Ha pasado
Queria saber si por una vez lo que buscaba podia empezar a verse próximo.
Queria encontrar, de una vez por todas, el camino, la pista, la mentalidad y la constancia debida para ello
Y esta vez lo intente sin gana, dejandome llevar por el nihilismo, ese del que tantas veces he hablado, y que ya era parte de mi.
Buscar, tropezar, y huir, hasta ahora eso era toda la historia, todo el argumento que podia esgrimir, pero eso ya es pasado. (pasado= olvido= ocurrio pero ya no me importa= perdón)
Y el presente, de lo malo, he conseguido algo que a mis veinticuatro años largos aún no habia conseguido, o, al menos, no del todo: encontrarme (sé que soy un poco cansino en ciertos conceptos, pero algún dia explicare porque)
¿ Os digo lo que pienso? Pues alla va: En estos meses he visto cosas que me han hecho pensar en como me planteaba la vida, y he tenido sitios donde refugiarme, y he comprobado como, en este gran juego llamado vida, existen extraños mecanismos de compensación, de los que apenas sabemos nada, que en mi caso no son suficientes, pero ayudan (no son suficientes porque no pueden compensar la perdida de un padre), ayudan al menos a seguir jugando, a seguir creyendo, a seguir luchando...
Pues nada, que después de recargar pilas y pasar un buen y entretenido verano, vuelvo mañana a Madrid. Me espero ver que puedo hacer ahora con mi licenciatura, si sirve de algo en el mundo laboral.
Queria encontrar, de una vez por todas, el camino, la pista, la mentalidad y la constancia debida para ello
Y esta vez lo intente sin gana, dejandome llevar por el nihilismo, ese del que tantas veces he hablado, y que ya era parte de mi.
Buscar, tropezar, y huir, hasta ahora eso era toda la historia, todo el argumento que podia esgrimir, pero eso ya es pasado. (pasado= olvido= ocurrio pero ya no me importa= perdón)
Y el presente, de lo malo, he conseguido algo que a mis veinticuatro años largos aún no habia conseguido, o, al menos, no del todo: encontrarme (sé que soy un poco cansino en ciertos conceptos, pero algún dia explicare porque)
¿ Os digo lo que pienso? Pues alla va: En estos meses he visto cosas que me han hecho pensar en como me planteaba la vida, y he tenido sitios donde refugiarme, y he comprobado como, en este gran juego llamado vida, existen extraños mecanismos de compensación, de los que apenas sabemos nada, que en mi caso no son suficientes, pero ayudan (no son suficientes porque no pueden compensar la perdida de un padre), ayudan al menos a seguir jugando, a seguir creyendo, a seguir luchando...
Pues nada, que después de recargar pilas y pasar un buen y entretenido verano, vuelvo mañana a Madrid. Me espero ver que puedo hacer ahora con mi licenciatura, si sirve de algo en el mundo laboral.
Mil motivos.... capitulo 3
Después de perderse un poco por las diversas estaciones de metro, y de hacerse a la idea de que tendría que acostumbrarse a ir a clase con la barriga llena (Tenía turno de tarde, ya que al haber hecho la matricula en Septiembre, y con el curso empezado, no le quedaba otra opción), Iván entró en clase de Historia del Arte.
La impresión que tuvo al cruzar las puertas de la facultad fue de extrañeza... ¿Era aquel edificio viejo, con las paredes llenas de desconchones, y unas interminables escaleras que bajaban de manera imparable y laberíntica una facultad de la universidad Complutense?. ¿Aquellos pasillos diagonales, que llevaban a unas aulas grandes, pero con unos asientos francamente incómodos, eran dignas de llamarse aulas magnas?. Decídio otorgar el benefício de la duda, y disfrutar de aquella clase que trayaba sobre Goya, su pintor favorito.
Después vinieron otras, ya propias de su carrera, en otra facultad, que le parecio infinitamente más propia de universitarios, y allí pudo echar un vistazo a sus compañeros, las personas que debían compartir con él cinco años de vida. Mucha gente visiblemente mayor que él, poca ilusión en las miradas, mucho nerviosísmo... aquello iba hacía algún lado, pero aquel primer día Iván no podría saber hacía donde era.
un par de días después, Iván tuvo que enfrentarse a otro de sus grandes retos: pedir unos apuntes a una persona completamente desconocida para él. Con inquietd y nervíos se dirigio a ella y le dijo:
- Oye, perdona, ¿ me puedes dejar el programa de la asignatura. Es que yo he empezado ahora y no lo tengo.
El chico le contestó:
- Sí, hombre, no te preocupes, y si quieres lo que hemos dado hasta ahora, también te lo dejo.
Iván se sintío complacido por la, para él, extraña amabílidad del desconocido y dijo:
- Muchas gracías, prometo devolvertelo mañana, de verdad.
El chico parecío sorprendido por el tono como Iván había dicho estas palabras y le contesto:
- Tranquilo, tío, puedes darmelo otro día, no tiene porque ser mañana. Vamos, no te digo que te tires cuatro meses con los apuntes, pero tampoco me corre ninguna prísa.
Nuestro protagonísta quedo encantado por la actitud de aquel chico, Enrique, que así se llamaba, habia mostrado hacia él, y al volver a casa pensó que sería bueno intentar conocerle.
La impresión que tuvo al cruzar las puertas de la facultad fue de extrañeza... ¿Era aquel edificio viejo, con las paredes llenas de desconchones, y unas interminables escaleras que bajaban de manera imparable y laberíntica una facultad de la universidad Complutense?. ¿Aquellos pasillos diagonales, que llevaban a unas aulas grandes, pero con unos asientos francamente incómodos, eran dignas de llamarse aulas magnas?. Decídio otorgar el benefício de la duda, y disfrutar de aquella clase que trayaba sobre Goya, su pintor favorito.
Después vinieron otras, ya propias de su carrera, en otra facultad, que le parecio infinitamente más propia de universitarios, y allí pudo echar un vistazo a sus compañeros, las personas que debían compartir con él cinco años de vida. Mucha gente visiblemente mayor que él, poca ilusión en las miradas, mucho nerviosísmo... aquello iba hacía algún lado, pero aquel primer día Iván no podría saber hacía donde era.
un par de días después, Iván tuvo que enfrentarse a otro de sus grandes retos: pedir unos apuntes a una persona completamente desconocida para él. Con inquietd y nervíos se dirigio a ella y le dijo:
- Oye, perdona, ¿ me puedes dejar el programa de la asignatura. Es que yo he empezado ahora y no lo tengo.
El chico le contestó:
- Sí, hombre, no te preocupes, y si quieres lo que hemos dado hasta ahora, también te lo dejo.
Iván se sintío complacido por la, para él, extraña amabílidad del desconocido y dijo:
- Muchas gracías, prometo devolvertelo mañana, de verdad.
El chico parecío sorprendido por el tono como Iván había dicho estas palabras y le contesto:
- Tranquilo, tío, puedes darmelo otro día, no tiene porque ser mañana. Vamos, no te digo que te tires cuatro meses con los apuntes, pero tampoco me corre ninguna prísa.
Nuestro protagonísta quedo encantado por la actitud de aquel chico, Enrique, que así se llamaba, habia mostrado hacia él, y al volver a casa pensó que sería bueno intentar conocerle.
Después de...
Ahora que extraoficialmente ya soy un licenciado más, y que a partir de Septiembre tendré que buscarme el arroz como todo hijo de vecino, y dejar la vida muelle que he llevado hasta ahora quisiera hacer un pequeño recuerdo de todo aquello que he visto y he oído durante todo este tiempo. Lo primero de todo, lo lógico y lo natural, como sin duda entendereís aquellos que me habeís leído al llegar hasta aqui, es acordarme de mi padre, que allí donde esté estará tan feliz como yo, después de mi familia: madre, hermanos, abuela, tios primos, etc...
Después a mis entrañables amigos, a mis ya inseparables compañeros de viaje, aquellos por los que doy todo asi como ellos lo han hecho por mi, ¿No es verdad, Raúl, Nacho, Alberto, Marías, y un largo etcetera que creo que se identificará en este post, y cuando me vean me dirán: "Anda José, mira que eres tonto, ¿para que tienes que agradecer nada?"?. Pero sí, creo que debo hacerlo, y de hecho lo hago.
También quisiera acordarme, puestos a contarlo todo, de aquello que ha sido una constante en este viaje.... la búsqueda del amor, aquello que aún no he encontrado, pero que he aprendido a buscar y a esperar de manera digna a que llegue, tranquilo, sin aspavientos.
También quisiera dar la bienvenida a la paz interior que se ha hecho dueña de mí: al sentimiento que me impide arrepentirme de nada, y que me hace pensar que, si pudiera vivir todo de nuevo, lo único que cambiaría son matices, algunas interpretaciones de cosas, pero desde luego que estoy contento con lo demás.
Yo creo que soy una persona humilde, y que me dejo llevar por las emociones y los impulsos. También soy egocentrico, nadie es perfecto, que se le va a hacer, procuro no hacer daño, pero sé que en ocasiones lo he hecho, y he buscado culpables cuando sólo estaba en mí el solucionar algo o prolongar el error.
Quiero ser justo, muchas veces lo consigo, y otras me quedo a medio camino entre la cretinidad y la ignorancia. Queda mucho que aprender.
Podría culpar de ello a mi carácter, a mis contradicciones o a mi horóscopo (Soy un Sagitario gustoso de meterse en berenjenales ajenos, de opinar donde nadie me llama y al seguir el ritmo que mi corazón me dicta) pero sí hay algo que me caracteriza, por encima de todo, es la intención de ayudar, de estar ahí, de hacer lo posible por acompañar al que sufre, por dar calor al que pasa frío, porque yo lo he pasado, y muchas veces no tuve una tríste manta con que arroparme.
Soy un Quijote de medio pelo, sí, pero no voy a dejar de serlo.
Después a mis entrañables amigos, a mis ya inseparables compañeros de viaje, aquellos por los que doy todo asi como ellos lo han hecho por mi, ¿No es verdad, Raúl, Nacho, Alberto, Marías, y un largo etcetera que creo que se identificará en este post, y cuando me vean me dirán: "Anda José, mira que eres tonto, ¿para que tienes que agradecer nada?"?. Pero sí, creo que debo hacerlo, y de hecho lo hago.
También quisiera acordarme, puestos a contarlo todo, de aquello que ha sido una constante en este viaje.... la búsqueda del amor, aquello que aún no he encontrado, pero que he aprendido a buscar y a esperar de manera digna a que llegue, tranquilo, sin aspavientos.
También quisiera dar la bienvenida a la paz interior que se ha hecho dueña de mí: al sentimiento que me impide arrepentirme de nada, y que me hace pensar que, si pudiera vivir todo de nuevo, lo único que cambiaría son matices, algunas interpretaciones de cosas, pero desde luego que estoy contento con lo demás.
Yo creo que soy una persona humilde, y que me dejo llevar por las emociones y los impulsos. También soy egocentrico, nadie es perfecto, que se le va a hacer, procuro no hacer daño, pero sé que en ocasiones lo he hecho, y he buscado culpables cuando sólo estaba en mí el solucionar algo o prolongar el error.
Quiero ser justo, muchas veces lo consigo, y otras me quedo a medio camino entre la cretinidad y la ignorancia. Queda mucho que aprender.
Podría culpar de ello a mi carácter, a mis contradicciones o a mi horóscopo (Soy un Sagitario gustoso de meterse en berenjenales ajenos, de opinar donde nadie me llama y al seguir el ritmo que mi corazón me dicta) pero sí hay algo que me caracteriza, por encima de todo, es la intención de ayudar, de estar ahí, de hacer lo posible por acompañar al que sufre, por dar calor al que pasa frío, porque yo lo he pasado, y muchas veces no tuve una tríste manta con que arroparme.
Soy un Quijote de medio pelo, sí, pero no voy a dejar de serlo.
Mil motivos.... Capitulo 2
El autobús esquivaba como podía el sublime atasco que colapsaba aquella maldita carretera, casi desde su pueblo hasta Madrid. Iván comentaba con su hermano los "prodigios suicidas" que hacian algunos conductores para esquivar el atasco, y se echaban las manos a la cara cuando veían próximo un accidente.
El hermano de Iván era algo mayor, pese a que ellos no se veían ningún parecido fisico, ni, mucho menos, interior, su familia y conocidos reincidian en opinar lo contrario. Años después, dos de los mejores amigos de Iván le dirian, a propósito del tema: "Es como tú, pero en seguro".
Su hermano estaba a punto de terminar Ingenieria técnica, carrera que le había costado coger el ritmo, pese a su impoluto expediente anterior, debido a una serie de problemas psicologicos y personales, sobre todo de confianza en algunas cosas, que habian emborronado un poco, por lo demás, brillante modo de hacer las cosas y entender la vida. Iván le admiraba, quizás porque sus padres siempre le habían puesto como modelo, pero también por como era como persona.
Al llegar a Madrid, Iván empezó a sentir nervios, y aquella noche casi no pudo dormír. Despertaba prácticamente a cada hora, y miraba el despertador, ansioso de que llegara la hora de levantarse, preparar la carpeta y marcharse a la facultad. Esperaba ver todo un mundo nuevo, algo que le arropara con calor y que le gustase. Sobretodo quería conseguirlo rápido y sin grandes problemas, porque tener preocupaciones le tiraría para atrás, y además pensaba que a los demás siempre les llegaba rápido y fácil, y a él también le tenía que pasar. Salir de su pueblo era como salir de una cárcel donde hubíera vivido casí veínte años, y ahora le tocaba empezar a vivir.
El hermano de Iván era algo mayor, pese a que ellos no se veían ningún parecido fisico, ni, mucho menos, interior, su familia y conocidos reincidian en opinar lo contrario. Años después, dos de los mejores amigos de Iván le dirian, a propósito del tema: "Es como tú, pero en seguro".
Su hermano estaba a punto de terminar Ingenieria técnica, carrera que le había costado coger el ritmo, pese a su impoluto expediente anterior, debido a una serie de problemas psicologicos y personales, sobre todo de confianza en algunas cosas, que habian emborronado un poco, por lo demás, brillante modo de hacer las cosas y entender la vida. Iván le admiraba, quizás porque sus padres siempre le habían puesto como modelo, pero también por como era como persona.
Al llegar a Madrid, Iván empezó a sentir nervios, y aquella noche casi no pudo dormír. Despertaba prácticamente a cada hora, y miraba el despertador, ansioso de que llegara la hora de levantarse, preparar la carpeta y marcharse a la facultad. Esperaba ver todo un mundo nuevo, algo que le arropara con calor y que le gustase. Sobretodo quería conseguirlo rápido y sin grandes problemas, porque tener preocupaciones le tiraría para atrás, y además pensaba que a los demás siempre les llegaba rápido y fácil, y a él también le tenía que pasar. Salir de su pueblo era como salir de una cárcel donde hubíera vivido casí veínte años, y ahora le tocaba empezar a vivir.
Recuerdo (A José Peque, que nos dejó un dia de Marzo, sin despedirse)
Ahora que no estás busco los pasos que has dejado en mi memoria, y en mis sueños te mantengo vivo, como si hubiera algo que aún nos permite comunicarnos, y quieras decirme algo desde el otro lado, (si es que existe).
Te hubiera prestado mi corazón para que latiera para los dos, te hubiera dado mi alma para que siguieras conmigo, pero te fuíste, conmigo en la distancia, sin decir nada.
Y la gente decia que asi lo queria Dios, que no vieras lo que más querias ver, y oir, y sentir....
Así son las cosas, voy dando tumbos entre lo que pude haberte dicho y hecho, y la última de nuestras conversaciones.
Recuerdo también que, de niño y aún mucho después, me incitastes a entrar en el mundo de las letras, con aquellos discos de Serrat y Paco Ibañez cantando a Machado, Hernández, Gongora, Albertí, Goytisolo...
Ahora vienen a mi también las palabras de Manrique: "Nuestras vidas son los rios, que van a dar en la mar, que es el morir", pero mientras algo pueda haber en mí, de corazón y conciencia, no habrás muerto, te lo prometo.
Porque te debo muchas cosas, y creo que nunca escribiré lo suficiente, para expresar lo que te echo de menos, lo que te quiero, y lo que pienso en ti. No es suficiente el llanto que acabaría con la sequia que viene, según todos los indicios, para calmar mi dolor, y todas las palabras del mundo que expresan dolor son uficientes para explicar lo que siente un hijo ante la perdida de su padre.
Te hubiera prestado mi corazón para que latiera para los dos, te hubiera dado mi alma para que siguieras conmigo, pero te fuíste, conmigo en la distancia, sin decir nada.
Y la gente decia que asi lo queria Dios, que no vieras lo que más querias ver, y oir, y sentir....
Así son las cosas, voy dando tumbos entre lo que pude haberte dicho y hecho, y la última de nuestras conversaciones.
Recuerdo también que, de niño y aún mucho después, me incitastes a entrar en el mundo de las letras, con aquellos discos de Serrat y Paco Ibañez cantando a Machado, Hernández, Gongora, Albertí, Goytisolo...
Ahora vienen a mi también las palabras de Manrique: "Nuestras vidas son los rios, que van a dar en la mar, que es el morir", pero mientras algo pueda haber en mí, de corazón y conciencia, no habrás muerto, te lo prometo.
Porque te debo muchas cosas, y creo que nunca escribiré lo suficiente, para expresar lo que te echo de menos, lo que te quiero, y lo que pienso en ti. No es suficiente el llanto que acabaría con la sequia que viene, según todos los indicios, para calmar mi dolor, y todas las palabras del mundo que expresan dolor son uficientes para explicar lo que siente un hijo ante la perdida de su padre.





