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Diario de un naufrago
Acerca de
josé infante, malagueño 58 años, periodista, he publicado una veintena de libros en su mayoría de poemas. Siempre he sido un disidente.
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La vida sigue igual
Me refiero a la vida en general. A eso que llamamos vida porque tal vez no sabemos cómo definirlo y a la vida en particular, que sí sabemos los que es, el sinsentido de amanecer cada mañana sin saber para qué, ni por qué, y con la certeza de que al día siguiente todo puede ser peor, como ya nos recuerda no sé qué fanosa y citada ley, que dice que todo es sensible de empeorar.

Y en efecto así es. Y si 2004 fue un año siniestro en general y funesto en particular para mí, y para otras miles de personas que perdieron a un ser querido especialmente o simplemente el rumbo de sus vidas, al 2005 no se le ve venir con mejores intenciones. Cada mañana amanezco sin ganas de levantarme y seguir arrastrando una existencia sin contenido, la depresión me aplasta el corazón y los sentidos hasta dejarme anulado casi completamente, reducido a la mínima expresión de mi mismo: un ser que se ahoga y que no tiene dónde agarrarse, un naúfrago que apenas vislumbra un hilo al que seguir que le conduzca a algún lugar de salvación. Un naúfrago que si mira a su alrededor tampoco es demasiado alentador lo que ve.

Imagino que la vida amanece cada mañana entre los desamparados del sudeste asiático no igual, sino mucho peor que el 31 de diciembre y con menos esperanza, porque si no lo saben, nosotros sí lo sabemos que dentro de unos días sus desgracias, sus problemas, sus necesidades, dejarán de ser noticia y el mundo se olvidará de ellos, porque habrá otras desgracias u otras noticias de que ocuparse. Como nos olvidamos de los niños irakíes y de los palestinos que sufren guerras injustas, de los niños africanos, de los sudanees especialmente, que se mueren de hambre cada día, cuando el primer mundo no acaba de reponerse de la resaca de una obscena borrachera de comida, de bebida y de consumismo indiscriminado, que ha dejado todas las ciudades del mundo llenas de desperdicios, de excedentes, de comida que se ha tirado, de dinero gastado con absoluta frivolidad y de la locura de mirar sólo hacia adelante como una huida que no tiene ningún destino, que es lo único que parece que mueve a los hombres de estos comienzos escatológicos del siglo XXI.

Una vez escribí un artículo glosando aquella vieja canción militante que decía "la vida no vale nada". Ahora, años después, me veo glosando otra vieja canción, esta no militante sino de ingenuo optimismo "la vida sigue igual", pero que me ddoy cuenta que que en el fondo es tan triste y desoladora como la primera aunque la creara un cantante con vocación de millonario y contemporizador con las maravillas desconcertantes de este mundo que nos ha tocado vivir.

La vida sigue igual y no vale nada. Aparte de las grandes tragedias que hace que la naturaleza nos recuerde de vez en cuando que somos una insignificancia ante su magnitud, de los dramas menores que tenemos que sufrir cada día en un país que después de quince siglos sigue queriendo romperse en pequeños trozos no se sabe muy bien por qué, lo que nos obliga a escuchar estupideces sin cuento ya del crogañónico Ibarretxe como del troglodita de Fraga, aparte de que en vez de frío, hace calor y Madrid es una inmensa zanja que amenaza con devorar a esos millones de muertos que ya vislumbró Dámaso Alonso hace sesenta años que diariamente nos enfrentamoa a su dureza, a su insolidaridad y a su nerviosismo incomprensible, hace ya ocho días que llegó 2005 y nada parece que vaya a cambiar. Nadie llama a mi puerta ni al telefono móvil y encima se ha estropeador el ordenador. Verdaderamente la vida sigue igual.
 
Comentario:
Como en otro post decías, hablar del comienzo del año 2005 es creer que nuestra medida del tiempo sirve para delimitar los episodios de nuestra vida. En estos momentos seguimos con un vacio enorme que nos rodea y como apuntas en este Post quizás la actualidad llene ese vacío con nuevas sensaciones, no llenando el vacío pero si haciéndolo menos oscuro, menos profundo...y de nuevo andemos alegres por el sendero de la vida. A la hora de buscar razones, parece que los hechos luctuosos y las desgracias llenan nuestras vidas...pero también tenemos a nuestro alrededor una vida llena de señales positivas que a veces no sabemos ver. Esa compañia cercana, ese hombro, ese oido, esa sonrisa complice y tantos buenos amigos, entre los que a veces está la familia, que hacen algo más agradable este errar por este mundo. Besos Pepe y si no te llamo, es más una cuestión de respeto y timidez que por una falta de deseo.
 
Comentario:
Bueno si la vida sigue igual,ya ha llegado el ansiado 2005,y que todo sigue igual,pero hay que pensar que puede ir a mejor y no a peor que para eso siempre hay tiempo.
Porque quizás seamos nosotros los que nos la empeoramos.Pensemos en lo que nos da el presente y no pensemos en que nos va a deparar el futuro,porque puede que el futuro no sea mañana,porque puede que no haya mañana.
Te escribo una cita,que leí en un libro.
Cada persona en su existencia puede tener dos actitudes ,construir o plantar.Los constructores,pueden demorar años en sus tareas,pero un día terminan aquello que estaban haciendo.Entonces se paran,y quedan limitados por susu propias paredes.La vida pierde sentido cuando la construcción acaba.
Pero existe los que plantan.Estos a veces sufren con las tempestades,las estaciones,y raramente descansan.Pero al contrario que el edificio el jardin jamás para de crecer.Y,al mismo tiempo que exije la atención del jardinero,también permite que, para él la vida sea una gran aventura.

Creo que tu eres un maravilloso jardinero,y aunque ahora tu jardin este pasando por un mal momento seguro que recojerás buenos frutos.Pa lante y un besazo de tu sobrina Auxi.
 
Comentario:
Si, es la manera: tirar palante, siempre hacia delante...
Pepe, un abrazo muy fuerte y calido desde tierras extrañas
Aqui estoy, para lo que necesites
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