Esta luz
Esta luz que atraviesa la ventana de la cafetería me sirve de espejo ante los ojos y los cuerpos que pasan al otro lado, camino de unos ojos claros y serenos, en pos del timbre dulce de otras voces que nada saben de la mía, y buscando otro olor no menos verdadero que el de este café espeso que me aguarda. La vida tras el escaparate pasa sin apenas dejar rastro. Y, sin embargo, los ojos, con su categoría de tormenta viva, abren el aire y en él ponen un roce de carne blanca, una caricia sonrosada, un pétalo de risas...





