Una ilusión falsa que perdura
El tiempo es una convención. Sólo eso. Una convención que nos engaña constantemente, que nos seduce, que nos marca la existencia con su inexacta e inexistente precisión. Porque es mentira que un día sea un día, una hora una hora y que el día tenga veinticuatro y cada hora sesenta minutos. ¿Y cada minutos? Cada minuto puede contener una eternidad. Y no nos damos cuenta. Y seguimos creyendo a quien inventó ese marcapasos fatal, esa troqueladora de nuestra existencia que nos obsesiona y nos limita y hasta nos hace creer que el simple paso de una noche a una madrugada puede cambiar nuestra vida, nuestra suerte, la marcha del mundo o el orden de las cosas.
Una vez escribí ( ¿o simplemente lo leí, o lo pensé o lo intuí?: "sé lo que es tiempo si no me lo preguntan". Pero hay un día al año en que no puedo evitarme hacerme esa pregunta. ¿Qué es el tiempo? ¿Va a cambiar algo cuando en todod los relojes marquen las 24 horas del día 31 de diciembre? ¿Y qué es ese día y por qué es diciembre? En otras culturas se rigen por otros codigos, por otras costumbres, por otras tradiciones. Pero todas son igualmente convencionales. ¿Es que cuando la última uva atraviese tu garganta se va a operar algún milagro, vamos a sufris alguna mutación en nuestro fatal destino hacia la nada?
Un año escribí (era creo el año 1970) un conjunto de poemas que se llama "La uva duodecima". Algo tiene que ver con esa mentira, con una frustración que continuó siendo igual de punzante, lo mismo de cruel, igualmente matadora cuando la una duodecima de aquella nochevieja en Montemar se derritió en mi boca. Creo que desde entonces no he podido soportar esa noche estúpida en que todos se sienten en la obligación de divertirse, de emborracharse, de perder el control, de saltarse las reglas, de inventar ritos y más ritos con la vana esperanza de que cuando amanezca el 1 de enero todo haya cambiado. Y lo único que podrán encontrar es más basura en la calle, esa inmensa cantidad de basura que produce diariamente y en estas fechas en cantidades industriales esta cultura del desperdicio y la memez en la estamos atrapados.
Esta mañana Madrid estaba casu vacío. Apenas unos cohes con los últimos noctámbulos. Todavía habría muchas discotecas con gente que intentaba seguir creyendo que estaba cumpliendo con el rito indispensable de invocar la buena suerte, el amor, la salud, la paz, la fortuna con unas uvas y unas copas de cava. En algunos lugares del litoral la gente habrá ido hasta el mar y con sus aguas saladas y sin tiempo habrá tratado de bendecir sus casas, de purificar los rincones de sus habitaciones, los recovecos de sus almas.
¿Por qué no ha descubierto el hombre que esta es una más de las falsas ilusiones o esperanzas que nos vamos creando a través de los años, de las diferentes fasese de la existencia? Tal vez porque seróa tan demoledor reconocer la falsedad de esa esperenza en el cambio que nos dejaríamos arrastrar por la fatal corriente- que esa si que es verdadera- que conduce a la nada, al vacío, a la muerte. Es tan convencional el tiempo en el que creemos que cuando empecé a escribir estas reflexiones era día uno y ahora ya es el día 2 de enero de 2005 poeque alguien lo decidió que así fuera y nada, absolutamente nada ha cambiado ni en mi vida ni en el mundo. Incluso estos atavismos ancestrales están llenos de mentiras que intentan hacernos creer en que existe una razón para que estemos aquí soportando el paso del tiempo que una veces pesa y otras simplemente pasa, pero que jamás se detiene.
Una vez escribí ( ¿o simplemente lo leí, o lo pensé o lo intuí?: "sé lo que es tiempo si no me lo preguntan". Pero hay un día al año en que no puedo evitarme hacerme esa pregunta. ¿Qué es el tiempo? ¿Va a cambiar algo cuando en todod los relojes marquen las 24 horas del día 31 de diciembre? ¿Y qué es ese día y por qué es diciembre? En otras culturas se rigen por otros codigos, por otras costumbres, por otras tradiciones. Pero todas son igualmente convencionales. ¿Es que cuando la última uva atraviese tu garganta se va a operar algún milagro, vamos a sufris alguna mutación en nuestro fatal destino hacia la nada?
Un año escribí (era creo el año 1970) un conjunto de poemas que se llama "La uva duodecima". Algo tiene que ver con esa mentira, con una frustración que continuó siendo igual de punzante, lo mismo de cruel, igualmente matadora cuando la una duodecima de aquella nochevieja en Montemar se derritió en mi boca. Creo que desde entonces no he podido soportar esa noche estúpida en que todos se sienten en la obligación de divertirse, de emborracharse, de perder el control, de saltarse las reglas, de inventar ritos y más ritos con la vana esperanza de que cuando amanezca el 1 de enero todo haya cambiado. Y lo único que podrán encontrar es más basura en la calle, esa inmensa cantidad de basura que produce diariamente y en estas fechas en cantidades industriales esta cultura del desperdicio y la memez en la estamos atrapados.
Esta mañana Madrid estaba casu vacío. Apenas unos cohes con los últimos noctámbulos. Todavía habría muchas discotecas con gente que intentaba seguir creyendo que estaba cumpliendo con el rito indispensable de invocar la buena suerte, el amor, la salud, la paz, la fortuna con unas uvas y unas copas de cava. En algunos lugares del litoral la gente habrá ido hasta el mar y con sus aguas saladas y sin tiempo habrá tratado de bendecir sus casas, de purificar los rincones de sus habitaciones, los recovecos de sus almas.
¿Por qué no ha descubierto el hombre que esta es una más de las falsas ilusiones o esperanzas que nos vamos creando a través de los años, de las diferentes fasese de la existencia? Tal vez porque seróa tan demoledor reconocer la falsedad de esa esperenza en el cambio que nos dejaríamos arrastrar por la fatal corriente- que esa si que es verdadera- que conduce a la nada, al vacío, a la muerte. Es tan convencional el tiempo en el que creemos que cuando empecé a escribir estas reflexiones era día uno y ahora ya es el día 2 de enero de 2005 poeque alguien lo decidió que así fuera y nada, absolutamente nada ha cambiado ni en mi vida ni en el mundo. Incluso estos atavismos ancestrales están llenos de mentiras que intentan hacernos creer en que existe una razón para que estemos aquí soportando el paso del tiempo que una veces pesa y otras simplemente pasa, pero que jamás se detiene.
Comentario:
Comentario:
Comentario:
Acabé el 2004 seflexionando sobre su perversidad y esperando el 2005 con abslouta indiferencia. Tu enfermedad puede paliarse un poco con la escritura
Comentario:
´Me refiero al horrible 2004 no al 2005,que la verdad al pobre no le ha dado tiempo.
Comentario:
Sabes este año he seguido los ritos a medias,me puse las bragas rojas porque ya que mi marido me las trajo pues claro me las puse,me metí las uvas en la boca porque claro mi hija me miró con carita de "porfa mami".Ahora eso si este año me negaba ha tragármelas y las escupí todas al acabar las doce campanadas,eso si sin que nadie se diera cuenta.Espero que con las uvas haya escupido todo lo malo y asqueroso que haya quedado dentro de mí de este horrible 2005.Es mas este año ha sido el primero de mi vida en el que no he llorado al felicitar el año nuevo,será que algo va a cambiar?.Pues la verdad no lo creo,me sigue doliendo la espalda,sgo teniendo crisis de ansiedad y ataque de angustias,sigo fumando,sigo comiendo chocolate compulsivamente.En fin otro año mas,eso si he descubierto algo horrible de lo que fuí conciente el año aterior;la ley de la gravedad !!!Dios mio se me están cayendo las tetas!!!!!!!





