![CDATA[200505]]></modified><created><![CDATA[200505]]></created><summary><![CDATA[¡HAY QUE ECHARSE A TEMBLAR¡]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¡HAY QUE ECHARSE A TEMBLAR¡]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_20.htm"><![CDATA[<br/><br/><br/>&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;“No tengáis miedo”<br/>&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;<br/>Benedicto XVI<br/><br/><br/>Con aire monjil e hipócrita, mirada de águila, afilada, inteligente e inquietante, con un aire de lechuza vigilante, Benedicto XVI, el hasta ahora Cardenal Ratzinger, Presidente del Santo Oficio o Tribunal de la Santa Inquisición, reciclado en Secretariado para la Vigilancia  de la Fe o algo parecido, se ha convertido en el nuevo Jefe del Estado Vaticano (el más pequeño del mundo y el que más poder mediático desarrolla con una maestría indiscutible y admirable) y en el Sumo Pontífice de una tribu religiosa que, al parecer, alcanza varios miles de millones de fieles (yo ya me borré) a lo largo de todo el planeta. <br/><br/>Ante el estupor y el acojonamiento generalizado por su nombramiento en todo el mundo, especialmente en el llamado tercero -porque son más pobres y están en una situación de miseria lamentable que el primer mundo se pasa por el forro del capital, - y por los grupos marginados tradicionalmente por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana (cuya ortodoxia ha defendido el hasta ahora teólogo y cardenal bávaro con una crueldad digna de otros tiempos) mujeres, homosexuales y heterodoxos en general, como los llamados teólogos de la liberación, a los que el ahora Papa ha ido eliminando desde su anterior cargo con un inmisericorde rigor, la aldea global ha podido ser testigo de una de las ceremonias más espectaculares que se hayan podido contemplar en los últimos tiempos y ha asistido atónita al descarado y rapidísimo lavado de imagen del nuevo sucesor de Pedro. Ayudado por ciertos medios de comunicación (algunos y muy destacadamente españoles), el Vaticano, la mejor agencia de relaciones públicas del mundo, se ha apresurado a crear una nueva imagen de Benedicto XVI, el Papa de la unidad, del Concilio Vaticano II (de lo poco que de él ha dejado Juan Pablo II), de la paz (en recuerdo a Benedicto XV) y de una Iglesia dice, joven y sin miedo. Para lo que no ha tenido empacho, el muy cínico, de recordar las palabras de su antecesor en la silla de Pedro “no tengáis miedo”, pronunciadas al comienzo de su pontificado en 1979. <br/><br/>En aquel momento- cuando llegaba el Papa que venía de lejos, como él mismo se autodefinió-  el mundo no sabía lo que se le venía encima, pero ahora pronunciadas por Benedicto XVI en ese tono tridentino y monjil que maneja con soltura a manera de falsa espontaneidad, es para echarse a temblar. Para salir corriendo y no parar hasta que se cumplan las profecías de Nostradamus  y de Malaquías juntas. O sea hasta que por fin se acabe el Papado, que no el mundo, como muchos han interpretado a esos dos protorapeles de otros tiempos. <br/><br/>Para demostrar que toda esa apertura y comprensión de que ha hecho gala el fundamentalista Ratzinger en su discurso de entronización, que él mismo calificó de programa de gobierno, tomándose muy en serio su papel de jefe temporal de un Estado que pertenece a muchas organizaciones internacionales y que mantiene relaciones diplomáticas con centenas de países de todo el universo mundo, más que el de “humilde trabajador de la viña del Señor”, como dijo el primer día, cuando apareció en el gran balcón-escenario de la Basílica, con aires de haberle tocado una primitiva con bote súper millonario, digo que para demostrar que todo es una comedia con un guión previo, el nuevo Pontífice ha fingido que él no ha hecho nada para ser elegido Papa, sino que pedía para lo fuera cualquier otros de sus hermanos en el Colegio Cardenalicio, recordando aquello de “exculpatio non pedita, acusatio manifesta”, enviando, por si esto fuera poco, a su Cardenal Camarlengo a la recepción en la Embajada de España ante el Vaticano, a una recepción presidida por los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, a echarle una bronca monumental al gobierno Zapatero por la aprobación del matrimonio homosexual, después de exigir a los funcionarios católicos que se nieguen a celebrar matrimonios gays, aún a riesgo de perder su trabajo. Aparte de una falta de las más elementales normas de educación ante sus anfitriones los Reyes, que están según la Constitución de 1978 por encima de la lucha de partidos y de las distintas ideologías, el Camarlengo ha hecho flaco favor a la tan alabada diplomacia vaticana, que se jactaba de ganar batallas sin presentar aparentemente pelea, sino simplemente pasando el cepillo, no sólo en sus iglesias sino en los Presupuestos Generales del Estado. Lamentable. Ya les digo, para echarse a temblar. <br/><br/>&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;(Publicado en Shangay, nº 259)]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Elogio del suicidio]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200504]]></issued><modified><![CDATA[200504]]></modified><created><![CDATA[200504]]></created><summary><![CDATA[Elogio del suicidio]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Elogio del suicidio]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_17.htm"><![CDATA[Se habla estos  días mucho del derecho a la vida, de la eutanasia, del derecho a una muerte digna, de quién tiene autoridad para decidir cuándo una persona debe ser ayudada a morir sin sufrimiento y acelerar su fin dulcemente... Pero nadie se ha planteado todavía, el derecho, que debe serlo, a la decisión personal de alguien, que aún gozando de buena salud física, simplemente cree que sus condiciones de vida no son signas, ya sea por cansancio vital, por desencanto, por desengaño ansoluto sobre la falsedad de las espectativas de felicidad y bienestar con que se nos engaña al traernos al mundo, o simplemente porque ya no encuentra objeto a su existencia y por tanto para él, esta carece en absoluto de dignidad.<br/><br/>Eso nos llevaría a decidir qué es una vida digna. Y en este tema cada uno tiene derecho, o debería tenerlo, para establecer sus propios parámetros. No se pueden establecer, en este caso, condiciones generales porque cada ser humano tiene, o tenemos, un concepto de lo que debe ser una vida plena, que valga la pena ser vivida y que nos satisfaga hasta el punto de no desear el fin, sino que esta sea lo suficientemente compensatoria como para aceptar y sobrellevar todos los inconvenientes, sufrimientos, desengaños y tropiezos que tiene el hecho de vivir, trabajar y al final de cada día sentir que ha merecido la pena.<br/><br/>Por eso lo que habría que establecer es el derecho de cada ser humano a decidir cuándo puede poner punto y final a una existencia que se le ha impuesto sin pedirle opinión y que ha llegado a ser insoportable o simplemente no le encuentra ningún sentido a seguir viviendo.<br/><br/>En la antiguedad el suicidio era aceptado socialmente. Sólo hay que recordar el de algunos grandes hombres de la filosofía griega y roamana, Sócrates, Séneca... Fue, como siempre, el cristianismo el que convierte el suicidio (que siempre debería haber sido contemplado como un derecho) en un delito y en un grave pecado. Lo que consagran las leyes de los países que cayeron bajo el peso de la civilización cristiana y sobre todo de la represiva moral católica, que fue afianzándose con el pasar de los siglos, convirtiéndose en una auténtica forma de poder, no sólo el poder sobre las conciencias, sino el poder real de influir en las leyes que se dictaban en los países llamados occidentales. <br/><br/>Creo recordar que hasta hace bien poco tiempo el suicidio estaba penado por el código penal español y si alguien atentaba contra su vida (en el ejercicio de su libertad individual) y no lograba su objetivo pasaba a ser además considerado como un delincuente y juzgado por los tribunales de justicia.<br/><br/>Creo que esa figura ha desaperecido del nuevo código penal español, pero el suicida sigue siendo considerado mal socialmente y se le sigo viendo como un individuo marginal, como un bordeline social y como un enemigo de la sociedad. <br/><br/>Creo que este concepto no sólo debería ser revisado, sino que se convierte en uso legítimo de cada ser humano la decisión sobre su continuidad en la vida y que se le dé en derecho de ser asistido clnicamente en su decisión, apoyado por médicos y psicologos. <br/><br/>Por una eutanasia activa, elogio del suicidio, como el único acto auténticamente libre que podemos tomar en nuestra vida.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¿Por quién doblan las campanas?]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200503]]></issued><modified><![CDATA[200503]]></modified><created><![CDATA[200503]]></created><summary><![CDATA[¿Por quién doblan las campanas?]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¿Por quién doblan las campanas?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_15.htm"><![CDATA[Es un título de Henmiway y una película que a los españoles no se nos permitió ver durante mucho tiempo porque trataba de la guerra civil y entonces sólo había una versión oficial de aquel disparate que derramó tanta sangre hermana y tanta sangre generosa de los que vinieron de otros lugares a defender los últimos ideales de la civlización; algunos bienintencionados y otros perversos.<br/><br/>Pero cuándo amanecía este día 11 de marzo de 2005 y las campanas de toda la Comunidad de Madrid comenzaron a doblar a muerto y recordé el 11 de marzo del año anterior cuandos todos nos despertamos sobresaltados por el más brutal mazazo que ha sufrido la sociedad española en su historia, me pregunté por qué tocaban a muertos todas esas lenguas de metal. ¿Era verdaderamente por esos cientonoventa y dos inocentes que vieron sus vidas rotas, sus ilusiones, sus proyectos, sus familias destrozadas entre los hierros retorcidos de unos trenes que circulaban camino de la muerte sin saberlo? ¿O acaso era por loq eu seguimos aquí discutiendo quiénes fueron los culpables políticos, quieres no previeron que el terrorismo acechaba a la puerta de nuestras casas de nuetros trabajaoas de nuestras vidas?<br/><br/>¿Por quién doblan tantas campanas por ellos o por nosotros que nos hemos sabido en un año crear un camino común de entendimiento y de concordia? ¿Por un país que sólo piensa en desunirse, sin la menro tolerancia, sin la menor solidaridad de unas comunidades con otras, que todavía no entiende el aire fresco que llega de la inmigración y el sostén futuro de nuestras pensiones? ¿Por quién doblan las campanas y para quienes está dedicado a ese bosque de los ausentes, para los muertos de ayer o para loq quedan por llegar en esta carrera absurda en el desproposito, en el egoismo y en la maldad? <br/><br/>Si pudiera yo me perderíapara siempre en ese bosque de los ausentes para no tener que presenciar ni un día más tan triste y desalentasdor espectáculo.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La vanidad de la ceniza]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200503]]></issued><modified><![CDATA[200503]]></modified><created><![CDATA[200503]]></created><summary><![CDATA[La vanidad de la ceniza]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La vanidad de la ceniza]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_14.htm"><![CDATA[Es el título del libro que nos deja, como testamento, ese gran poeta popular y hondamente andaluz que ha sido y será siempre Rafael Montesinos, "la vanidad de la ceniza". Pronto podremos leerlo y conocer esos versos póstumos que el poeta sevillano nos deja como el mejor legado de toda una vida dedicada a la poesía.<br/><br/>El destino ha hecho coincidir la muerte de Rafael Montesinos con el Premio Andalucía de la Crítica en la modalidad de poesía a mi libro "La casa vacía", cuya primicia dí el pasado día 8 de febrero en la Tertulia que Rafael presidía desde hacía más de cincuenta años. Siempre lo había hecho con cada uno de mis nuevos libros, incluso antes de aquel Adonais de 1971 "Elegía y No", que me lanzó a empujones al mundo de la literarura y cuya primera lectura fue en la Tertulia Hispanoamericana, con la imponente presencia de un silencioso Don Gerardo Diego, estatua ya de si mismo y de su generación tan venerada por la mía. <br/><br/>Ahora me dicen que fue la última tertulia, la del 8 de febrero, que presidió Rafael. Después llegó despacio la muerte, esa a la que él le pedía "Le tengo dicho a la Muerte/ que se me acerque despacio,/ que no me diga a qué viene."... No sé si en esta ocasión (había habido otras) la Muerte le dijo a Rafael que venía para llevárselo definitivamente a Sevilla. Porque "nadie se muere la víspera", sabia máxima que un día oí por televisión y que debe ser de esos compendios de sabiduría popular de nuestra tierra andaluza, cincelada a fuerza de muchas culturas y muchas civilizaciones pasando por la misma tierra y dejando su pozo de saber y de estar que muchos no entienden, pero que los andaluces llevamos en la sangre como un ADN intransferible que no tiene nada que ver con el RH, del que otros presumen.<br/><br/>Cuando te dan un premio es fácil que te ataque la vanidad. Afortunadamente a mí no me ha ocurrido nunca. He visto siempre la ceniza antes que el fuego. Será porque mi vida ha sido difícil o porque no he sido fácil al halago y todavía me pongo rojo cuando se habla de mí en mi presencia, sobre todo si es en términos elogiosos. No diré que soy humilde. Y tampoco poseo la virtud de la modestia. Simplemente es sentido comím y esa manera también tan andaluza de tener la certeza de que las cosas (incluso la gloria, todo tipo de gloria ) son más perecederas que nosotros mismos, que ya nacemos con la fecha de caducidad metida en nuestros genes.<br/><br/>Eso no quiere decir que uno no tenga su autoestima y cuando te la pisotean y te maltratan en el trabajo al que has dedicado muchos años de tu vida, aflore lo que mi psiquiatra (tan bajo he caído en el abismo de la depresión que he necesitado ayuda de un psiquiatra) dice que es rencor y que yo creo que es defensa de la dignidad profesional, amor al trabajo que has hecho con las mejores armas que tenías y de la mejor manera posible, sin escatimar horas, ni tiempo, ni dedicación. Y eso si que no tiene que ver con la ceniza de la vanidad ni con la vanidad que engendra toda obra humana cuando pasan los años y se pierde en el olvido.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[RAFAEL MONTESINOS SE HA MARCHADO DEFINITIVAMENTE A SEVILLA]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200503]]></issued><modified><![CDATA[200503]]></modified><created><![CDATA[200503]]></created><summary><![CDATA[RAFAEL MONTESINOS SE HA MARCHADO DEFINITIVAMENTE A SEVILLA]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[RAFAEL MONTESINOS SE HA MARCHADO DEFINITIVAMENTE A SEVILLA]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_13.htm"><![CDATA[Dicen los teletipos que te has muerto. Por una insuficiencia renal. Qué cosa tan prosaica. Yo mismo he visto lo que decían que era tu cadaver, con tu cara de niño sonrosada y tu barba que nunca envejecía, con un sudario blanco cubriéndote el cuperpo breve y la tristeza honda de la melancolía, rodeado de coronas de flores de políticos, poetas, amigos...<br/><br/>Pero yo no creo en esa muerte tuya, que es mentira. Yo creo que es un truco del sevillano que siempre quiso volver a su tiera para que ahora te lleven a ella para siempre. Más aún para que, al fin, lberado del cuerpo, puedas confundirte con ella. Ser uno con ella. Como siempre lo fuiste, aunque un día afirmaras que "he vivido cuatro días/ tres de ellos no fueron sevillanos./ Llevadme a la tierra mía".<br/><br/>Ya lo has conseguido, aunque para ello ya no veamos más tu figura menuda y distinguida, con la sonrisa irónica y  la pipa apagada en la mano presidiendo la Tertulia Hispanoamericana, tan tuya, que debería desde ahora llamarse con tu nombre Tertulia Hispanoamericana Rafael Montesinos. Supongo que a tí no te gustaría, tan humilde siempre y tan modesto, hasta en la exageración de haber dejado tu obra tan dispersa, tan inalcanzable que los jóvenes apenas pueden tener acceso a ella. Eso lo tendrán ahora que remediar las Instituciones culturales, que para eso están para luchar contra el olvido y reivindicar la obra de nuestros mejores. <br/><br/>Y yú, Rafael,él último gran Rafael de nuestra literatura (ya se fueron Alberti, Pérez Estrada, Soto Vergés...) eras de los mejores, aunque no le dieras importancia a tus versos y siempre fueras con esa aire de primerizo, que espera que los demás aprueben sus versos, cuando el maestro eras tú y los demás unos torpes alumnos. Tan poca importancia le dabas que tu libro, ya desgraciadamente póstumo, se llama "La vanidad de la ceniza". ¡ Qué hermoso título para decirsnos lo poco que valen las glorias de este mundo¡ ¡Y qu hermosa manera de despedirse con una lección de humildad¡ "Palabra de amor/ que canto/ lo que me pasa".]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La tele de Zapatero vista desde dentro]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200502]]></issued><modified><![CDATA[200502]]></modified><created><![CDATA[200502]]></created><summary><![CDATA[La tele de Zapatero vista desde dentro]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La tele de Zapatero vista desde dentro]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_12.htm"><![CDATA[Creo que nadie podrá acusarme de ser desleal a la que es mi empresa desde hace casi treinta y dos años Televisión Española, si cuento algunas de las cosas que están sucediendo dentro de ella desde que se inició lo que se llamó "el cambio" tras la caída del PP y su policías controladores  televisivos Sánchez y Urdaci y mucho más tarde Juan Menor, que no era el menor de ellos precisamente.....<br/><br/><br/>Seguramente tanto Zapatero como todo el que fuera responsable de esta denominación tienen una idea muy errónea de lo qué es la sabiduría. Desconozco si Fernando Savater, que formaba parte de ese comité, ha tenido ocasión de aclarárselo. Debería haberlo hecho como un inestimable servicio más para remediar la incultura de nuestros gobernantes pasados, presentes y futuros. <br/><br/>La primera equivocación que cometió el gobierno Zapatero es ya tradicional en los gobiernos de la Democracia Española desde que se reinstauró en 1977 y posterirormente quedó consagrada con la Constitución de 1978: meter la pata con la televisión. Es verdad que en esto, como en todo, ha habido sus matices, y no son comparables las gestiones....<br/><br/>Y desde luego no puede compararse la cándida ingenuidad de Mónica Ridruejo, ya con el PP en el poder, por racionalizar una empresa caótica, que la ostensible maldad de los siguientes directores generales y directivos de la televisión pública, desde López Amor  a Sánchez Gallo y desde Ernesto Sáez de Buruaga, a González Ferrari o  Alfredo Urdaci, cuya nefasta gestión en los Informativos, ayudado con verdadera pericia por Roncal, Baltasar Magro y otros cuantos camisas viejas, ha quedado en la historia de la televisión de nuestro país no sólo por haber perdido por primera vez la televisión pública su liderazgo, sino por haber sido condenada no sólo por los tribunales de Justicia sino por lo que es verdaderamente más grave y significativo, la vox populi, ya que el nombre de Alfredo Urdaci ha pasado a ser sinónimo de lo que en los Países Bajos se utiliza para asustar a los niños, "que viene  el duque de Alba". <br/><br/>¿Se podía caer más bajo? Difícil. ¿Se podía equivocar más un gobiernos al enfrentarse con el problema de la televisión? Casi imposible. Pero, en esto, como en todo, "siempre es posible de empeorar". Los que, como yo, llevamos trabajando en la tele tantos años sabrán perfectamente de lo que hablo. Y así ha sido. Desde el mes de mayo no sólo han caído en picado las audiencias, sino que el nuevo equipo ha intentado.....<br/><br/><br/><br/><br/>ESTE ARTICULO HA SIDO CENSURADO POR CONSEJO DE MI ASESOR JURÍDICO, TODOS LOS PUNTOS SUSPENSIVOS QUE FIGURAN EN EL CONTENÍAN INFORMACIÓN QUE MI ABOGADO HA CONSIDERADO SENSIBLE----A PESAR DE SRE VERDADERA--- DE SER OBJETO DE ALGÚN RECURSO JURIDICO POR PARTE DE LAS PERSONAS AFECTADAS)]]></content></entry><entry><title><![CDATA[AMOR-FICCIÓN]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200502]]></issued><modified><![CDATA[200502]]></modified><created><![CDATA[200502]]></created><summary><![CDATA[AMOR-FICCIÓN]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[AMOR-FICCIÓN]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_11.htm"><![CDATA[<br/><br/><br/>Para los hindúes Maya es la ilusión. Y cuentan que un día le preguntaron a uno de los últimos grandes sabios de la India, Ramana Maharshi qué cosa era la ilusión, qué era maya. El sabio respondió: “Maya es mirar al hielo sin pensar que es agua”. Para quien está bajo los efectos de esa ilusión el hielo es sólo hielo y cuando al fin se da cuenta, porque la ilusión desaparece, que es agua helada, se encuentra exacta y literalmente desamparado,  abandonado, solo. Porque ha perdido la ilusión, que era lo único que tenía. <br/>Igual le ocurre al amante que cae en las redes del amor-ficción. Cuando se habla de los diversos modos del amor, de las distintas formas en que puede experimentarse ese sentimiento indefinible por el que un ser humano se altera de tal modo que sólo es feliz ante la presencia del ser amado y decide anteponer la felicidad de la persona amada a la suya propia, se habla del amor loco, del amor conyugal, del amor no correspondido, del amor-amistad, del amor-pasión... No he oído nunca hablar del amor-ficción. Ese amor que sólo experimenta uno de los amantes y que no puede confundirse con el amor no correspondido. <br/>No puede ni debe confundirse con el amor no correspondido porque los diferencia un hecho esencial, mientras en el amor no correspondido el amante sabe que su amor no es sentido por el otro, por el objeto amoroso, en el amor- ficción si hay una ilusión de correspondencia. Ha habido un momento, al menos un solo instante, en que el amante ha creído, o al menos ha tenido esa ilusión, que podría ser correspondido, y que por una fatalidad o algún terrible obstáculo esto no es posible. El amante vive- y puede vivirla largo años-, una ilusión de amor. Cree que el ser  amado en el fondo de su corazón le corresponde, aunque por alguna fatal circunstancia no pueda corresponderle. Y entonces espera. <br/>Está expresado este tipo de amor perfectamente en una película que todos conocemos porque es uno de los grandes filmes, por muchas razones, de la historia del cine y ha admirado a generaciones y generaciones de espectadores, enamorados o no. Me refiero a “Lo que el viento se llevó” y quizá a esa ilusión del amor es a lo que la autora de la obra Margareth Mitchell se quiso referir al titularla de esa manera. Casi al final de la larguísima película, la protagonista, Escalarta O’hara cuando ve que su momento ha llegado porque la pobre Melita va a morir y piensa que el caballeroso y pasmado Ashley, a quien ha amado toda la vida, a quien ha esperado toda la vida, es ya libre de corresponder a este amor, al escuchar que este con desesperación confiesa que se queda solo pues muere lo único que ha querido en su vida, comprende al fin que aquel amor imposible que ella creyó que este sentía por ella, no ha sido más que una ilusión creada en su mente. Es cuando la inolvidable Vivien Leitg levanta su mirada más enloquecida, hermosa y extraviada que nunca, deja de llorar  y con un gesto de terrible desamparo, pero también de infinita liberación exclama: ( y es una de las frases más afortunadas del filme y posiblemente de la historia del melodrama) “¡ Y pensar que he amado algo que ni siquiera existe!”<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[LA CONTINUA REVISION DE ESPAÑA]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200502]]></issued><modified><![CDATA[200502]]></modified><created><![CDATA[200502]]></created><summary><![CDATA[LA CONTINUA REVISION DE ESPAÑA]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[LA CONTINUA REVISION DE ESPAÑA]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_10.htm"><![CDATA[La reciente iniciativa para la eliminación de ciertos símbolos del Escudo del antiguo Reino de Aragón y la interminable disputa de partidos y autonomías por la particular idea que todos y cada uno de ellos tienen de España, no pone más que el acento en la llaga de uno de los temas que más ha dividido tradicionalmente a los españoles. Parece que cada españolito tiene su particular idea de lo que es España. En la mayoría de los casos con un casi absoluto desconocimiento de la propia historia de este viejo país, cuyo afán centrípeto no tiene parangón me parece a mí con ningún otro país de la vieja Europa.<br/><br/>Es cierto que el concepto político de España como una nación unida se acuña a partir de los Reyes Católicos, cuando dan por terminada la llamada Reconquista. Pero entonces la unidad estaba asentada en la unión de los distintos reinos que se habían ido formando desde don Pelayo y de los que los distintos reyes tenían casi un concepto patrimonial. Pero también es cierto que el concepto de Hispania es muy anterior y se halla inscrito en la memoria colectiva desde tiempos remotos. Y no sólo en la memoria colectiva, hay documentos en los que se habla de Hispania. Recuerdo haber visto una vieja inscripción en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles (los Bolonios), en la ciudad de Bolonia, fundado en 1365 por el Cardenal Gil Álvarez Carrillo de Albornoz, que llegó a ser como el primer ministro de Papas como Clemente VI, Inocencio VI y Urbano V y artífice de la recuperación de los Estado Pontificios después del destierro de los papas en Avignon. O sea, mucho antes de que Isabel y Fernando en 1492 con la conquista del reino de Granada dieran por terminado el proceso de unión de los distintos reinos hispánicos el deseo de unión y el sentimiento de ser una nación ya existía. Aún así desde los Reyes Católicos hasta prácticamente la Constitución de 1876 el rey era titulado Rey de las Españas, que no era un concepto unido solamente a las colonias de allende los mares, sino a los distintos reinos, que en muchos casos conservaron sus costumbres, tradiciones e incluso su cultura y su lengua. <br/><br/>¿Qué hay, pues, detrás de ese afán de los españoles por separarse del núcleo principal que formó lo que conocemos por España, que fue el antiguo reino castellano-leonés? ¿Qué viejo e incomprensible atavismo nos ha intentado separar continuamente a lo largo de nuestra historia y hasta avergonzarnos- muchos- de sentirse españoles, sin que para ello tuvieran que renunciar a su ser catalán, gallego, vasco, andaluz o murciano? Es cierto que la llamada Monarquía Hispánica fundada por Isabel y Fernando y asentada como idea política durante el reinado de su nieto Carlos I, V emperador de Alemania, era en la práctica una monarquía de corte federal ya que los monarcas debían cuando subían al trono jurar los distintos fueros o conjunto de leyes particulares de los principales territorios que constituían la España, cabeza ya de un vasto imperio que se extendía no sólo por el nuevo continente americano, sino por grandes territorios europeos. <br/><br/>En aquellos años los españoles estaban unidos por un compromiso histórico más implícito que explícito, pero que durante unos siglos hizo la grandeza del imperio, que sólo el comienzo de la decadencia con Felipe IV y Carlos II rompió por los primeros movimientos secesionistas de los catalanes y hasta de los andaluces, que tradicionalmente han sido siempre los que menos afán nacionalista han sentido, pero que en 1648 protagonizaron un movimiento independentista acaudillado por el Marqués de Ayamonte y por el Duque de Medina Sidonia Don Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno.<br/><br/>Fue el cambio de dinastía de los Austrias a los Borbones en 1700 cuando a consecuencia de la Guerra de Sucesión que estalló al poco tiempo, cuando el hijo del emperador de Austria, el Archiduque Carlos le disputa la corona a Felipe V, por creerse con mejor derecho a la sucesión al trono, el enfrentamiento de unos y otros y los partidarios que el austriaco encontró en algunos antiguos reinos, como Cataluña, Mallorca y algunos otros lo que hizo que el final de la guerra se saldara con el llamado Decreto de Nueva Planta. Aquel desafortunado decreto de Felipe V venía a instaurar a imitación de la administración francesa y a las corrientes políticas que corrían en aquella época, la centralización del Estado, con la supresión de las leyes y fueros que seguían gozando algunos de los antiguos reinos que se habían integrado en la monarquía hispánica. <br/><br/>Es bien cierto que el Decreto de Nueva Planta fue más duro con unos territorios que con otros. La fidelidad numantina que los catalanes ( y sobre todo los habitantes de la ciudad de Barcelona) habían demostrado al pretendiente austriaco, el archiduque Carlos, hizo que Cataluña fuera castigada severamente, no sólo destruyendo algunas de sus instituciones más tradicionales como la Generalitat, sino prohibiéndose su lengua y muchos otros signos de su antigua cultura. Todavía la Diada conmemora aquel momento triste y lamentable de la historia catalana. Y aunque algunos monarcas posteriores de la Casa de Borbón realizaron muchos gestos para conseguir la reconciliación con uno de los reinos de más acendrada cultura y más personalidad, no parece que esta se realizara profundamente y desde el siglo XVIII ha sido uno de los lugares de más fuerte sentimiento antiborbónico. <br/><br/>Ha sido Juan Carlos I el que ha demostrado más decisión en lograr la absoluta reconciliación de la Corona con Cataluña con muchos gestos de alto simbolismo. Fue a Cataluña al primer lugar que viajó cuando fue proclamado rey en 1975, pronunciando en su discurso en el salón del Tinell unas emocionadas palabras en catalán. Y fue la magnífica Catedral de Barcelona el lugar elegido para celebrar la boda de su hija la Infanta Elena (que ya llevaba varios años residiendo en la Ciudad Condal y trabajando en una de sus instituciones más características) con el vasco Iñaki Urdangarín. Aquella fiesta, de cuyo éxito muchos dudaron, y a la que yo llamo “la boda autonómica” por unas características verdaderamente singulares. No sólo se casaba la hija de un Borbón en un territorio que no ha perdonado a los Borbones aún muchas afrentas y lo hacía con un deportista vasco, aunque integrado perfectamente en la sociedad catalana, hijo además de un miembro destacadísimo del partido separatista vasco, el PNV. Aquella boda de la reconciliación ofreció el insólito espectáculo de poder contemplar casi sin solución de continuidad la tradicional Salve a la Nostra Mare de Deu de la Mercé, patrona de Barcelona, los fuegos de artificio tan mediterráneos, torres humanas catalanas, con el arresku o danza de bienvenida vasca a la llegada de los novios al Palacio de Pedralbes para el banquete nupcial. Toda una ejemplar lección de historia de la reconciliación.<br/><br/>Pero todos estos gestos, como los realizados por el propio Rey Juan Carlos en el llamado País Vasco (un invento de una más dudosa realidad política e histórica) y en otros muchos lugares de fuerte simbolismo para las distintas autonomías no han servido de nada. El compromiso histórico que significó la Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías que de ella salió por la inmensa generosidad que demostraron todos los protagonistas de aquel paso histórico, de un país que salía de la larga noche oscura de una dictadura de cuarenta años, en el que no sólo se pisotearon los símbolos e identidades de los distintos territorios españoles, sino los propios derechos y libertades de todos los ciudadanos sea cual fuera su lugar de origen, cuando han pasado algo más de 25 años está otra vez sometido a ese viento huracanado que de vez en cuando nos lleva a los habitantes de este viejo país a tirar cada uno para un lado, a intentar separarse del resto, al sentir vergüenza de confesarse españoles y a respetar los símbolos históricos que nos unen tan dolorosamente conseguidos a lo largo de una difícil y conflictiva historia.<br/><br/>La verdad es que España sólo existió verdaderamente seis o siete años. Al menos el sentimiento patrio de sentirse todos y al mismo tiempo españoles. Fue durante la Guerra de la Independencia. Desde que el modesto alcalde de Móstoles declarara la guerra al invasor francés, haciendo una llamada a luchar todos juntos frente al odiado gavacho. Después nada. Las tropelías absolutistas del canalla de Fernando VII, el conflicto dinástico que produjo el carlismo, dividiendo a España en isabelinos y carlistas, o lo que es lo mismo en ultraconservadores, representantes de la España más negra e inquisitorial  y en liberales en busca de una Constitución que de verdad convirtiera el antiguo régimen en un sistema democrático. Eso duró todo el siglo XIX y cuando la Constitución de 1876 parece que lo consigue, comienzan los movimientos separatistas a poner continuamente en jaque a la Corona, al Parlamento y a la unidad, tan difícilmente conseguida y que tanta sangre había costado. <br/><br/>Cualquier historiador o un simple analista objetivo y desprejuiciado de nuestra realidad histórica, puede llegar a la conclusión de la enorme importancia que el recurrente y a veces demencial separatismo español ha tenido en el fracaso de los dos ensayos republicanos que hemos tenido. La I República acabó como el rosario de la aurora porque hasta Cartagena se sentía un estado independiente y porque las discusiones y diferencias sobre lo que tenía que ser España convirtió el Parlamento en una insoportable jaula de grillos que hizo que hasta el más republicano de todos don Emilio Castelar tirara la toalla. De la II, de la surgida de las elecciones municipales de abril de 1931 para qué hablar. Incluso los partidos que tenían en su credo político la universalidad de los derechos ciudadanos, de todos los ciudadanos del mundo, sin distinción alguna, se sacaron algo más que los ojos por el reduccionismo separatista y el egoísmo autonómico. De la Constitución republicana se obtuvieron sí muchos derechos democráticos que antes no disfrutaban los españoles, muchos avances y el intento frustrado de acabar con el poder tan tradicional como dañino de la Iglesia Católica y los privilegios de las clases altas, varios Estatutos de Autonomía para las comunidades que ellos llamaron históricas y una guerra entre hermanaos de tres años, con más de un millón de muertos y la consecuencia del enfrentamiento civil más grave de toda nuestra historia y finalmente una cruel dictadura militar de más de cuarenta años. <br/><br/>¿Mereció la pena que los catalanes, vascos, gallegos y casi los andaluces consiguieran un Estatuto que reconociera su propia identidad histórica y la recuperación o el invento, en muchos caso, de unas instituciones que algunas habían sido machacadas y otras sencillamente inventadas por fanáticos visionarios, más o menos bien intencionados?. Yo creo que no. Como creo que cuando pensamos que el Estado de las Autónomas que siguió a la Constitución de 1978 iba definitivamente a conformar un Estado en el que cada región, cada antiguo reino, cada ciudadano podría al fin sentirse catalán, gallego, andaluz, murciano, navarro, aragonés o extremeño sin sentir a la vez vergüenza de sentirse español y aceptar los símbolos que nos unen con el mismo respeto y reconocimiento como los suyos propios que todos íbamos también a respetar, nos equivocamos nuevamente. Algunas autonomías se han sentido insaciables, insolidarias, con un afán de venganza y resentimiento que sólo puede conducir a la asfixia en su propio provincianismo y en el encerramiento empobrecedor de la complacencia en su propio ser histórico, que no permite la tolerancia, la auténtica solidaridad y la apertura de todos juntos a la modernidad y a la auténtica globalización que vive el mundo y que a pesar de sus problemas, que también los tiene, nos puede y nos debe hacer más solidarios no sólo entre los habitantes de la vieja Hispania, sino con los habitantes de todos los pueblos de la tierra. <br/><br/>El nacionalismo es uno de los peores y más peligrosos sentimientos actuales. Una de las plagas de la humanidad, que amenaza con hacernos cada día más egoístas y más ensimismados en nosotros mismos, Es reduccionista, empobrecedor, cateto, intolerante, insolidario, va contra los avances de la civilización y sólo conduce a la tribu, al odio y a la desigualdad. Si ya ha producido guerras en la vieja Europa y mantiene conflictos raciales, fronterizos, de pobreza y de miseria en muchos lugares del mundo ¿qué pretenden quienes teniendo unas cotas de autogobierno más que suficientes y como nunca hubieran soñado conseguir, quieren sólo encerrarse en sus pequeños egoísmos y renunciar al enriquecimiento que siempre han producido el mestizaje y la fusión de las culturas y de las civilizaciones? ¿Quiénes y por qué espurios motivos intentan ahora manipular nuevamente la historia y disolver España como un azucarillo después de tantos siglos de búsqueda de nuestra identidad, de esfuerzos por conseguirla con la aportación enriquecedora de todos los pueblos distintos, diferentes, contrapuestos que han formado desde hace muchos siglos la Península Ibérica? ¿Por qué tanto miedo a la fórmula de una España federal, o la vuelta a la fórmula del compromiso histórico de la Corona con las antiguas nacionalidades? ¿Quién teme y por qué a estas alturas al nombre de España? ¿A quienes interesan aún el enfrentamiento y la intolerancia? ¿A quién le asusta la diversidad y la cultura del otro? ¿Estará España condenada por los siglos a reproducir los reinos de Taifas y vivir los fracasos y los errores de los que debiéramos haber aprendido? <br/><br/>España no es un enigma histórico, como dijo el sabio. España está desdichadamente condena a dejar de existir. A perderse en el procelosa mar de los egoísmos históricos que es como verdaderamente se deberían llamas los nacionalismos. <br/><br/><br/>&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;&#9;<br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La vida es miserable]]></title><link rel="Diario de un naufrago" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/joseinfante/atom.xml" title="Diario de un naufrago"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200502]]></issued><modified><![CDATA[200502]]></modified><created><![CDATA[200502]]></created><summary><![CDATA[La vida es miserable]]></summary><author><name><![CDATA[joim1946]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La vida es miserable]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/joseinfante/c_9.htm"><![CDATA[En estos días de Carnval la gente intenta engañarser con la falsa alegría que propduce la falsa sensación de estar transgrediendo las normas, las costumbres, la normalidad. ¿Qué hay tosdavía que pueda transgredirse? ¿Qué existe todavía que pueda ser burlado, psoteado, transgredido? Sólo las leyes del amor, de la solidardad, de la tolerancia, del egfoismo humano, de todo aquello que hace infleices a los demás pueda ser todavía, y lo es, transgredido. ¿Por qué? Sólo por nuestra propia satisfacción, por nuestro propio egoismo, por nuestro propio orgullo. La vida sigue siendo tan miserable y rastreros los sentimientos humanos como los fueron ayer y antes de ayer y el mes pasado y el año que nos precedió y el tiempo que nos sucederá.]]></content></entry></feed>
